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Lunes, 26 de Agosto de 2019

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Limitar las segundas residencias para que no suba el precio de las primeras

Varios municipios de Baviera limitan las casas vacacionales para defender el acceso a la vivienda de sus ciudadanos

Valles turísticos de Baviera buscan limitar la compra de viviendas como segunda residencia para primar el derecho a la vivienda de quienes permanecen todo el año en la zona. /

Varios municipios del Sur de Baviera han decidido frenar el incesante aumento de las segundas residencias. Argumentan que la vivienda es cada vez más escasa y cara, por lo que debe primero debe estar a disposición de la población local.

Es una constante mundial. En las zonas turísticas de alta demanda, miles de casas permanecen vacías más de la mitad del año, mientras sus lugareños o los trabajadores que sus mega complejos turísticos sufren para encontrar una vivienda asequible. La demanda es alta, los precios explotan, y ya no hay espacio para nadie. En Alemania han empezado a poner coto a esta situación de escasez y altos precios, con reglamentos municipales que limitan o directamente impiden la creación de segundas residencias. Se basan en el Código de Construcción, que permite a las regiones turísticas someter a un permiso la existencia de casas como vivienda secundaria, si están desocupadas más de la mitad del año, y bajo ciertas condiciones.

Hace unos meses, la región turística de Berchtesgaden-Königssee (en la Alta Baviera), emitió un reglamento para limitar el número de casas de vacaciones. La zona, de excepcional belleza y valor ecológico, recibe la visita cada año de más de 500.000 personas, con más de 2,3 millones de pernoctaciones. Y cada año más.

Alrededor del siete por ciento de las viviendas de esta ‘ciudad balneario’ de poco menos de 8.000 habitantes son segundas residencias. “Y no deberían ser más. Ahora el uso de una vivienda como segunda vivienda está sujeto a permiso, éste es generalmente rechazado. No queremos que el piso esté vacío 350 días al año”, comenta el alcalde Franz Rasp (CSU) al periódico local. En 2018 implantaron un impuesto a la segunda vivienda, que supone ya al 20% de un alquiler básico. Sin embargo, pese a que el dinero sirve para sanear las arcas municipales, apenas ha asustado a los potenciales compradores, por lo general, de gran poder adquisitivo. Urgía un cambio de estrategia. En Schönau incluso las reglas son aún más estrictas, pues el uso como segunda vivienda ya está excluido antes de la venta.

Su ejemplo se está siguiendo muy de cerca en todo el país, especialmente en las zonas turísticas más solicitadas como el Mar del Norte y el Mar Báltico. Y también va creando escuela. Zonas como Ruhpolding, conocido por sus balnearios y la práctica de deportes de invierno, se ha decidido a aplicarlo. “Queremos establecer una señal”, afirma el alcalde Claus Pichler (SPD): “El terreno de construcción es limitado. La naturaleza que nos rodea es lo que los turistas aprecian. Y mientras a algunas personas les resulta cada vez más difícil financiar su vivienda, otras pueden permitirse una segunda vivienda. No podemos nadar en la ola de prosperidad para siempre”.

También en el Valle de Tegernseer planean una medida similar. Como en Kreuth, un pequeño e idílico pueblo en la región de los Alpes, que registra 411 segundas residencias, una tendencia al alza, que esperan se frene con la nueva reglamentación.

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