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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Planeta Urano 90: la aldea gala de Astérix en Parla

Unos 200 vecinos de un bloque de viviendas de Parla, en Madrid, denuncian los alquileres y precios de compra abusivos que les exige el fondo de inversión Lazora. Aseguran que la empresa quiere echarles de sus pisos sociales para alquilarlos más caros en el mercado libre.

Vecinos de la calle Planeta Urano 90 de Parla (Madrid) denuncian la gestión de sus viviendas por parte del fondo Lazora. /

El edificio de la calle Planeta Urano 90 de Parla, en Madrid, es un poco como la aldea gala de Astérix y Obélix. En la misma zona hay seis bloques con más de 1.200 viviendas gestionadas por fondos de inversión, pero son unos 200 vecinos de Planeta Urano 90 quienes han decidido plantarse ante los alquileres y precios de compra abusivos que les exige el fondo Lazora.

El edificio se construyó en 2004 y formaba parte del plan de vivienda municipal. En total, 487 pisos de alquiler social destinados a jóvenes que buscan su primera vivienda, personas con discapacidad, mayores sin recursos o víctimas de malos tratos, y gestionados desde el principio por el fondo Lazora, filial del Grupo Azora.

Los vecinos explican que firmaron un contrato de diez años que, según el pliego de condiciones, se renovaba automáticamente en el quinto año si sus condiciones económicas no habían cambiado. Al llegar al décimo año, se les daba la opción de ejercer el derecho de compra de superficie y, en caso de comprar, el piso pasaría a ser suyo los próximos 65 años, cuando volvería de nuevo al parque de vivienda social del Ayuntamiento. Sin embargo, dicen que la empresa les está poniendo trabas para renovar sus alquileres o comprar sus casas con el objetivo de que se vayan del edificio y alquilar las viviendas a un precio mucho más alto.

“Son viviendas sociales y no pueden tener un carácter lucrativo. Estos pisos son para personas necesitadas, víctimas de la violencia de género, madres solteras, personas minusválidas, desahuciadas de otras viviendas que les mandan aquí de transitoriamente... Pero se han pensado que esto es Beverly Hills”, afirma Juanma Juguera, quien accedió a su piso gracias a un sorteo para jóvenes del municipio. Asegura que en los nuevos contratos se les exige contratar un seguro antipago con cláusulas abusivas para garantizarse el cobro del alquiler de la vivienda. “Hace diez años era totalmente al revés. Si antes no tenías que cobrar más de 1.500 para poder vivir en estas viviendas sociales, ahora Lazora nos exige un mínimo de 1.300 o 1.400 euros de ingresos. Y si no, tienes que buscar que te avale otra persona o abandonar la casa”, explica.

Carmen Normedio accedió a su alquiler social como víctima de la violencia machista hace cuatro años y medio y explica que le avisaron para que renovara su contrato meses antes incluso de que venciera. Critica que les cobren el IBI y 95 euros de comunidad de vecinos, un importe que considera "abusivo" teniendo en cuenta el mal estado de algunas instalaciones por la falta de inversión. "Se están pasando muchísimo. Y no estamos por la labor de seguir aguantando presiones, amenazas y coacciones para que nos vayamos y perdamos nuestras fianzas", afirma.

A Planeta Urano 90 llegó hace diez años Carmen Muñoz, con una minusvalía y una hija menor de edad. Ahora tiene 65 años y cuando ha ido a ejercer el derecho a compra le han ofrecido hasta tres precios por su casa. Y si no compra, tiene que irse. "Tres precios diferentes para el mismo piso. ¿Cómo es posible esto? Eso es la coacción, el engaño y el enfado que tenemos. Porque se están aprovechando de personas que lo necesitamos. Yo tengo 65 años, pero aquí hay personas que tienen 80. ¿Dónde vamos?", se pregunta Carmen, quien destaca que la empresa ya le advirtió que con su edad no conseguiría que el banco le concediese una hipoteca.

A Jessica Leiva le ofrecieron dos precios por su vivienda cuando cumplió los diez años de alquiler con derecho a compra. Sin embargo, desde la empresa indirectamente le sugirieron que no comprara. "Me empezaron a cuestionar: que si realmente me valía la pena, que esta casa no iba a ser nunca mía porque lo que compraba era el derecho de superficie... La actitud por parte de ellos la vi muy rara", dice. Entonces se puso en contacto con otros vecinos y se dio cuenta de que estaban haciendo lo mismo con el resto, poniéndoles trabas y enviándoles también cartas en las que advertían que si no firmaban se tenían que ir a la calle. Jessica destaca que todas las personas afectadas por esta situación, hayan renovado o no sus contratos, están pagando sus alquileres.

Lo único bueno que sacan los vecinos de toda esta situación es la experiencia de juntarse para responder de forma colectiva a sus problemas. "Al unirnos, luchar, ir a los sitios y enterarnos, hemos conseguido que se pare bastante, que tengamos más tiempo y que sigamos avanzando", explica Blanca Robles. "A raíz de juntar tantos papeles de unos y otros es cuando hemos podido ir armando esto y viendo que nos estaban engañando", dice.

Miguel Ángel Noblejas dice que en estos últimos meses, a base de leer documentos sobre su caso, prácticamente ha hecho un máster en urbanismo y vivienda. Y destaca que los vecinos que se han unido para denunciar no se conocían hasta que hace unos meses comenzaron a compartir su experiencia. "A raíz de esto empezamos a tener reuniones, en las que empecé a tomar notas y a descubrir una serie de cosas que desconocía, me puse a investigar. Y ya digo: las personas que estamos aquí presentes no nos conocíamos absolutamente de nada. Nos empezamos a conocer a raíz de esta situación".

Los vecinos de Planeta Urano 90 siguen con su pelea. Acudiendo a la oficina de Lazora a rellenar hojas de reclamaciones. Al ayuntamiento a pedir una documentación sobre su caso que ha desaparecido tras el cambio de gobierno. A los juzgados a presentar demandas. "Todos a una hemos participado en todo", dice Carmen Muñoz. "Y esta unidad, y yo tengo 65 años, hace muchos años que no la veo. Así que yo estoy muy orgullosa de mis vecinos", concluye.

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