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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Urdangarin quiere seguir en la cárcel de Ávila

La semana que viene se cumple un año del ingreso en prisión del marido de la infanta Cristina cuya vida en la cárcel transcurre entre el ejercicio físico y la escritura de cartas

Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina. /

La vida de Iñaki Urdangarin transcurre como en un colegio de monjas, rodeado de funcionarias y otras presas con las que no mantiene ningún contacto. De hecho para poder utilizar el polideportivo de la prisión de Brieva (Ávila) se ha buscado un horario compatible con el uso por parte de las reclusas para que no coincida con ellas.

Urdangarin vive inmerso en la lectura y en la escritura de cartas a mano. “Lee mucho y escribe cartas todo el rato en su celda”, aseguran fuentes Penitenciarias. El resto del tiempo lo utiliza para hacer deporte incluso en el interior de su celda donde tiene una bicicleta estática adaptada a su complexión física y autorizada por el juez de Vigilancia Penitenciaria que le permite hacer deporte a todas horas. “Le facilitaron esa bicicleta conforme a su estatura porque las que había en el polideportivo son para mujeres y pequeñas” aseguran estas fuentes.

El marido de la infanta Cristina no quiere un cambio de prisión a pesar de la vida “monacal y estricta” que lleva según reconocen fuentes conocedoras de su día a día. Como todo recluso Iñaki Urdangarín tiene la potestad de solicitar un cambio de centro penitenciario. Sin embargo de momento no lo ha solicitado en ninguna de las ocasiones en las que ha podido hacerlo.

Ha hecho uso de los derechos penitenciarios

Iñaki Urdangarin ha utilizado todos los derechos que le concede su segundo grado penitenciario en cuanto al régimen de visitas y de contactos telefónicos con el exterior según reconocen estas fuentes penitenciarias. De hecho durante este año ha utilizado al completo los 50 minutos estipulados a diez números de teléfono autorizados previamente por la Dirección de la cárcel. También ha hecho uso de las dos comunicaciones ordinarias de 20 minutos semanales a través de una mampara para los presos de segundo grado y la comunicación vis a vis que recoge el reglamento penitenciario una vez al mes. Además Urdangarin ha podido disponer de otra comunicación familiar en una sala con un máximo de seis personas también una vez al mes.

La revisión de la situación penitenciaria del yerno del rey emérito tiene que hacerse el próximo mes de agosto. Prácticamente con toda probabilidad excepto sorpresas de última hora continuará en segundo grado penitenciario a no ser que la Junta de Tratamiento de la cárcel de Brieva decida clasificarle en tercer grado. En diciembre habrá cumplido una cuarta parte de la condena y a partir de esa fecha tendrá otro régimen de visitas y podrá incluso disfrutar de algún permiso fuera de la cárcel.

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