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Domingo, 25 de Agosto de 2019

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El 'primo de Zumosol' revela que sufrió acoso escolar

Sergio reconoce que estuvo a punto de quitarse la vida

El primo de Zumosol habla sobre su infancia. / La Sexta

A lo largo de la década de los 90, el joven Sergio Mendialdea se convertía en uno de los rostros más reconocidos de la televisión. Todo ello gracias al 'primo de Zumosol', un personaje que defendía a los niños y adolescentes que sufrían acoso escolar en una serie de anuncios creados por la popular marca de zumos.

Varias décadas más tarde, Mendialdea vuelve a ser noticia por su lucha contra el acoso. En esta ocasión, por una entrevista tanto a la Sexta noticias 14h como a Espejo Público en la que ha reconocido que sufrió acoso escolar durante su adolescencia: "Ni siquiera mis padres sabían que yo, cuando fui pequeño, de 14 a 17 años sufrí bullying".

Mendialdea rompe su silencio

Después de varias décadas alejado del mundo de la televisión, Mendialdea ha roto su silencio: "El primer día que entré en el colegio me cogieron por banda tres chicos de COU y no pararon. Recuerdo perfectamente que un día me quitaron el bañador en la piscina y tuve que salir desnudo del agua. Me pegaban y me humillaban todos los días". Entre otras cosas, el protagonista de la historia reconoce que le llamaban "feo, bajit, muerto de hambre o hijo de la limpiadora", entre otras cosas.

Por aquel entonces, Mendialdea apenas medía 1,46 metros y era el centro de las burlas y los insultos de los alumnos más mayores del centro. Sin embargo, el miedo le impidió reaccionar y hacer frente a los agresores, tanto es así que incluso evitó contárselo a sus padres para evitar problemas: "Te encierras en tu burbuja y no dices nada".

Llegó a valorar el suicidio

De hecho, llegó a valorar el suicidio: "La humillación constante y diaria hacen que uno deje de pensar que sirve para nada. Te sientes un inútil, piensas que sobras en este mundo y entonces te pasan por la cabeza cosas que no deberían pasarle a ningún niño ni adolescente".

Con 18 años, Mendialdea pegó un cambio muy brusco físicamente (llegó a crecer 37 centímetros) y los insultos terminaron. Sin embargo, no ha sido hasta ahora, después de conocer los casos de varios niños que han perdido la vida por el acoso escolar, cuando ha decidido contar su historia para animar a todos aquellos niños y niñas que sufran acoso a que se lo cuenten a sus familias: "Decirlo no es ni ser cobarde, ni ser débil ni ser chivato".

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