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Lunes, 16 de Septiembre de 2019

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El Bugatti Chiron supera los 490 km/h para establecer un nuevo récord mundial

El coche se convierte, por lo tanto, en el primero de su categoría que rebasa las 300 millas por hora

El nuevo Bugatti rompe todos los registros. / YouTube

Bugatti es sinónimo de velocidad. Desde que asombrara al mundo con el Veyron EB 16.4 en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2002, donde dio a conocer este vehículo que podía alcanzar una velocidad máxima de 406 kilómetros por hora, la firma francesa ha estado trabajando con el objetivo de rebasar las 300 millas por hora (480 kilómetros por hora) con el Bugatti Chiron, otra de las joyas de la corona francesa.

Inspirados en el prototipo de automóvil presentado durante el Salón del Automóvil de Frankfurt de 1999, los responsables de Bugatti han creado un vehículo diseñado para romper todos los récords en lo que a velocidad se refiere. A pesar de que su velocidad está limitada por software a 420 kilómetros por hora, la firma francesa ha ido incrementando su velocidad máxima en pruebas para poder cumplir su objetivo.

Bugatti supera las 300 millas por hora

Y finalmente lo ha logrado. Después de desarrollar una nueva versión del Chiron sport, modificada para que el vehículo pudiera soportar estas velocidades, el piloto Andy Wallace ha superado los 490 kilómetros por hora. Las pruebas tuvieron lugar el pasado 2 de agosto en el famoso circuito Ehra-Lessien, aunque no ha sido hasta ahora cuando la compañía ha dado a conocer la proeza.

De esta manera, el vehículo de Bugatti supera al Koenigsegg Agera RS para convertirse en el coche más rápido del planeta, tal y como acredita la Asociación de Inspección Técnica de Alemania. Mientras que el bólido sueco entraba en el Libro Guiness de los Récords gracias a una velocidad máxima de 444,6 kilómetros por hora, el Bugatti Chiron Sport ha destrozado su récord después de alcanzar los 490,5 kilómetros por hora.

Nuevo récord del mundo

Tras finalizar la prueba, los ingenieros dieron a conocer que fue muy complicado preparar el vehículo para que pudiera soportar dichas velocidades: "Lo complicado del proceso es que no solo requiere de unas buenas ruedas, o una buena aerodinámica o motor, sino que todas las partes del automóvil funcionen a la perfección y en armonía".

De hecho, el equipo de ingenieros llegó a temer que el vehículo se levantara del suelo. Teniendo en cuenta que un avión apenas necesita unos 290 kilómetros por hora para despegar, los responsables del reto pensaron que el Bugatti modificado pudiera salir volando. Por suerte, el trabajo de los ingenieros impidió que esto pasará, por lo que pudo completar el reto de las 300 millas por hora.

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