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Sábado, 17 de Agosto de 2019

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Herman Melville, la tragedia tras el escritor de Moby Dick

Se cumplen 200 años del nacimiento de Herman Melville, un escritor que vivió entre la precariedad y la aventura y, cuyos grandes éxitos llegaron años después de su muerte

La vida de Melville fue trágica. El segundo de ocho hermanos, tuvo que ponerse a trabajar desde muy joven tras la muerte de su padre. Como no encontraba trabajo tuvo que enrolarse en varios cargueros. A la vuelta de su primer periplo empezó a escribir sus aventuras en el mar. Typee y Omoo fueron sus primeras publicaciones. Le abrieron las puertas en los círculos literarios neoyorquinos, donde narraba su vivencia a bordo del ballenero "Acushnet", con el que surcó los Mares del Sur, y su estancia entre los caníbales.

Siguió escribiendo, aunque con menor éxitos, sobre sus aventuras en el mar, en las posteriores novelas Mardi, Redburn y White Jacket. Después se dedicará a escribir reseñas literarias en la revista. Se casó y su vida empezó a tener una cierta estabilidad. Su suegro le financió y Melville, que hasta entonces había sido autodidacta, pudo leer y formarse.

Parte de esa curiosidad le lleva a viajar por Europa. Después de ese viaje, se fue a una granja donde se puso a escribir la que fue su obra maestra y uno de los libros clave de la literatura universal, Moby Dick. Una novela que no solo es un relato de aventuras, también una reflexión sobre las motivaciones humanas, sobre el odio, sobre los deseos y las frustraciones. En aquel momento no tuvo éxito, es más, sumó al escritor en la ruina económica y moral. Quedó abatido, por su escaso éxito, pero también por su vida familiar, ya que en esa época tuvo que sobreponerse al suicidio de su hijo.

Sin embargo, Moby Dick es para muchos una obra cumbre del simbolismo americano. Borges la bendijo y la tradujo. Para Carlos Fuentes, Moby Dick es la más extraordinaria novela de la literatura estadounidense del siglo XIX. Y así. El drama del joven Ismael enrolado en el ballenero Pequod, con una tripulación formada por diversas nacionalidades al mando del capitán Ahab, ha tenido infinidad de análisis literarios. Pero en la época de Melville tuvo críticas nefastas, que no supieron ver lo que tenían entre manos. Hay alegorías bíblicas, políticas que destacan de esta gran novela.

Ha habido innumerables adaptaciones cinematográficas, televisivas y teatrales. La bestia Marina, por ejemplo, una película muda del año 26. Después John Houston estrenó en el 56 Moby Dick, con Gregory Peck en el papel del capitán Ahab, con guion del escritor estadounidense Ray Bradbury. Hace poco, en 2015, Ron Howard estrenó En el corazón del mar, otra cinta con Chris Hermsworth, el actor que da vida a Thor en el universo Marvel. Ethan Hawke también ha protagonizado una versión, fue la miniserie de televisión del año 2011.

Se ha hecho hasta un musical. También Vittorio Gassman estrenó en los noventa Ulises y la ballena blanca, un montaje teatral basado en la traducción al italiano de la novela que firmó el escritor Cesare Pavese. El último en convertirse en el capitán Ahab ha sido José María Pou, en la obra Moby Dick, estrenada este 2018 y creada por Andrés Lima.

Pero este no fue el único éxito. Después de Moby Dick tuvo que malvivir y trabajar como funcionario de Aduanas. Aún así siguió escribiendo. Publicó entonces una de sus obras más remarcables Bartleby, el escribiente. Un relato que contiene la ya famosa frase de "Preferiría no hacerlo" (I would prefer not to, en la versión original). Frase que el personaje dice a su jefe y cuyo tono acerca al existencialismo y a la literatura de Kafka, como apuntó el escritor Enrique Vila Matas, entre otros.

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