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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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Magallanes, el genio marítimo "insoportable" que fue considerado un "villano" mientras vivió

Al cumplirse 500 años de la expedición Magallanes-Elcano, la primera vuelta al mundo, el historiador Laurence Bergreen hace un balance del capitán portugués

500 años de 'La primera vuelta al mundo', la "globalización" de Magallanes y Elcano. /

El 20 de septiembre de 1519 la flota compuesta por la Victoria y cuatro naves adicionales zarpó definitivamente del puerto de Sanlúcar de Barrameda. Financiada por la Corona española, la escuadra capitaneada por el portugués Fernando de Magallanes tenía como objetivo el descubrimiento de un paso entre el Atlántico y el Pacífico, y la apertura de una ruta que facilitase el comercio con las islas de las especias. Sin embargo, la expedición -que quedó al mando de Juan Sebastián Elcano tras la muerte de Magallanes en Mactán (Filipinas)- terminó por conseguir un logro mayor: la primera circunnavegación de la Tierra.

Si bien hoy en día se resalta el lado heroico del viaje que demostró la redondez del mundo, el historiador Laurence Bergreen –uno de los mayores expertos en la figura de Magallanes– afirma que en realidad la expedición que zarpó hace justo 500 años estuvo definida más bien por el conflicto constante entre quienes formaron parte de la escuadra.

Un personaje insoportable

"Toda la documentación que tenemos indica que el clima sobre las naves era de tensión insoportable, la cual se debía en parte al contexto geopolítico de la época, pero sobre todo al mal carácter de Magallanes".

El historiador explica que cuando la expedición tuvo lugar "Portugal y España eran frenemies, países que oficialmente disfrutaban de buenas relaciones, pero que en realidad eran rivales en la carrera de los descubrimientos y se odiaban a muerte. Cuando Carlos I decidió financiar el proyecto de Magallanes –quien había sido ninguneado por el rey luso– todos entraron en cólera: a los nobles castellanos les sentó fatal ver a un portugués al mando de una flota española, mientras que en Lisboa la corona portuguesa le declaró un enemigo del Estado por ponerse al servicio de la monarquía hispánica y se despacharon navíos para detenerle".

Esa tensión se notaba en la escuadra, y la situación no era mejorada por la personalidad del capitán portugués quien, afirma Bergreen, "era un personaje bastante insoportable".

"Si bien es verdad que todo lo que sabemos sobre Magallanes nos llega a través de los testimonios parciales de quienes viajaron con él, estos le pintan como una figura realmente denostada. Tenía un complejo mesiánico –consideraba que tenía el deber de convertir a todos los infieles– y estaba obsesionado con el dinero".

"Era un tipo indudablemente portugués, y su empeño en mantener las costumbres de su país cayó mal en la expedición subvencionada íntegramente por España. Los hombres que capitaneaban los otros barcos eran españoles que le consideraban apenas un empleado contratado para guiarles; ellos tenían títulos nobiliarios y él era un noble menor del pequeño país vecino. Pensaban que lo conseguirían dominar, pero Magallanes se empeñó en reafirmar su liderazgo".

A lo largo del viaje Magallanes tuvo encontronazos con los capitanes castellanos de los otros buques de la expedición, y tuvo que enfrentarse a un motín en Patagonia que acabó con la ejecución de dos de los conspiradores y el abandono en tierra del veedor Juan de Cartagena y el clérigo Sánchez de Reina, quienes presumiblemente perecieron en ese lugar inhóspito.

"Si Magallanes no hubiese muerto en Filipinas [donde falleció en la batalla de Mactán el 27 de abril de 1521], sin duda habría terminado sus días en un calabozo en Sevilla por su supresión de la rebelión a bordo de su flota. Ahora le vemos como un genio de la exploración marítima, pero mientras vivió era considerado un villano".

Más 'humano' que Colón

Desde la perspectiva actual, Bergreen afirma que la figura de Magallanes debe ser valorizada tanto por sus contribuciones como explorador, como también como un pionero del mercantilismo. "Fue el primero en demostrar que vivimos en un mundo compartido por montones de civilizaciones y culturas distintas, y el primero en afirmar que el comercio era el lenguaje universal capaz de unirnos a todos".

El historiador señala que las interacciones del portugués con los nativos de Brasil y Patagonia fueron amistosas, y que algunos de los indígenas le dieron la bienvenida como fuera un dios. En Filipinas, en cambio, la cosa corrió mal: el jefe tribal Lapulapu mató a Magallanes cuando intentó convertir a su tribu. "Es irónico que muriese ahí y de esa manera, intentando convertir a los nativos, pues 500 años después el sitio donde murió está en el seno del país que eventualmente se tornó en el de mayor población cristiana del mundo".

Bergreen opina que es "injusto" intentar juzgar a Magallanes y a otros descubridores según los principios de la sociedad moderna, "fundamentalmente porque nuestra perspectiva, 500 años después, es muy distinta de la de la época y no contempla muchos factores sociales perfectamente aceptables en aquel periodo".

No obstante, subraya que desde un punto de vista neutro, el portugués merece cierto reconocimiento por el grado de humanidad que mostró al tratar con las poblaciones indígenas con las que interactuó durante la expedición. "A diferencia de Cristóbal Colón y tantos otros, Magallanes no tuvo el menor interés en esclavizar a los indígenas que encontró en su camino. Su deseo era establecer vínculos de comercio con ellos, y se esforzó por llegar a entendimientos cordiales. Desde nuestra perspectiva actual, esa realidad le salva".

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