Sábado, 04 de Julio de 2020

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Joël Dicker, el superventas que retrata a los banqueros suizos

El escritor belga publica 'El enigma de la habitación 622', una novela de intriga en la que él se convierte en un personaje más de una historia ambientada en Madrid y en Suiza

Entrevista con Joel Dicker por su novela El libro de los Baltimore

Entrevista con Joel Dicker por su novela El libro de los Baltimore / EUROPA PRESS

El escritor suizo Joël Dicker acumula más de nueve millones de lectores en todo el mundo. No había cumplido los 30 cuando triunfó con su primera novela, La verdad sobre el caso Harry Quebert, convertida recientemente en serie de televisión. Después de ese éxito ha vuelto una y otra vez a la novela negra. Con 35 años acaba de publicar su novela más personal. El enigma de la habitación 622, editada por Penguin Random House, llega a las librerías en plena fase de desescalada.

Una obra que tiene todas las papeletas para convertirse en otro superventas del verano. La novela mantiene las característas del resto de sus libros anteriores, intriga, un asesinato, una investigación policial y un retrato de personajes y de una ciudad concreta, que en ese caso es la suya, Ginebra, en Suiza. Lo novedoso es que juga con la autoficción, con un personaje de un escritor que es un alter ego de sí mismo.

Ganador del Premio Goncourt des Lycéens, del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa o del Premio Lire, entre otros, Dicker, traducido en 42 países, ambienta por primera vez una novela en su Suiza natal y se introduce en la historia como uno de los protagonistas. Una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en los Alpes suizos. La investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Años más tarde, el escritor Joël Dicker llega a ese mismo hotel para pasar allí sus vacaciones, recuperarse de una ruptura sentimental y sobrellevar el duelo por la muerte de su editor, Bernard Fallois.

Lo primero, ¿Cómo está? ¿Cómo ha vivido estos meses de confinamiento?

Lo he vivido como mal como todo el mundo, bueno quizá en Suiza mejor que en otros sietos, pero tmabién he vivido con mucha inquietud el no saber qué pasaba, qué iba a pasar. Creo que ha sido un momento muy inquietante para todos. Donde hemos visto que ha sido una crisis social, económica, sanitaria, de gente que perdía a sus familiares, que vimos caer la economía, la gente perdía su trabajo, cerraban los comercios. Ha sido difícil. Ahora la pregunta que nos hacemos es qué es lo que nos espera. ¿Cómo va a ser la vida a partir de ahora? ¿Vamos a volver a la vida normal o en unas semanas volverá a desatarse todo otra vez? ¿Vamos a olvidarnos de todo y volver a besarnos y abrazarnos? ¿iremos a los restaurantes y museos? ¿O va a costar volver a la vida normal? Creo que todos estamos repensando todo esto.

Dice que esta es su novela más personal, ¿Es por qué usa un álter ego por primera vez?

Sí, es la más personal porque hablo de cosas que me rodean, la ciudad en la que vivo, la calle en la que vivo, las cosas que suelo visitar. Cuento mi realidad a través de mis sentimientos, pero no es mi vida, es más bien lo que yo vivo cada día. Comparto los lugares que me gustan, las cosas que amo, mis emociones y sentimientos, pero esa no es mi vida. Desde hacía mucho tiempo tenía ganas de contar una historia que ocurriera en Ginebra porque nací y vivo aquí, y tenía muchas ganas de compartir mi ciudad con mis lectores, pero no era fácil porque hay cierta diferencia entre el mundo de lo imaginario y la realidad.

Aparecen elementos de sus anteriores obras, la historia contada en varios tiempos, la intriga, la resolución de un asesinato... ¿qué diría que hay de nuevo en esta obra?

Ese aspecto de juventud, la presencia de mi editor, Bernard de Fallois, que murió y tenía ganas de contar quién era. Cuento nuestra relación y uso, por primera vez, elementos reales en la ficción. Normalmente, yo me abstraigo de la realidad y aquí los he utilizado, he cogido elementos de mi realidad, he cogido mis recuerdos para contar una historia de ficción.

Hay una trama desarrollada en España, en Madrid, ¿por qué eligió esta ciudad? ¿Qué tiene de misterioso Madrid o de interesante?

Es difícil responder a eso de una manera certera. Es difícil para mí explicar lo que pasa en mi imaginación, porque surge Madrid de repente. En todo caso, sin saber que es una decisión consciente o inconsciente, sí sé que puede venir de mi atracción por España y por Madrid, una ciudad muy particular para mí. Una de las primeras donde mis libros fueron muy leídos, uno de mis primeros viajes para explicar mi novela, para encontrarme con los lectores. Me acuerdo mucho de eso. Creo que tengo una unión fuerte con la ciudad, quizá es la atmósfera que me hace bien, la ciudad la que me hace bien, es un universo que me gusta. Me gustaría volver pronto a España, en particular a Madrid, para presentar el libro. Cada vez que voy es como un respiro, como una energía fuerte y quizá por eso ubiqué la intriga de esta novela en Madrid.

Habla de los banqueros, de Suiza, de cuentas opacas, de dinero negro... una realidad de la que en España desgraciadamente en los últimos años se ha hablado mucho, ¿Por qué le interesaban estos personajes? ¿Por su grado de impunidad? ¿Por su origen?

Es una novela sobre los orígenes, sobre la transmisión, la voluntad de liberarse de las historias familiares. Por ejemplo, sale la banca porque en Suiza es uno de los estamentos sociales por excelencia. Los banqueros son gente pudiente, de la clase alta. Me venía bien para representar ese mundo un personaje como el de este aspirante a banquero. Alguien que va a heredar el puesto, porque su padre era banquero, su abuelo era banquero, el padre de su abuelo era banquero… Y quería un choque con otro personaje que no viene de esa familia, que no pertenece a ese mundo. Es evidentemente una situación que me permite hablar de muchas cosas, desde dos perspectivas diferentes

Es curioso lo que le ocurre a su protagonista, un escritor que llega a un hotel balneario a desconectar y el resto de clientes le reconoce enseguida, ¿le ha pasado a usted que la fama le llegó con su primera novela? ¿Cuándo un escritor tiene es tan reconocido, pierde esa capacidad de observar sin ser observado?

Para mí el personaje del escritor es alguien que está todo el rato buscando sobre la identidad del propio escritor. ¿Qué es ser escritor? Porque para convertirse en escritor no hay unos estudios concretos. Si uno quiere ser periodista, estudia periodismo, si quiere ser pianista va al conservatorio. Todos los oficios tienen una formación, todos, menos el oficio del escritor. No es algo que se pueda aprender. Yo me pregunto eso muchas veces, qué hace un escritor. Pero sí meta pasado, he ido a un restaurante y han dicho, anda, ahí está el escritor. Yo me doy cuenta y sé que mi trabajo tiene resonancia.

Vuelve de nuevo al género negro, ¿Es el mejor para retratar a la sociedad actual?

No lo sé. creo que la literatura en general es un buen espejo de la sociedad. No sé si un género es mejor que otro para eso. Lo que sí sé es que la novela policiaca en general explora la violencia. Cuando estudiamos cómo funciona la violencia de una sociedad, comprendemos más cosas de ella, de cómo funciona. Eso es lo importante. Es verdad que el género policial permite todo eso, permite hacer una fotografía bastante aproximada de la sociedad.

¿Tiene en mente probar otros géneros, explorar otros caminos narrativos?

Para mí es difícil decidirlo o hacer alguna promesa al respecto. Creo que hay evoluciones en la obra de un escritor, que mi estilo ha evolucionado, pero no sé hacía dónde va. Creo que es algo orgánico que va con la propia evolución de mi obra y también de mi vida. Hay que dejar tiempo para que eso fluya, no es algo que ocurra de manera radical. Al final es complicado mirar el mundo desde ojos diferentes, croe que la evolución de un estilo o de una obra pasa de manera tranquila, no es algo brusco.

Su primera novela, La verdad sobre el caso Harry Quebert ha sido adaptada a la televisión, ¿Cómo ha vivido este proceso? ¿Considera que su obra es cinematográfica?

Ha sido una buena experiencia, me ha encantado trabajar con Jean-Jacques Anaud, un hombre encantador y todo el trabajo con los guionistas, entender su forma de trabajar, sus procedimientos. Me ha encantado. Ha sido una aventura porque he participado en muchos aspectos de la producción. Después, sobre si mi escritura es cinematográfica, depende de lo que eso quiera decir, porque cinematográfico es ver en imágenes y esa es la idea de la literatura desde siempre, crear imágenes en la mente del lector. La literatura es un viaje para el lector a través de los elementos que da el escritor. Son los lectores los que ven a los personajes, el entorno, que sienten lo que esos personajes sienten. Es el receptor de todas esas emociones y, para mí, es el lector quien tiene el poder de una novela. Para mí, una novela que crea imágenes en la mente de la gente es la que funciona.

 

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