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Sufre un derrame cerebral tras hacer crujir su cuello

El joven se desgarró las arterias que van del cuello al hueso

El joven cuenta su experiencia tras superar el íctus. / YouTube

Apenas un mes después de que la joven londinense Natalie Kunicki se quedara parciamente paralizada tras sufrir un derrame cerebral por hacer crujir el cuello, la historia se repite. Recientemente, el estadounidense Josh Hader, de apenas 28 años, se ha dislocado el cuello intentando hacerlo crujir. Una acción que paralizó la parte izquierda de su cuerpo en cuestión de segundos.

A pesar de los constantes avisos de su mujer, quien ya le advirtió en repetidas ocasiones de que crujirse el cuello le podía provocar un derrame cerebral, Hader decidió continuar con esta práctica. Todo ello con el objetivo de mitigar un dolor constante que no le dejaba seguir con su día a día de forma habitual, tal y como recoge la CNN. 

El joven se dislocó el cuello

Sin embargo, cuando intentó hacer crujir su cuello, este se lo dislocó de forma accidental. En cuestión de segundos, el lado izquierdo de su cuerpo comenzó a adormecerse y era incapaz de moverse con facilidad. Por esa misma razón, Hader fue a la cocina a por una bolsa de hielo que le ayudara a reducir el dolor. No obstante, su cuerpo se lo impidío: "Me levanté e intenté sacar una bolsa de hielo de la nevera, y recuerdo que no podía caminar derecho".

Tras el accidente, el suegro de Hader decidió llevar al protagonista de la historia al hospital, donde le explicaron que tuvo mucha suerte, tal y como reconoce el médico Vance McCollom en declaraciones a Koco News: "Pudo haber formado más coágulos y tener un ataque que terminara con si vida. Podría haber muerto".

Las consecuencias del accidente

Una vez allí, los médicos le explicaron al paciente que desgarró las arterias que van al hueso del cuello cuando lo hizo crujir. Una región donde se une el cráneo con la base del cerebro: "La forma en la que torció el cuello causó una disección espontánea de la arteria vertebral". Pero no solo eso. Esta acción también provocó que un músculo unido a su ojo se debilitara porque el nervio se lesionó. Algo que provocó que Hader tuviera visión borrosa y doble.

Por suerte, el paciente se recupera favorablemente del accidente. Después de usar un parche en el ojo durante varios días y utilizar un andador, el protagonista de la historia ha vuelto a caminar. No obstante, tiene que acudir a rehabilitación para hacer frente a los dolores que le acompañan desde hace más de una semana y media.

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