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Domingo, 31 de Mayo de 2020

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Ana Galvañ, la ilustradora que ha mostrado Madrid en el coronavirus para The New Yorker

Una imagen suya de Madrid durante el confinamiento aparece en una inciativa de la revista americana donde ilustradoras de todo el mundo muestran cómo viven esta pandemia mundial

A la derecha, imagen de Madrid de la ilustradora Ana Galvañ para la revista New Yorker

A la derecha, imagen de Madrid de la ilustradora Ana Galvañ para la revista New Yorker / CEDIDA

Memes, chistes, vídeos, gif, viñetas... la imagen ilustrada es el centro de las publicaciones de redes sociales. Mucho más en este momento de confinamiento donde la expresión visual cobra más sentido. Famosas habían sido en muchas ocasiones las portadas de The New Yorker, una de las revistas que más apuesta por la ilustración, desde hace años, no solo con el coronavirus. Sin embargo, la pandemia ha hecho que sus portadas se difundan y compartan más y a más velocidad.

Y no solo las portadas, también otras incitativas como Postcard from a pandemic, un reportaje a basa de ilustraciones, donde dibujantes de distintos países del mundo muestran cómo se vive la pandemia en cada ciudad y en cada país. España es uno de los países representados. La imagen de nuestro país en la pandemia la firma la ilustradora murciana Ana Galvañ, que ya había colaborado en otras ocasiones con la revista. "La iniciativa surgió de The New Yorker, una revista que lleva mucho tiempo apostando por ilustradoras y creadores de cómic. Casi todo son chicas en esa revista y me propuso trabajar en este proyecto".

La Gran Vía madrileña vacía, pero retratada con colores cálidos. El edificio Metrópolis, uno de los emblemas arquitectónicos de la capital de España, vacío; que contrasta con el calor de los hogares, donde durante este confinamiento las familias tratan de pasar los días lo mejor posible. Así es la propuesta de Ana Galvañ.

"En un principio mandé un boceto, una idea que era mucho más metafórica. Era como una sociedad intentando luchar contra el virus, contra una representación del virus así en grande. Pero querían algo más personal, una versión más íntima de lo que yo estaba viviendo y de lo que estaba pasando en Madrid. Querían que eso contrastara con la visión de las otras ilustradoras en el proyecto", nos cuenta en la Cadena SER.

Ilustración de Ana Galvañ / CEDIDA

Frente a su ilustración, vemos en la página web de The New Yorker, imágenes de otras ilustradoras como Jun Cen en China, Bill Bragg en Londres, o Adrian Tomine en Nueva York, que aprovecha para mostrar sus preocupaciones como padre y marido dibujando el interior de una casa desordenada y llena de caos con los niños jugando. O Italia, donde vemos uno de los famosos pórticos de Bolonia y a una mujer viniendo de la compra. "Sin gente alrededor, todos compartimos ese sentimiento siniestro", dice la ilustradora italiana Bianca Bagnarelli. El choque entre lo racional y lo espectral es también el tema de la ilustración sobre Tel Aviv de Rutu Modan, con una playa vacía pero donde las banderas negras advierten del peligro de bañarse.

La ilustración es un trabajo solitario, casi en confinamiento, pero ¿cómo se trabaja en estos momentos de cierta tensión, de malestar? "Es más difícil trabajar, porque tengo problemas de concentración. Me han cancelado proyectos, me han entrado menos encargos. Y está costando tirar para adelante", dice Galvañ.

Sin embargo, dice Galvañ que hay muchas ventajas también. "Una de las ventajas de los creadores gráficos es poder transmitir mensajes. Siempre informando, pero evitar la desinformación. Estamos en unas sociedades con chistes, memes, somos una sociedad que nos tomaos las cosas con humor y tenemos que verlo así, no podemos hundirnos en la depresión", reflexiona.

La cultura es uno de los sectores más afectados por esta crisis. La paralización total del sector, ligado a la propia estructura de la industria cultural y la poca solidez de muchos de los empleos, hará que sea uno de los más perjudicados y a los que más les costará levantarse. "Esta es una profesión que se va a resentir, al igual que muchísimas más, nos viene una crisis que no sabemos la magnitud que tiene y ya sabemos que el sector cultural sufre bastante", reconoce la ilustradora.

Su trayectoria profesional se ha mantenido a caballo entre el cómic y la ilustración, alternando trabajos para grandes medios de comunicación de todo el mundo. No solo The New Yorker, también para The New York Times, y en España para El País, El Periódico y DC Comics. Ha coordinado el cómic colectivo Teen Wolf, ha formado parte de la antología CMYK del sello Vértigo y su trabajo ha sido reconocido por galardones como el Premio Especial del Jurado en el III Certamen Creacómic y Premio Gràffica 2016.

"Se puede vivir del cómic, muy difícil en este país. De la ilustración sí, eso es lo que hacemos muchos profesionales, sobrevivir con ambas cosas Son profesiones muy precarias, llevamos años intentando asociarnos y salir adelante. Cuando llegan este tipo de crisis económicas el miedo es siempre a perder derechos. Se nos pide mucho trabajo mal pagado e incluso gratis", añade.

Pese a ser un sector precario, la cultura sigue siendo esencial, incluso en momentos de pandemia, como explica Ana Galvañ: "El papel que está jugando la cultura ahora es importantísimo. Necesitamos leer, ver películas, leer cómics, tener la mente ocupada y entretener esas mentes ansiosas. Hay mucha gente con un futuro bien incierto ahora".

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