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Domingo, 15 de Septiembre de 2019

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Un alemán busca a los periodistas españoles que le ayudaron a huir de la Alemania comunista hace 30 años

Hace 30 años, un equipo de TV3 ayudó a escapar a 3 ciudadanos de la Alemania comunista a través de la frontera con Hungría

Ahora, uno de aquellos fugitivos, Mario Geisler ha hecho un llamamiento a través del periódico Bild para encontrar a aquellos héroes y agradecerles de nuevo su gesta

Mario Geisler y sus compañeros junto a los periodistas de TV3 /

Hace 30 años, un equipo de TV3 ayudó a escapar a tres ciudadanos de la Alemania comunista a través de la frontera con Hungría. Ahora, uno de aquellos fugitivos, Mario Geisler (59 años) ha hecho un llamamiento a través del periódico Bild, el más leído del país, para encontrar a aquellos héroes y agradecerles de nuevo su gesta. Como pistas: una foto con ellos, una cinta de vídeo del reportaje y un nombre de mujer: Blanca.

La SER ha encontrado a aquella otrora intrépida reportera. Se trata de la periodista y escritora catalana Blanca de la Torre (62 años), quien desde Barcelona rememora la hazaña sin arrogarse mayor importancia. "Éramos reporteros que hacíamos nuestro trabajo, y nos dejábamos literalmente la piel en ello". Blanca había estudiado alemán y el año antes residió ocho meses en Berlín becada por el Instituto Göethe. "Eran los años de la Glásnost, de un Gorbachov reformista. Y en la RDA se manifestaron para que Gorbachov convenciese a las autoridades de que aplicase a su país lo mismo que estaba haciendo en la URSS". Blanca pasaba con frecuencia del Oeste al Este de Berlín -"porque tenía amigos allí" y se sorprendió ante la magnitud de la protesta. "Pensamos: aquí va a haber tomate".

Cada año, unos 300.000 alemanes del Este pasaban sus vacaciones en Hungría, debido a los vínculos políticos de ambos países. El gobierno húngaro había organizado para el 19 de agosto, el llamado 'Picnic Paneuropeo', una especie de reunion de confraternidad con Austria que consistía en abrir la alambrada de espinas de la frontera durante tres horas, y que terminó convirtiéndose en la primera brecha del Muro de Berlín, con la fuga de más de 600 alemanes de la RDA. Así que aquel mes de agosto de 1989, los campings en los alrededores del Lago Balatón estaban llenos ante los rumores de una relajación fronteriza similar a la de mayo del mismo año.

"Nos dijimos, vamos a ver qué hay allí". Los reporteros Carles Guàrdia y Lluís Montserrat -hoy ya jubilados- le acompañaron en la aventura. Tras visitar un par de camping se quedaron en el que, a su juico, parecía "más grande y con más gente joven". Blanca hablaba con fluidez alemán, lo que aprovechó para mezclarse con los residentes y asistir a las asambleas que se organizaban clandestinamente: "Les decían que no perdieran la paciencia, que quizá se arreglase por la vía diplomática. Pero nosotros no podíamos estar 15 días allí cruzados de brazos y pensamos que había que hacer algo".

Encontraron a tres chicos sentados en un muro fuera del camping. Eran Mario, Álex y Jens. Blanca empezó a a simpatizar con ellos, hasta que les preguntó si querían pasar a Austria. "Al principio se mostraron reticentes porque circulaban ya muchos espías por los camping para abortar las fugas", recuerda, pero tras presentarse como periodista, las suspicacias desaparecieron. "Les dije que buscábamos una historia para grabarla y que si querían ser ellos", explica.

A oídos de los periodistas españoles había llegado que había gente dedicada a pasar a los alemanes orientales al otro lado, a la frontera austriaca. Les llevaron a una taberna y esperaron durante ocho horas. Aunque el contacto no apareció. "Volvimos desolados, pero los jóvenes nos dijeron que les daba lo mismo. Que habían decidido fugarse, que les dejásemos un mapa". Resolvieron que los acompañase Llúis, con una cámara doméstica, mientras Blanca y Carles les esperarían del otro lado, en un pequeño pueblo austriaco.

Mario Geisler relata en Bild que caminaron entre praderas, bosques y campos de maíz. A veces saltaban vallas, y avanzaban sin descanso sin saber cuán lejos estaban. "De pronto, vimos banderitas rojas y blancas colgando de los árboles. Vimos un lago y un pueblo, y uno de mis compañeros preguntó a un hombre que estaba en un jardín. ¿Esto es Austria? ¡Lo habíamos logrado!", rememora.

Blanca recuerda los nervios hasta que aparecieron, cuatro horas y media más tarde. "La alegría fue inmensa, espectacular. Era arriesgado porque podían perderse o ser descubiertos. Aunque la Policía húngara no disparaba a los fugitivos".

En Austria les esperaba la Cruz Roja, cuyos voluntarios atendían a los fugitivos que usaban esa ruta y les proveían de ropa y víveres, además de incluirlos en una lista para facilitar sus visados.

Luego fueron juntos a Viena, y de ahí al campo de refugiados de Friedland (Alemania). Comenzaba para ellos una nueva vida. Blanca y sus compañeros regresaron a Barcelona, elaboraron un reportaje que puede verse a la carta en la web de TV3 (La gran fugida), y se lo enviaron a Mario con una foto de recuerdo. "Aufwiedersehen (Hasta pronto)", escribió Blanca y nunca más se vieron. El llamamiento de Geisler le ha pillado por sorpresa. "A mí también me gustaría, me haría ilusión. Fue un reportaje muy emocionante, de los más emocionantes que he hecho", admite. Quizá ahora ha llegado el momento de celebrar aquella evasión por todo lo alto.

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