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Viernes, 23 de Agosto de 2019

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Así han cambiado de chaqueta las autonomías en las dos últimas décadas

Descubre cuáles son los feudos territoriales de cada partido en las últimas cinco citas electorales autonómicas

Mapa de resultados de las elecciones autonómicas de 1999 a 2015. Se celebran a la vez en 13 comunidades y las dos ciudades autónomas. Andalucía, Cataluña, Galicia y Euskadi lo hacen fuera de esa fecha, pero han sido incluidos los datos del mismo ciclo político aunque las fechas de las jornadas electorales sean distintas.

Las elecciones autonómicas del 26 de mayo de 2019 ponen a prueba la fidelidad de los feudos tradicionales de los partidos. El viento a favor del PSOE tras las generales del pasado 28 de abril, en las que el mapa provincial español volvió a teñirse de rojo, hace tambalearse las mayorías en territorios que llevan décadas con la misma chaqueta. El foco está sobre cuatro regiones que casi siempre fueron del PP: Castilla y León, Madrid, La Rioja y Murcia.

Otras cuatro, las históricas Galicia, Euskadi, Cataluña y Andalucía, también son bastiones para PP, PNV, CiU (y sus siglas sucesoras) y PSOE, respectivamente, pero en este artículo quedan en un segundo plano por seguir un calendario separado del resto de autonomías. Para no dejar territorios en blanco sí se han incluido en los mapas sus resultados en elecciones del mismo ciclo político, quedando fuera los datos de las catalanas de 2017, las andaluzas de 2018 y las valencianas de abril de 2019 que, excepcionalmente, se hicieron coincidir con las generales.

España vuelve a teñirse de rojo: las provincias fetiche de cada partido

El PSOE ha logrado conquistar como primera fuerza 40 de las 52 circunscripciones, ocho de cada diez provincias

Las autonómicas del 26-M, en las que se configuran los parlamentos de 12 comunidades y dos ciudades autónomas, son las primeras que se celebran bajo la influencia reciente del resultado de las elecciones al Parlamento. Nunca antes había ocurrido en la democracia postfranquista y solo en dos ocasiones (2015 y 2011) hubo autonómicas y generales en el mismo año. Entonces ocurrió en el orden inverso: primero regionales y luego legislativas.

En ambos casos, el mapa autonómico y el de las generales por provincias marcaron tendencias coincidentes. El 22 de mayo de 2011 el PP obtuvo su mejor resultado en unas regionales. Estaban en juego 15 territorios y el partido de Rajoy logró, además de conservar sus feudos, arrebatar al PSOE los gobiernos de Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura y, aunque no logró gobernar, el PP se impuso al partido de Zapatero como fuerza más votada en Canarias.

Por lo demás, afianzó sus mayorías absolutas en Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Baleares, Murcia, Cantabria, La Rioja, Ceuta y Melilla.

A qué partido votó cada provincia en cuatro décadas de elecciones generales

Cuál fue la fuerza más votada en las 50 provincias y las dos ciudades autónomas

El 20 de noviembre de ese mismo año, después de que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero tuviera que adelantar elecciones, se confirmó el arreón conservador. Mariano Rajoy, que había resistido en la oposición durante siete años, arrasó con el mejor porcentaje de voto del PP en unas generales y un mapa de provincias casi totalmente azul.

La tendencia puso el broche en marzo de 2012 con uno de los hitos de la historia electoral autonómica española: el PP de Javier Arenas venció en el inexpugnable feudo socialista de Andalucía. Sin embargo, un pacto con Izquierda Unida permitió al PSOE de José Antonio Griñán seguir en el palacio de San Telmo. Lo contrario que le ocurrió a su sucesora: Susana Díaz ganó las elecciones de 2018, pero tuvo que ver cómo la suma de PP, Cs y Vox permitía el primer gobierno no socialista de la historia de Andalucía.

Se acabaron las mayorías absolutas

La segunda vez que hubo elecciones regionales y generales en el mismo año fue en 2015, el año del fin del bipartidismo. El 24 de mayo se celebraron elecciones autonómicas en 13 comunidades, Ceuta y Melilla, marcadas por el resurgir del PSOE en sus feudos, el fin de las mayorías absolutas y el papel bisagra de Podemos y Ciudadanos en varios parlamentos regionales.

Los socialistas volvieron a ser primera fuerza en Andalucía y Canarias y, además de ganar las elecciones, recuperaron el gobierno de Extremadura. La pérdida de las mayorías absolutas del PP en Aragón, Comunidad Valenciana, Baleares y Castilla-La Mancha sirvió al PSOE para reconquistar esos cuatro territorios, apoyándose en Podemos y sus aliados.

Los populares sí resistieron en sus bastiones de Castilla y León y La Rioja, gracias a la abstención de Ciudadanos, y en Madrid y Murcia, directamente apoyados por el partido de Albert Rivera. A finales de ese mismo año, las generales del 20 de diciembre de 2015, y su repetición del 26 de junio de 2016 tras el fracaso de los pactos, se confirmó el fin de las grandes mayorías parlamentarias de PP y PSOE.

La España por circunscripciones y el mapa autonómico seguían siendo mayoritariamente azules: el partido de Rajoy era la primera fuerza nacional y territorial pero no le valía para conservar el poder en solitario. Tanto es así que el PP tuvo que cambiar de presidente a medio mandato en la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia por las presiones de su socio ante casos de presunta corrupción.

Los feudos más fieles

En las dos décadas objeto de análisis, el PP siempre ha ganado y gobernado en Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia. La Comunidad Valenciana también fue uno de sus bastiones hasta que, en 2015, la coalición entre PSOE y Compromís sacaron a un PP achicharrado por los escándalos de corrupción. En los comicios de 2019, el PSOE de Ximo Puig logró superar al PP como partido más votado por primera vez.

Algo parecido ocurre en Baleares, donde el PP siempre ha sido primera fuerza. En cambio, en 20 años los gobiernos han cambiado de color en cada legislatura: el PSOE se hizo con la Presidencia del Govern en 1999, 2007 y 2015; el PP, en 2003 y 2011.

En Cantabria, el PP ha ganado las cinco convocatorias electorales, pero solo se hizo con la Presidencia en dos de ellas. Las otras tres fueron para Miguel Ángel Revilla (PRC) gracias al apoyo del PSOE.

Navarra merece capítulo aparte. La Unión del Pueblo Navarro (UPN), a menudo socia del PP y en alguna ocasión también del PSOE, siempre ha sido la fuerza más votada y casi siempre ha logrado gobernar. Recientemente no lo hizo y desde 2015 Navarra está en manos de la coalición vasquista Geroa Bai, con el apoyo de EH Bildu y Podemos.

Los bastiones de la izquierda

Al margen de Andalucía y Cataluña en un par de ocasiones, desde 1999 el PSOE siempre ha sido primera fuerza en Asturias y además ha conseguido gobernar el Principado. Solo hay una breve excepción: en 2011 Foro Asturias, fundado por el exministro del PP Francisco Álvarez Cascos tras desavenencias con Génova, fue investido presidente. El 25 de marzo de 2012 volvieron a celebrarse elecciones en Asturias después de tan solo seis meses de su gobierno, que devolvieron el poder al PSOE.

Extremadura siempre se ha puesto la chaqueta socialista, menos una vez: en 2011 José Antonio Monago aprovechó el viento a favor del PP y una pinza con IU para arrebatar a los socialistas otra de sus fortalezas más preciadas. Después de cuatro años en la oposición, Guillermo Fernández Vara volvió al gobierno extremeño.

Las que más cambian de chaqueta

En estas dos décadas, el parlamento canario ha sido uno de los que más ha cambiado de chaqueta: Coalición Canaria (CC) fue la fuerza más votada en dos ocasiones, el PSOE, en otras dos, y el PP, en una. Sin embargo, el gobierno ha caído en manos de CC durante 20 años.

Aragón es otro de los feudos socialistas si atendemos a la formación de gobiernos. Con la excepción de los cuatro años de Luisa Fernanda Rudí, tras las elecciones de 2011, solo ha habido ejecutivos del PSOE. Pero desde 1999, el PP fue la fuerza más votada en tres elecciones frente a dos de los socialistas.

Algo parecido le ocurre a Castilla-La Mancha. Desde la victoria de José Bono en 1983 el PSOE ha sido hegemónico en la región, con la única excepción de 2011, cuando el PP de María Dolores de Cospedal ganó y llegó al palacio de Fuensalida. En 2015 también fue la fuerza más votada, pero el apoyo de Podemos al PSOE de Emiliano García-Page lo impidió.

En 1999 ocurrió una de las más anecdóticas anomalías de todas las elecciones autonómicas. El Grupo Independiente Liberal (GIL), un pequeño partido creado por el empresario y exalcalde de Marbella Jesús Gil se convirtió en la fuerza más votada en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

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