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Jueves, 20 de Febrero de 2020

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Loola Pérez: "Si seguimos censurando, llegaremos a que el feminismo se convierta en una parodia"

Filósofa y escritora acaba de publicar el ensayo 'Maldita feminista', un ensayo donde desgrana todos los temas que más escuecen dentro del feminismo: prostitución, pornografía, masculinidad y transexualidad

Loola Pérez

Loola Pérez / CADENA SER

¿Por qué es necesario revistar las entrañas del feminismo, precisamente ahora con los debates más enconados en las redes sociales?

Es un libro que aparece en un momento donde los feminismos han empezado a cuestionar la sociedad y sus propios discursos. Empezar con las distintas corrientes hace que tomemos consciencia de lo que defendemos en qué punto teórico está. Muchas veces no sabemos discursivamente donde estamos. Esto ayuda también a ver la cantidad y pluralidad de corrientes que tiene el movimiento.

¿Es posible identificarse con varias o cambiar de una a otra?

Es posible y es muy sano que el feminismo sea plural y no se convierta en una especie de club privado, donde tenemos que pensar esto para ser admitida o tener credibilidad. El feminismo bebe de distintas corrientes, no es lo mismo una cultural que surge en Estados Unidos o la liberal que surge en Europa. Eso también es responsable de una historia, de un momento concreto, de unas circunstancias sociales, y eso nos obliga a pensar si eso de antes nos sirve ahora o tenemos que buscar otras.

Una de las teóricas que peor parada sale es Judith Butler, una de las defensoras de la teoría queer... ¿Qué ha hecho Butler para merecer esto?

No es que odie a Butler, no quiero perjudicarla en nada; pero creo que es saludable para el propio movimiento poder disentir de una posteórica, poder decir esto que tú planteas me parece respetable, pero no estoy de acuerdo. Porque, al final, la teoría queer puede ser muy interesante porque viene a diversificar las representaciones de masculinidad y feminidad; pero nos tiene que decir algo más que lo simbólico. Las personas tenemos un plano simbólico, pero estamos necesitadas de derechos y tenemos una entidad física. En la ciencia está muy claro, importa mucho la parte simbólica pero sobre todo la parte física. Y la teoría queer nos lleva a una aporía.

¿Por qué el feminismo teme a la ciencia?

Bueno, la biología, al fin y al cabo, históricamente ha tratado de una forma muy machista o muy sexista, mejor dicho, a las mujeres y a los hombres. Ha relacionado la sabiduría con la masculinidad y ha presentado a las mujeres como accesorios: el ama de casa, la madre, la mujer para el sexo. La ha sacudido de su capacidad o fuerza como sujeto. Ahí hay una cierta reticencia, pero ser críticos con la biología no nos puede llevar a rechazarla. Al final son muchas las mujeres en el campo de la ciencia que han hecho grandes investigaciones buenas para las mujeres

¿Y al deseo? ¿Por qué cuesta tanto hablar de deseo o despojarse de prejuicios cuando hablamos de deseo?

De placer, de orgasmos, de fantasías políticamente incorrectas, de disfrute, al fin y al cabo. En esto coincidirán muchas personas y compañeras feministas, que hay gran parte del feminismo que se ha centrado en los peligros. Poner el foco en los peligros es importante, pero no podemos descuidar toda esa parte de placer que forma parte de nuestro ser mujeres, de nuestra humanidad y, también que está relacionada con todos los derechos que han ido consiguiendo históricamente las mujeres. También es verdad, que el hecho de que la cultura machista nos haya definido como putas, guarras y, por otro lado, vírgenes, puras, cuidadas, recatadas no ayuda. Quizá esto se ha vivido de forma personal como un miedo por parte de las mujeres, a ver si me catalogan aquí o allí. Yo en ese sentido soy muy clara, las mujeres tenemos que perder el miedo a tener buena reputación, porque solamente teniendo una mala reputación podemos reapropiarnos de aquello que también nos pertenece: el placer, el deseo, las fantasías, una vivencia autónoma en sociedad.

Con la prohibición de las jornadas de pornografía en la complutense, ¿se ayuda a luchar contra la sexualización de la mujer o contra la capacidad de ser sujetos que desean de las mujeres?

Yo creo que cada vez se entiende más el peso que tiene el porno en la cultura y la necesidad de que muchas disciplinas aborden y analicen y cuestionen este tipo de material. Ver cómo se produce esta censura, que viene por parte de movimientos feministas, me parece prehistórico y medieval. Me viene un poco a la cabeza el paralelismo de todo esto del pin parental, como si tuviera que haber un pin feminista para decidir qué está bien en un aula y qué está bien en la universidad. En las aulas escolares parece que quiere mandar la ultraderecha y en la universidad una corriente del feminismo. Pero vienen a conectarse en el mismo punto: la censura.

Si con esta prohibición se pierde un análisis importante, ¿Qué puede dar el porno a la mujer? ¿Empoderamiento?

Se pierde un análisis importante y se pierde también el debate entre lo que yo llamo un feminismo hegemónico -donde coincide el feminismo pop, el de los partidos políticos, el feminismo de los medios-, y el del feminismo en los márgenes. Uno no es mejor que otro, yo creo que los dos deben discutir y también intercambiar puntos de vista. Estamos en un momento donde no se nos deja discutir y esto es muy peligroso, porque además el feminismo en origen está ligado al liberalismo de las sociedades, el derecho a expresar cualquier cosa que yo pienso, si estoy o no de acuerdo con los de arriba o con lo que dice cualquier otra persona.

Dices en el libro que te metes en temas polémicos, ya hemos hablado de pornografía, también hablas de prostitución, de transexualidad, y de masculinidad... ¿por qué es polémico abordar la masculinidad desde el feminismo? ¿No debería ser positivo también cambiar a los hombres?

No es justo dejar a los hombres al margen, con esto no digo que tengan que ser los protagonistas, pero sí que sean un tema o un sujeto de los que hay que hablar. Es uno de los temas que más polémicos ha resultado, para mí es uno de mis favoritos. Creo que no estamos acostumbrados a tener esa visión.

En cuanto a la violencia de género, dices que falla la ley, pero eso no significa, como dice Vox, que haya que suprimirla, ¿qué hay que hacer con ella? ¿Cómo se puede acabar con la violencia?

Es muy reduccionista pensar que un hombre asesine a su pareja solo por el hecho de ser mujer. Esa puede ser una de las motivaciones, pero estamos hablando de un crimen, un delito, y hay delitos que pueden ser multicausales. Creo que es verdaderamente interesante, porque el feminismo se ha acostumbrado a una serie de eslóganes, como "el machismo mata", "la maté como era mía"; pero no estamos sabiendo afinar cómo suceden otros crímenes y cómo podemos ayudar a las víctimas, y a sus familias. Si solo hablas de un motivo, seguramente muchas mujeres no sean capaces de identificarse con esa violencia.

Ýo misma sufrí una violación y lo cuento en el libro. He sido víctima de algo muy concreto y renuncio a que por traumático que haya sido para mí vaya a definir mi vida, mi sexualidad, mis miedos. Si yo hiciera un repaso de mi vida, me encontraría con situaciones que me han marcado más que esa violación. Es curioso porque esto llega a ofender a mucha gente. Yo no tengo porque sentirme culpable por haberlo superado. Con esto no quiero decir que todas las mujeres tengan que sentirse como yo, al revés, creo que las mujeres tienen derecho a sentirse como les dé la gana, de acuerdo con sus estrategias. Pero nadie puede decir quién es víctima y quién no

En vísperas del 8 de Marzo, con todos los debates surgidos y movimientos, ¿hacia dónde va el feminismo? ¿Es el futuro una catarsis de todo esto?

Cuando un libro como Maldita feminista es capaz de poner nervioso a tanta gente, es que es el momento de repensar y tomarse en serio esos diferentes puntos de vista. Si seguimos en un feminismo pop, mainstream, feminismo de los eslóganes, ensalzando a ídolos que por dentro están totalmente vacíos de feminismo, llegaremos a que el feminismo se convierta, en contra de mi deseo, en una parodia.

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