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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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Dolores Redondo: "En mis novelas hay denuncia y rabia"

La escritora publica 'La cara norte del corazón', precuela de su Trilogía del Baztán, en la que lleva a la subinspectora Amaia Salazar al Nueva Orleans arrasado por el huracán Katrina

Dolores Redondo /

Dice Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) que lleva el norte por dentro, que sus hijos le reprochan que en sus novelas siempre llueve, siempre hace frío y que sus personajes acaban siempre mojados, sucios y destemplados, aunque haga calor. Y cuenta que responde a sus hijos: "Me ha llovido toda la vida por encima. He bailado, he reído, he besado, me he enamorado y me he casado bajo la lluvia, así que es normal que la lluvia forme parte de mí".

Acaba de publicar su última novela, La cara norte del corazón (Destino) y explica que es ahora cuando se ha dado cuenta de que todas sus obras anteriores también pertenecen a esa cara norte, ese lugar en el que hace frío y parece que siempre llueve, "esa faz oscura, mítica e inaccesible que todos llevamos dentro". En esta novela, Redondo recupera a Amaia Salazar, su protagonista de la Trilogía del Baztán (El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta) y, como si fuera una precuela, sitúa a la joven policía en el año 2005, antes de que inicie su carrera en la Policía Foral de Navarra.

Es agosto, Amaia Salazar tiene 25 años y asiste en Quantico, Virginia, a un programa de intercambio para policías de Europol, en la sede del FBI. Y lo que comienza siendo un ejercicio práctico se convierte en una investigación en toda regla sobre el caso de un asesino en serie al que llaman el compositor y que la llevará a Nueva Orleans. 

Nueva Orleans, la rabia y un asesino real

Redondo traslada la acción al año 2005, al Nueva Orleans arrasado por el huracán Katrina: "La razón es que, desde que ocurrió la catástrofe, sentía que tenía una deuda con lo que pasó allí. Creo que es inherente a toda novela negra llevar una denuncia y cualquier novela, sea negra o no, debe contener una rabia. Creo que la rabia ha de estar en todo lo escrito, en la literatura. Y esta novela contiene las dos, denuncia y rabia". Dice la autora que "la catástrofe natural puede ocurrir en cualquier lugar, pero lo que ocurrió en los días posteriores fue un abandono total de la administración a una población muy pobre y en su mayoría negra, cuatro días después no había llegado ayuda y fue lamentable ver que ocurriese eso en un país del primer mundo porque pone de manifiesto que en todos los países hay ciudadanos de segunda que importan menos".

Redondo comenzó La cara norte del corazón el 17 de abril de 2017 en el hotel Dauphine de Nueva Orleans y explica que su intención, antes de viajar a Estados Unidos, era la de continuar una novela que ya había comenzado, pero esta historia amenazaba con "tirar la puerta abajo" y abandonó la otra. La novela se alimenta de material periodístico publicado sobre esos días e incluso reproduce extractos de llamadas reales que recibió el servicio de emergencias durante el paso del huracán.

Cuenta la escritora que cuando llegó a la ciudad por primera vez se apuntó a todas las visitas guiadas que ofrecían -desde rutas de fantasmas hasta las de los pantanos- y contó con la ayuda de un joven que trabajaba en la reconstrucción del sistema informático del hospital que sustituyó al Charity, que aparece en la novela. A través de él conoció a muchos vecinos de Nueva Orleans que habían vivido la tragedia.

Pero el desastre del Katrina y la desolación de los habitantes de Nueva Orleans no es el único material real de La cara norte del corazón. El asesino de esta historia, al que llaman el compositor, se inspira en un asesino real: John List, veterano de la Segunda Guerra Mundial, padre modélico, ciudadano ejemplar, luterano devoto y contable. Una mañana de noviembre de 1971 asesinó a su familia con una pistola del calibre 22 que había comprado un mes antes. Mató a su madre, a su mujer y a sus tres hijos. El FBI tardó 18 años en dar con él. Tenía un nuevo nombre, otra familia y el mismo trabajo de contable.

La familia, ese infierno

Redondo incide en tratar el universo familiar como un infierno. Por un lado, el de su protagonista, Amaia Salazar, marcado por la presencia terrorífica de una madre desequilibrada que quiere matarla desde que nació y un padre cariñoso pero que se inhibe. Por otro, la familia que destruye una y otra vez el compositor, el asesino al que persigue Salazar, porque no se ajustan a su ideal: mata a familias completas, en su casa, cuando se encuentran indefensas tras haber sufrido un desastre natural. Todas son una réplica de la suya propia: madre, esposa y tres hijos.

Explica Dolores Redondo que esta vez ha querido poner el foco en la figura del padre: "Había que dejar claro algo que no sé si lo estaba para todo el mundo y es que cuando dentro del ámbito familiar se produce un maltrato, no sólo es culpable quien lo ejerce, sino cualquiera que, conociéndolo, lo oculte. A menudo, dentro de las familias tenemos tendencia a ocultar faltas y fallos de quienes viven a nuestro alrededor y a intentar que no se sepa, porque nos avergüenza, y creemos que tenemos que proteger al que lo hace mal. Yo tengo clarísimo en qué lado estoy, siempre voy a estar al lado de la víctima". 

Otro infierno, ¿nosotras?

Amaia Salazar es en esta novela una mujer muy joven, inexperta en ese universo de la burocracia, los despachos y la testosterona con uniforme del FBI. Y, sin embargo, las peores zancadillas se las pone una mujer, una compañera, que Redondo dibuja como una trepa de manual.

Explica la autora que, aunque lo fácil hubiera sido elegir a un personaje masculino para ello, "elijo a una tía para poner de manifiesto que, a menudo, los hombres son más relajados en sus juicios a los otros varones que las mujeres entre nosotras. Creo que los juicios más duros al modo en que nos vestimos, nos peinamos, nos maquillamos, ejercemos la maternidad o disfrutamos de la sexualidad vienen de otras mujeres y esto no deja de descorazonarme".

Para Redondo, "en este momento de avances en la igualdad, ponemos el foco en el hombre como enemigo y nos olvidamos de que, en ocasiones, las enemigas somos nosotras. Debemos ser más relajadas con las otras mujeres. No podemos escudarnos en cómo nos han educado, estamos en un mundo con más posibilidades que nuestras abuelas, con más acceso a la información y a la educación. Dejemos de criticar la maternidad o la sexualidad de las demás".

Ignacio Aldecoa y John Connolly

En la novela hay varios personajes-homenaje: un poli llamado Verdon, como el estadounidense John Verdon, escritor también de novela negra; la agente Thelma Harris, homenaje a Thomas Harris, autor de El silencio de los corderos o un amigo de la familia de Amaia Salazar llamado Ignacio Aldecoa, como el escritor de la generación del 50. Redondo explica que todos esos homenajes responden a los libros que está leyendo en ese momento, igual que la música que escuchaba mientras escribía la novela se cuela también en sus páginas: el quinto movimiento da la Sinfonía Fantástica de Berlioz, el Vals del Emperador de Johann Strauss o el jazz de Nueva Orleans.

Dolores Redondo, Premio Planeta en en 2016 por su novela 'Todo esto te daré' / Getty

La novela de Dolores Redondo tiene algo de la atmósfera que creó en su día el escritor John Connolly en Todo lo que muere, novela que publicó en 1999 y con la que comenzó su serie del detective Charlie Parker. Una historia que comenzaba con el asesinato de su familia y que transcurría en gran parte en Nueva Orleans. Redondo dice no haberla leído, pero conoce al autor irlandés: "John Conolly es un autor amigo y un consejero y la razón por la que escribí Todo esto te daré”. Con esa novela, Redondo ganó el Premio Planeta en 2016.

Explica la escritora que coincidieron en un festival literario y Connolly hablaba de "cómo su detective Parker había llegado a ser odioso para él y encontró su punto de fuga con unas novelas juveniles que le han hecho muy feliz porque le han permitido descargarse de Parker y volver luego a él con todo el amor. Él me dijo: Amaia es muy fuerte y muy potente y te va a robar mucha energía, búscate una salida, escribe otra cosa y hazlo antes de que todo el mundo espere a que sólo escribas sobre Amaia Salazar”.

De vinos por su pueblo con cinco novelas en seis años

Dolores Redondo recuerda cómo han sido estos años desde que enviara su primer manuscrito a una editorial y se lo rechazaran hasta tener más de dos millones de lectores en España o varias de sus novelas adaptadas al cine. Todo en seis años, muy poco tiempo. "Ha sido muy intenso y mucho trabajo y tengo dos hijos, que hace 6 años eran pequeños. Al principio hubo que reestructurar muchas cosas en casa para cuadrar que yo pudiera viajar y escribir. Y recuerdo que cuando llegó la gira de promoción del Premio Planeta yo ya había estado en Australia, Alemania, Noruega o Latinoamérica con la trilogía de Baztán. Pero antes, yo nunca había hecho un viaje sola en mi vida y me vi perdiéndome por los aeropuertos, acojonada por perder el avión".

"La literatura es mi gran amor y mi primer objetivo. Con cada novela intento escribir mejor, estoy aprendiendo todo el tiempo y no dejo de leer para aprender". Mientras habla, Dolores Redondo nos enseña la novela que lleva en el bolso estos días, Tus pasos en la escalera, de Antonio Muñoz Molina, y dice: "Cuando leo cosas como esta me doy cuenta de lo que tengo que aprender".

Sin embargo, lo que hay alrededor de la literatura no parece interesarle demasiado. "El mundillo (literario), todo lo que hay alrededor me parece superfluo y me restaría un tiempo valioso que necesito para seguir manteniendo mis objetivos, que son aprender, escribir mejor y conservar mi vida. Y eso es algo que yo he conseguido, que mi vida, a pesar de haber cambiado mucho, no lo ha hecho tanto como para no reconocerla. Puedo seguir saliendo a tomar vinos en mi pueblo con mis mismos amigos y para muchos soy la madre de mis hijos, no la escritora. Esa es la vida que quiero tener".

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