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Viernes, 10 de Abril de 2020

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Impeachment Donald Trump

Sin nuevos testimonios en el 'impeachment', los demócratas intentan convencer a los moderados y al público

El desafío más inmediato de los demócratas es conseguir nuevos testigos durante el juicio político, algo a lo que los republicanos se han negado hasta ahora

Donald Trump llega a la base de Andrews en el Air Force One.

Donald Trump llega a la base de Andrews en el Air Force One. / Tia Dufour/White House/dpa (Tia Dufour/White House/dpa)

El reloj ha empezado a contar hacia atrás en el Capitolio en el proceso de destitución presidencial (impeachment). Los demócratas tienen 24 horas para cumplir un doble objetivo: convencer a los republicanos moderados y al público estadounidense de que Donald Trump debe ser destituido.

Según las reglas fijadas por la mayoría republicana, la acusación tiene 24 horas distribuidas en tres días, para exponer sus alegaciones. En el primero, los demócratas se centraron en denunciar las prácticas "corruptas" del presidente para interferir en las elecciones de 2016 y ahora, en las del próximo noviembre.

Acusación: los cargos contra Trump

El su segundo día de argumentos y, sin poder aportar ningún nuevo testimonio, han desgranado el primer cargo del que acusan a Trump: abuso de poder, al pedir al presidente de Ucrania investigar un rival político a cambio de cientos de millones de dólares en ayuda militar. Y hoy, lo harán con el otro cargo: obstrucción al congreso, al negarse a entregar documentos o permitir que los trabajadores de la Casa Blanca testifiquen durante la investigación parlamentaria.

Defensa: por qué Trump debe ser absuelto

Después empezará el turno de la defensa. Tendrán el mismo tiempo, a partir del sábado, para argumentar por qué Trump debe ser absuelto. Su estrategia se va a basar en mostrar que el presidente no ha hecho nada ilegal, en que no ha cometido ningún delito.

El presidente del Comité Judicial de la Cámara, Jerry Nadler, adelantándose a los abogados de Trump, aseveraba en el hemiciclo que un juicio político no juzga lo mismo que uno civil. Un presidente puede ser destituido mediante un proceso de impeachment por mala praxis, no solo por cometer un crimen, y Trump "ha puesto sus intereses políticos y personales primero, poniendo en riesgo la seguridad nacional y el proceso electoral", aseguraba. "La conducta del presidente es incorrecta, ilegal y peligrosa".

El desafío más inmediato de los demócratas es persuadir a los senadores republicanos moderados, en sus últimas horas de alegaciones, para que permitan la comparecencia de nuevos testigos. Personas que consideran clave, como el jefe de gabinete del presidente, Mick Mulvaney, o el ex asesor de seguridad nacional, John Bolton. Hasta ahora, la mayoría republicana se ha negado.

Su reto a medio plazo es convencer a la opinión pública, profundamente dividida y en pleno año electoral, de que Donald Trump no merece un segundo mandato. Según la última encuesta realizada por POLITICO/Morning Consult, el 47% de los votantes está a favor de que el Senado destituya al presidente, frente al 45% que se opone.

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