Sábado, 05 de Diciembre de 2020

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El papa Francisco sale de la Ciudad del Vaticano para ofrecer una misa privada

"El riesgo es que nos golpee un virus todavía peor que el coronavirus, el del egoísmo indiferente", ha señalado

El papa Francisco recibido a su llegada a la iglesia de Roma Espíritu Santo en Sassia, próxima al Vaticano, donde ha celebrado una misa privada con varios sacerdotes y monjas.

El papa Francisco recibido a su llegada a la iglesia de Roma Espíritu Santo en Sassia, próxima al Vaticano, donde ha celebrado una misa privada con varios sacerdotes y monjas. / Alberto Pizzoli (AFP/Getty)

El papa Francisco ha salido este domingo de su residencia, aún cuando está vigente el confinamiento para evitar el avance del contagio del coronavirus, y ha llegado en coche hasta la Iglesia de Roma Espíritu Santo en Sassia, no muy lejos del Vaticano.

Desde el templo, Bergoglio ha alertado del riesgo de que la sociedad se guíe por un "egoísmo indiferente" que se basa en la concepción de que todo avanza si van bien los propios intereses y lo ha definido como un "virus todavía peor" que el coronavirus, al tiempo que ha instado a pensar en cómo "reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad" tras la pandemia.

Una misa privada

"El riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente, que se transmite al pensar que la vida mejora si me va mejor a mí, que todo irá bien si me va bien a mí", ha señalado el papa en la celebración enmarcada en el domingo de la Misericordia, de la que se conmemora el vigésimo aniversario de su institución por parte de san Juan Pablo II.

"Ahora, mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás", ha agregado.

Bajo la premisa de estas palabras, el papa ha celebrado una misa privada sin fieles y con la sola presencia de algunas monjas y sacerdotes. Durante su alocución, ha detallado que el "egoísmo indeferente" hace que se llegue a "seleccionar a las personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás". Sin embargo ha incidido en que la pandemia recuerda que "no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren".

Y ha especificado: "Todos somos frágiles, iguales y valiosos. Que lo que está pasando nos sacuda por dentro". Por ello ha llamado a eliminar las desigualdades" y a "reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad" . Así ha sintetizado: "No es ideología, es cristianismo".

Reconstruir un mundo nuevo

En esta línea, ha invitado a los cristianos a aprovechar "esta prueba" de la pandemia "como una oportunidad para preparar el mañana de todos". "Sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro", ha concluido.

El papa también ha explicado que Dios no se cansa de tender a la humanidad "la mano para levantarnos de nuestras caídas" . Y ha añadido a este respecto: "Él quiere que lo veamos así, no como un patrón con quien tenemos que ajustar cuentas, sino como nuestro padre, que nos levanta siempre. En la vida avanzamos a tientas, como un niño que empieza a caminar, pero se cae; da pocos pasos y vuelve a caerse; cae y se cae una y otra vez, y el padre lo levanta de nuevo".

De este modo ha señalado que la mano que siempre levanta a la sociedad es "la misericordia" porque "Dios sabe que sin misericordia nos quedamos tirados en el suelo, que para caminar necesitamos que vuelvan a ponernos en pie". El Papa ha reflexionado: "Y tú puedes objetar: "¡Pero yo sigo siempre cayendo!". El Señor lo sabe y siempre está dispuesto a levantarnos. Él no quiere que pensemos continuamente en nuestras caídas, sino que lo miremos a Él, que en nuestras caídas ve a hijos a los que tiene que levantar y en nuestras miserias ve a hijos a los que tiene que amar con misericordia".

No obstante, Bergoglio ha dejado claro que "ser misericordiosos implica pasar por ingenuos". Por ello ha instado a no pensar "solo" en los propios "intereses" o "en intereses particulares". Y ha declarado: "Hoy, el amor desarmado y desarmante de Jesús resucita el corazón del discípulo. Que también nosotros, como el apóstol Tomás, acojamos la misericordia, salvación del mundo, y seamos misericordiosos con el que es más débil. Sólo así reconstruiremos un mundo nuevo".

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