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Lunes, 16 de Septiembre de 2019

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Daniil Medvedev Daniil Medvedev 5 3 7 6 4
Rafael Nadal Rafael Nadal 7 6 5 4 6

Rafa Nadal gana el US Open a Medvedev y suma su decimonoveno Grand Slam

El español gana al ruso por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 para conquistar por cuarta vez en su carrera el trofeo de Nueva York

Un paso más en una carrera de leyenda. Lo ha dado Rafa Nadal en la final del US Open ante un Daniil Medvedev que no ha podido evitar que el español conquistara su cuarto título en Nueva York y el Grand Slam número 19 en su cuenta. Nadal se queda a solo uno de los 20 que tiene otro grandes del tenis mundial, el suizo Roger Federer.

La victoria del español fue más trabajada que en aquella final de agosto del Masters de Canadá, en la que se impuso al ruso con un contundente 6-3 y 6-0. Porque no tardó en perder su saque. Fue en la segunda vez que servía. Lo bueno para Nadal es que se recuperó de ese momento crítico pronto con un juego inteligente en el que hacía correr a Medvedev de un lado a otro de la pista construyendo con paciencia cada punto.

Con todo, Medvedev demostró en esa primera manga un nivel espectacular, lo que obligó a Rafa Nadal a dar el máximo para acabar imponiéndose por 7-5.

Un Nadal indestructible

La segunda manga fue menos vistosa, pero también muy igualada. En esta ocasión, el que logró romper primero fue Nadal, en un 4-2 que le permitió navegar por aguas más tranquilas en este tramo del partido. Se vio un Nadal poniendo en práctica su madurez ante un Medvedev con buenos golpes, muy sólido, pero claramente me más a menos.

El ruso no sabía muy bien cómo tumbar el muro en el que se había convertido el español y probó de todo pero su moral se fue resquebrajando a medida que quedó claro que la fórmula no le estaba dando resultado. El español pareció encarrilar la final con un claro 6-3.

Medvedev quiso poner de manifiesto que no estaba dispuesto a darse por vencido. Volvió a confiar en su saque y en su capacidad de sufrimiento para, pese a sus 23 años, dar muestras de su clase. Su único problema estaba al otro lado de la red, un Rafa Nadal muy entonado que llegaba a todas y que se sacaba de la nada puntos ganadores. Así rompió el saque de su rival en el quinto juego. Era ya casi imposible que la final se le escapara al español.

Sin embargo, el ruso le devolvió el break a Nadal en un juego en el que se empezó a notar que los dos jugadores empezaban a perder algo de frescura. Grandes golpes se sucedieron de errores. Aguantó el tipo Medvedev pese a perder una ventaja de dos puntos de break pero no se rindió y terminó llevándose el juego para no darse por vencido.

Los minutos siguientes fueron un regalo para los espectadores con los dos tenistas dándolo todo y con intercambios de golpes entre lo espectacular y lo agónico. Ninguno de los dos sabía ya de dónde sacar oxígeno en el noveno juego, con Medvedev al servicio, que terminó siendo para el ruso. El público les agradeció el esfuerzo a ambos, pero se alió con el rival de Nadal porque quería más final. Y tuvo lo que quería después de que Medvedev levantara el tono para lograr un 7-5.

Enorme capacidad de resistencia

El ruso siguió con un ritmo infernal. Rafa aguantó en el comienzo del cuarto set trabajando como nunca y sacando algunos golpes de genialidad que arrancaban más de una sonrisa en el público. Con el rival en estado de gracia se encomendó a su capacidad de resistencia hasta encontrar mejores sensaciones y esperar un incremento en el porcentaje de errores de Medvedev.

Así fueron pasando los juegos en los que cada uno mantenía su saque y exhibía su nivel. Hasta el décimo juego en el que el ruso puso el set de su lado pasando en dos ocasiones a Rafa por donde parecía imposible. Del 2-0 pasamos al 2-2 en casi cuatro horas en las que la magia del tenis se hizo patente.

El quinto set volvió a mostrar a dos jugadores capaces de desplegar un tenis de muchos kilates. Nadal tuvo momentos increíbles, pero siempre obtuvo la misma respuesta del otro lado de la pista: grandes saques, golpes espectaculares y, sobre todo, muchas piernas.

La constancia de Nadal dio sus frutos en el quinto juego, donde se le encogió el brazo a Medvedev en más de un punto. Por eso, y porque Rafa se mantuvo como una bola de demolición, perdió el saque. Ahí estaba media final. La otra media llegó con una nueva rotura para hacer el 5-2. Ya no había demasiadas dudas.

Con todo, la épica del partido dio una última oportunidad al ruso. Nadal perdió su saque para el 5-3, pero mantuvo el siguiente para llevarse el set, el partido, el torneo y su decimonoveno Grand Slam.

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