Ciencia y tecnología
Ilusiones ópticas

¿De qué color ves estos círculos?: un estudio revela el secreto tras una de las ilusiones ópticas más famosas

Un estudio analiza cómo percibimos los círculos para desvelar el secreto que encierra la ilusión óptica

La ilusión en cuestión, explicada en un nuevo estudio. / MIT

Madrid

Cada año se publican cientos de ilusiones ópticas que confunden por completo a las personas que se enfrenan a las mismas. Mientras que algunas nos muestran objetos que no son del color que dicen ser, otras cobran vida e incluso esconden mensajes ocultos. Tan solo hay que consultar las ilusiones más populares del año pasado para descubrir cómo avanza el sector que no deja de crecer. Desde la ilusión del eje dual a la de los círculos giratorios.

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Sin embargo, algunas de las ilusiones más comunes siguen guardando una infinidad de secretos. Entre ellas, las que nos invitan a dar con el color de dos objetos sobre un fondo degradado. ¿De qué color son los círculos que has podido ver hace unos segundos? A pesar de que puedan parecer distintos, son completamente iguales. Todo ello debido a que, según afirman varios estudios, nuestra percepción de los tonos cambia según su contexto visual.

Un estudio revela el secreto tras una de las ilusiones más famosas

Hasta la fecha, algunos científicos apuntaban a que veíamos los círculos de distintos colores porque nuestro cerebro nos proporciona una interpretación de lo que nuestros ojos detectan después de tener en cuenta la iluminación y las condiciones ambientales. Todo ello en base a la experiencia adquirida a lo largo de la vida. Ahora, un nuevo estudio desarrollado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) ofrece una nueva versión.

En este estudio, el equipo liderado por el neurocientífico computacional Pawan Sinha sometió a 27 estudiantes a una serie de pruebas visuales entre las que se encontraba una similar a la mostrada hace unos minutos: "Creamos una versión donde el lado que en realidad era de mayor luminosidad se percibía como más oscuro y viceversa".

Los científicos aseguran que se trata de un fenómeno innato del ser humano

Después de explicar que esta versión es la opuesta a la que sucede en las pantallas de contraste simultáneas, y ofrecérsela a los estudiantes, los investigadores llegaron a la conclusión de que nuestras estimaciones de brillo ocurren incluso antes de que la información de ambos ojos llegue a nuestro cerebro. Por lo tanto, no es un proceso resuelto rápidamente por nuestro cerebro, sino que es un fenómeno innato.

Para salir de dudas, los investigadores mostraron la ilusión a un grupo de nueve niños de entre 8 y 17 años después de una cirugía de cataratas. En caso de que la estimación del brillo fuera realmente un mecanismo innato, los niños deberían ser víctimas de la ilusión de contraste simultánea. Y, efectivamente, lo fueron. Apenas 24 horas después de retirarles los vendajes quirúrgicos, los niños cayeron en la ilusión. Por lo tanto, tal y como apuntan desde el Massachusetts Institute of Technology (MIT), la percepción de esta ilusión óptica no se aprende, sino que es innata. 

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