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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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Mario Gas: "Hay que escuchar a los catalanes y a España, y menos al poder económico en la sombra"

Doce años después de su estreno, Mario Gas y Vicky Peña vuelven a representar en Madrid 'En casa', el monólogo de la obra 'Homebody/Kabul', de Tony Kushner

Mario Gas ya conocía Angels in America y Slaves!, del dramaturgo y guionista estadounidense Tony Kushner, cuando cayó en sus manos Homebody/ Kabul y le "fascinó" enseguida. La estrenó en 2007, en el Teatro Español, cuando era su director artístico, con Vicky Peña al frente del reparto, un trabajo que le valió un Premio Max a la Mejor Actriz. Doce años después, ambos vuelven a Madrid con el primero de los textos, En casa, desde este jueves en los Teatros del Canal.

Mario Gas cuenta que en su día la obra le conmocionó: "Es aterradora y me gustó mucho el contraste de esa primera parte, ese monólogo de esa mujer instalada, aparentemente alienada, en esa sociedad pequeñoburguesa en Londres que, de repente, siente todo un cúmulo de cosas y siente la necesidad de, a lo mejor, viajar a Afganistán". La segunda parte de ese viaje iniciático, que esta vez no se verá en Madrid, es la búsqueda de esa mujer en Afganistán por parte de su marido y su hija y, de fondo, "toda la problemática de los talibanes".

Vicky Peña da vida a una mujer de clase media, madre de una hija, esposa de un informático o ingeniero, una mujer aparentemente anodina, una mujer que toma pastillas para dormir y que, explica la actriz, "se reconoce intrascendente socialmente, no actúa, no incide, no determina nada en la sociedad y se siente disfrutando de unos privilegios que la incomodan". La mujer a la que interpreta la actriz habla desde su cocina, donde lee una guía anticuada de Kabul. Es un día de agosto de 1998.

Imagen de Vicky Peña en la obra 'En casa' / Ros Ribas

La obra es aterradora, suscribe Vicky Peña, porque "esta vida es espantosa, como dice la mujer de la obra. Son unos tiempos muy difíciles, muy duros e insolidarios y la constatación de que así son y que tenemos mucho que ver en eso, en la sinrazón, es la sensación que ella tiene e intenta transmitir al público". A pesar de la crudeza, dice Vicky Peña que hay humor y que su personaje "establece mucha complicidad con el público, se dirige a él, y se establece una corriente de amabilidad, pero es dura porque es muy lúcida".

En casa también pone sobre la mesa el asunto de nuestra responsabilidad como ciudadanos en los conflictos que se producen a miles de kilómetros de nuestros hogares. El director de escena considera que "estamos muy mediatizados, muy metidos en nuestro núcleo, y estas obras son un llamamiento a la corresponsabilidad, sobre todo del primer mundo". Vicky Peña añade que En casa no es un panfleto, "porque en primer término lo que hay es el sentimiento de un ser humano lúcido, doliente y casero, porque ella es una mujer de su casa, pero no es un texto panfletario, es de tomar conciencia. Es político, pero no sólo, es un texto humanista, es un striptease del alma". Gas añade que el personaje de esa mujer es el de alguien "casi anulado por la vida cotidiana occidental y se abre a una toma de conciencia universal, así que el texto es existencial, humano, introspectivo, político y moral". 

La sentencia del juicio del procès y las elecciones

"Ya lo creo, por supuesto", responden ambos a la pregunta de si votarán en las próximas elecciones del 10 de noviembre. "Por mucho que nos digan y que suene que la gente está enfadada, que va a haber abstención, eso no va conmigo, en cuanto pueda votar, voto", dice Vicky Peña. Gas añade que "no hay que desmovilizar a la gente, hay que votar y votar para poder tener un gobierno progresista y que pueda unir más que separar y hacer caer mucha caspa antigua que yo no sé por qué la seguimos teniendo encima en el siglo XXI. La gente quiere vivir su vida, no la de los políticos, los patrioteros, los economicistas. Y, desde luego, a ver si los políticos arriman un poco más el hombro y se dejan de tonterías".

Sobre la sentencia del juicio del procès que dictará la Sala Penal del Tribunal Supremo en la primera quincena del mes de octubre, Mario Gas dice estar "en desacuerdo con algunos de los planteamientos del independentismo que han llevado a esta situación, estoy también en absoluto desacuerdo con dos años de prisión preventiva, y estoy en desacuerdo en comparar esta iniciativa con algunos golpes de Estado de derechas que se pudieron producir en nuestro país. Pero estamos en la ceremonia de la confusión".

En opinión de Vicky Peña, "hay un malestar muy intenso en la sociedad catalana por cómo se ha llevado este proceso, aparte de las leyes y de la justicia escrita, de esas pautas establecidas, hay factores de vibración social que no se pueden ignorar. Y la sociedad catalana está muy desconfortada, preocupada e inquieta sobre lo que pueda pasar que todo hace pensar que no va a ser nada bueno. Yo, personalmente, estoy bastante espeluznada con cómo ha sido todo, aunque no comparta muchos postulados defendidos por el independentismo, pero creo que ha sido un trayecto bastante terrible y que esa gente no merecía estar preventivamente en la cárcel ni lo que se van a chupar, porque se van a chupar la intemerata".

"Yo, desde una situación en la que me siento profundamente catalán, español y europeo", añade Gas, "creo que hay que escuchar a los catalanes y hay que escuchar a España, y escuchar menos a los trust y al poder económico en la sombra. No se puede estar juntos si no se está cómodo, hay que encontrar la manera de estar juntos bien y juntos en un lugar más amplio que nos excede. Esa sentencia ojalá no sea arribista y, sobre todo, diálogo y que cada uno pueda estar contento con lo que es y estando con los que quiere estar sin obligaciones ni imposiciones".

 

 

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