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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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¿Quiénes son los incendiarios que provocan los fuegos en Portugal?

La Policía Judicial maneja un perfil que ayuda identificar a los hombres y mujeres que prenden fuego a los bosques

Dos bomberos luchan contra las llamas en Portugal. /

Un año más, miles de bomberos lusos intentan hacer frente a los fuegos forestales de grandes dimensiones que han vuelto a devastar el interior de Portugal. En los últimos cuatro días han ardido más hectáreas del país vecino que en la primera mitad de 2019, y más de 40 personas han resultado heridas en los macro incendios que han arrasado los distritos de Castelo Branco, Santarém y Viseu.

Si bien hay factores climáticos –entre ellos las altas temperaturas, fuertes vientos secos y bajos índices de humedad– que han contribuido a la propagación de los fuegos, también existen indicios de que muchos de ellos hayan sido provocados por manos criminales. El domingo el ministro de Administración Interna, Eduardo Cabrita, sugirió esta posibilidad al señalar lo “extraño” que le resultaba que cinco fuegos forestales –entre ellos, el macro incendio de Vila de Rei, que hasta ahora ha consumido 8.500 hectáreas, un área equivalente a 10.000 campos de fútbol– hubiesen comenzado a casi la misma hora del sábado.

La teoría del fuego provocado cobró mayor fuerza cuando la Policía Judicial (PJ) y la Guardia Nacional Republicana (GNR) detuvo a un hombre de 55 años de edad bajo sospecha de haber iniciado uno de los incendios a las afueras de la ciudad de Castelo Branco. Poco después, se reveló que las autoridades habían hallado artefactos explosivos en distintos bosques de la región. Según fuentes policiales citadas por la Agencia Lusa, éstos habían sido colocados “con un grado de atención preocupante [...] con el fin de maximizar los daños patrimoniales y personales”.

500 incendiarios fichados

La posibilidad de que alguien haya provocado los incendios de los últimos días sorprende a pocos en Portugal, país en el que cada año se procesan a decenas de personas por este delito. Según los datos de la PJ, el año pasado detuvieron 57 individuos por estos motivos; en 2017 el número de arrestados fue exactamente el doble, 114.

Algunos provocan incendios accidentalmente y por motivos económicos, quemando terrenos para crear zonas de paso para su ganado; raramente lo hacen por motivos urbanísticos, ya que en Portugal está prohibido construir en zonas quemadas durante los 10 años posteriores a un incendio. Otros lo hacen intencionadamente, por venganza: al encontrarse en una disputa con un vecino, evitan el conflicto directo y en vez optan por quemarle alguna propiedad, frecuentemente desatando un fuego mayor.

Otros muchos, sin embargo, lo hacen sin motivo mayor: éstos son los incendiarios expresivos, personas diagnosticadas con una patología que les imposibilita resistir el impulso de provocar fuegos. A diferencia de los pirómanos, no sufren problemas de autocontrol ni están fascinados por las llamas, sino por los incendios de grandes dimensiones. Desde 1997 la PJ mantiene una lista de 500 incendiarios conocidos, y cuando surge un fuego forestal sospechoso en tierras lusas, éstos tienden a ser los sospechosos habituales, los primeros en ser investigados.

Además del listón, la fuerza policial cuenta con un perfil general de los incendiarios elaborado por Cristina Soeiro, responsable del Gabinete de Psicología y Selección principal órgano policial de investigación criminal de Portugal. A lo largo de los últimos 19 años la psicóloga forense ha utilizado las fichas preparadas por los inspectores que investigan los fuegos provocados para hacer una especie de retrato robot de quienes queman los bosques del país vecino.

El 17% de los incendiarios reincide

Según el perfil de Soeiro, complementado por el trabajo de la psicóloga Raquel Guerra, en la mayoría de los casos quienes provocan incendios en Portugal suelen ser personas que sufren perturbaciones mentales, problemas cognitivos, depresión y problemas de alcoholismo. La abrumadora mayoría son hombres divorciados o solteros que viven aisladas, sin apoyo familiar, y frecuentemente tienen poca educación formal o son directamente analfabetos. Tienden a tener algún historial criminal, viven en zonas rurales y pertenecen a un estrato social bajo.

¿Por qué prenden fuego a los bosques? Los mayores disfrutan viendo cómo el incendio impacta sobre la zona, mientras que los más jóvenes lo hacen para ver cómo actúan los bomberos, en muchos casos incluso uniéndose a ellos posteriormente para participar en el combate contra las llamas. Aunque pocas mujeres han sido detenidas por este crimen, en 2018 llegaron a representar el 14% del total; frecuente actúan motivadas por problemas de carácter sentimental, utilizando el fuego para expresar su frustración tras una ruptura.

Aunque el 17% de los incendiarios reinciden, en Portugal no se suelen aplicar penas de prisión a quienes son condenados por este crimen: menos del 10% llegan a pasar tiempo encarcelados. Actualmente hay apenas 53 personas cumpliendo condenas de prisión por el crimen, mientras que otras 23 están internadas en instituciones psiquiátricas.

Más recientemente, aprovechando una opción legal aprobada tras los devastadores incendios de 2017, los tribunales lusos han comenzado a experimentar con la opción de prisión domiciliaria no consecutiva. De esta manera, se condena a los incendiarios a penas máximas de dos años de prisión domiciliaria, pero ésta apenas se aplica durante los periodos más calurosos, permitiendo que las autoridades tengan a estos individuos estén en libertad, pero localizados durante los meses críticos del año.

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