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Un policía nacional jubilado relata "agresiones" de la Guardia Civil el 1-0 en un colegio de Barcelona

Una decena de vecinos de varios municipios de Cataluña que fueron a votar el 1 de octubre de 2017 han declarado hoy

El policía nacional jubilado, que acudió a votar al Instituto Quercus de Sant Joan de Vilatorrada durante el 1-O, Nemesio Fuentes, en su declaración como testigo en el juicio del procés. /

Once testigos declararon este jueves ante la sala del Tribunal Supremo que juzga el procés. Uno de ellos, un policía nacional jubilado, Nemesio Fuentes, relató que el 1-O estuvo en el instituto Quercus de Barcelona y que la Guardia Civil golpeó “a todo el que había”, pese a que los votantes no les agredieron “en ningún momento”. Por parte de la gente, afirmó, tan solo hubo insultos, producto de lo que estaba sucediendo.

Ante la sala del Tribunal Supremo que juzga a los líderes del independentismo por la convocatoria y celebración del 1-O, Nemesio Fuentes, que lucía un lazo amarillo en la solapa, relató que estuvo presente en el instituto Quercus de Barcelona, donde se personó la Guardia Civil, “eran más agentes que ciudadanos”. Desde el interior del centro, donde había participado como voluntario para la formación de las mesas electorales, observó la actuación de los agentes. Según explicó, “en ningún momento se dirigieron a nadie”, comenzaron a apartar a la gente para poder llegar a la puerta, pero “no de buenas maneras”, ya que “golpearon a todo el que había”. “Yo tenía tres hijos fuera, los tres fueron agredidos, dos lesionados”, resaltó. Aseguró que un guardia llegó con un mazo y empezó a golpear la puerta, “si hubiera preguntado se le podía haber dicho que se abría hacia el otro lado”. Dentro estuvieron “10 o 12 uniformados y otros tantos de paisano”, detalló. “Un ciudadano lanzó una silla en el momento que entró un guardia civil, que cayó al suelo, mi opinión es que el agente no cayó por la silla, sino por los cristales que había rotos en el suelo”, consecuencia de la intervención del propio guardia, destacó. Asimismo, añadió que “en ningún momento nadie agredió a los agentes”, pero reconoció que hubo insultos. “Los normales viendo lo que estaba pasando, como hijos de puta, cabrones… siempre con las manos en alto”, afirmó. Además, reconoció que conocía que el referéndum había sido declarado ilegal, pero que también el auto ordenaba impedir la votación de forma “pacifica”. Tras esta declaración, se produjo un incidente en la sala cuando, a la salida del público, uno de los asistentes gritó en catalán, dirigiéndose a Jordi Cuixart, "fuerza" y un segundo, añadió, "echale huevos". Cuandos estas dos personas eran sacadas por la Policía Nacional para ser identificadas una tercera gritó "no os preocupéis, no os va a pasar nada", por lo que también fue identificada. 

Durante la sesión declararon otros diez testigos que acudieron a votar a diversos centros de Cataluña el 1-O. Joan Manuel Andreu, votó en Caldes de Montbui (Barcelona), donde estuvo desde las 6 de la mañana porque “era una jornada importante tanto nivel emocional como histórico”. Según relató, acudió al colegio tres horas antes de que abriera “por si llegaba la policía y nos impedía votar”. En este sentido, destacó que conocía que el referéndum “había sido calificado como ilegal, también conocía que el referéndum no era delito y que participar en él no era delito, así que ante esta decisión que, a mi juicio, era injusta, fui allí para expresar mi protesta de manera pacífica y silenciosa”.

Otro testigo que también votó en este municipio, Antoni Altaió, explicó que estuvo en el centro de votación desde las cinco de la mañana, donde junto a un centenar de personas estuvo esperado a que abriese el centro. Allí permaneció hasta las 18.30 horas, pero no aparecieron Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Los Mossos d’Esquadra “entendieron que forzar una situación de cierta tensión con toda la gente que había allí, siendo dos personas, era un poco dificultosa. Ellos nos dijeron que evidentemente tenían que levantar acta, que su obligación era comunicárselo a la comisaria y que seguramente en algún momento enviarían refuerzos, no obstante no llegaron refuerzos ni de mossos, ni de policía nacional, ni de guardia civil”.

Durante su declaración afirmó: “Me cuesta hablar mucho del 1-O sin utilizar la primera persona del plural porque el 1-O fue un hito colectivo”, expresó. “Teníamos ganas de manifestar nuestra discordancia con esas decisiones y entendíamos que obstaculizando de manera pacífica la intervención de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de mossos, a mi juicio estábamos ejerciendo una acción de desobediencia es legítima como acción personal política de responsabilidad”. Vivieron la jornada con “inquietud”, reconoció, por las imágenes de las actuaciones policiales que llegaban desde otras localidades. Sin embargo, allí no acudieron, tan solo los Mossos d’Esquadra que no lograron acceder, apuntó. En esta misma línea testificó Rafael Matin, votante en Llinars del Vallès, quien resaltó que hubo momentos en los que se congregaron más de 1.000 personas. Por su parte, Nuria Riera, votante en Vic (Barcelona), en su centro de votación no hubo incidentes, pese que a los mossos no pudieron acceder porque era “imposible”. “Tan solo hubo una anécdota: un chico acudió con una bandera de España, votó y se fue”. El colegio se cerró a las 18 horas, explicó, porque ya había votado mucha gente y “teníamos miedo de que viniese la policía”. También declaró Carme Baqué, votante en Sant Miquel de Balenya (Barcelona), donde aseguró que fue todo “normal”. Esta testigo también estuvo en un centro de votación de Seva. “Los antidisturbios de los Mossos de’Esquadra se llevaron las urnas, hubo decepción y tristeza, pero ningún incidente, resaltó.

Xavier Figuerola, votó en la escuela Ítaca de Badalona, donde antes de que abirera el cerro “un montón de vecinos estaban haciendo actividades y desayunando”. Los Mossos d’Esquadra acudieron a las 7 de la mañana, ya había un centenar de personas, “nos informaron de que tenían orden de impedir la votación y les dijimos que entendimos su postura, pero que por convicción democrática nosotros queríamos ejercer nuestro derecho a voto”. Además, indicó que “unas personas disfrazadas” llevaron las urnas al centro a primera hora de la mañana, pero no pudo precisar quiénes eran o quienes recogieron el material. Durante el día habían tenido “muchos problemas informáticos”, así que último hora de la tarde acudieron a casa un de vecino para añadir los votos que habían anotado manualmente, “de las 500 votaciones solo tres eran duplicados informáticos o un error”. Sobre esto, aclaró que “en la aplicación informática si un ciudadano ya había votado, te deba error”. Otro de los testigos, Antoni Caralt, votante en la escuela Margarita Xirgu de Badalona, señaló que los mossos tampoco pudieron acceder por la multitud de personas que había alrededor del colegio electoral. Durante su testimonio, el presidente de la sala, Manuel Marchena, le indicó al abogado Jordi Pina: “No le pida un muestreo sociológico al testigo”, después de que el letrado afirmara que el barrio en el que votó Caralt no era independentista. Respecto al sistema de votación, el testigo apuntó que había gente en el centro que conocía cómo funcionaba, pero no era personal de la Administración, sino voluntarios.

Rosa Poch votó en la escuela Vallbona de l'Anoia (Barcelona) “plenamente consciente de que el referéndum había sido declarado ilegal”. Los mossos intentaron evitar la votación hasta en tres ocasiones, cuando pedían hablar con el responsable “decíamos que éramos todos y levantábamos los brazos”. Tras los intentos fallidos, se retiraron y no hubo ningún incidente. Durante la jornada de votación aseguró que hubo “preocupación por si venía la Guardia Civil o la Policía Nacional a robarnos nuestra urna”.

Venanci Saborit relató que estuvo presente en cinco centros de votación, por lo que afirmó: “Comprendí rápidamente que aquel día no sería un día de votación normal, porque era un conflicto político”. Tras esta afirmación fue interrumpido por Marchena, quien le solicitó que prescindiese de las valoraciones políticas en su testimonio.

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