Miércoles, 15 de Julio de 2020

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RS Components

La involucración de las empresas españolas en el combate contra la COVID-19

Tanto las pymes como las empresas del Ibex se han volcado en hacer frente a la emergencia

La batalla contra el coronavirus.

La batalla contra el coronavirus. / RS COMPONENTS

Desde las grandes empresas que cotizan en el Ibex 35 hasta pequeñas startups de apenas un puñado de empleados. En estos últimos meses, han sido muchas las compañías que han adaptado su producción a los tiempos del coronavirus en un ejercicio de reinvención que es digno de todo elogio. Cuando en el mes de marzo la pandemia comenzó su aberrante expansión, se hizo patente que España adolecía de la capacidad de producir a gran escala materiales sanitarios básicos para afrontar una lucha sin cuartel contra un virus que parecía haber pillado en fuera de juego a nuestro sistema público de salud. Y es entonces cuando comenzaron a surgir cientos y cientos de iniciativas que llevaron implícitas para esas empresas una suerte de reinvención y activación de una economía de guerra en la lucha contra la expansión de un virus que comenzaba a paralizar el país y el resto del mundo.

El confinamiento y el parón económico creados por las medidas impuestas para frenar la enfermedad supusieron que, de la noche a la mañana, muchas empresas tuvieran que parar sus líneas de producción. La industria del automóvil fue una más de las que tuvo que cerrar sus fábricas y parar en seco sus cadenas de montaje. Empresas como Seat empiezan entonces la reconversión de sus plantas en un ejercicio de adaptación sin parangón en su ya dilatada trayectoria. Desde su factoría de Martorell (Barcelona), la planta de producción del modelo Seat León comenzaba a producir respiradores destinados a nuestros centros hospitalarios, adaptando a tal efecto elementos de sus vehículos. Es decir, ser capaces de sacar partido a su experiencia a la hora de producir en equipo pero esta vez por una causa muy distinta.

El ejemplo de Seat era seguido también por otras grandes plantas automovilísticas. Así, las fábricas de Volkswagen en Pamplona y las plantas de Renault en Valladolid, Sevilla y Palencia comenzaron a producir en serie miles y miles de máscaras protectoras, unidades pantalla y otros materiales de protección que eran distribuidos no solo entre el personal sanitario, sino también entre el personal de residencias de ancianos o los cuerpos y fuerzas de seguridad. Y todo ello de forma gratuita. También uno de los grandes nombres mundiales en la distribución de componentes electrónicos, eléctricos e industriales como RS Components contribuyeron a dicha causa común en nuestro país.

Las diferentes industrias se adaptan al nuevo escenario

El ejemplo de la industria automovilística no es, ni mucho menos, el único encomiable. La industria textil, entre otras, también ha sabido aportar su grano de área en este esfuerzo colectivo de adaptación a la realidad marcada por la pandemia en un país como el nuestro que pronto aparecía como uno de los más castigados por el maldito virus. El gigante mundial de la moda Inditex o El Corte Inglés se prestaban a la adaptación de sus fábricas y talleres para producir millones de mascarillas o de batas desechables, entre otros productos protectores. Pero también un gran número de empresas de menor peso y tamaño en el sector han contribuido de manera altruista a este esfuerzo colectivo. E incluso ciudadanos anónimos y particulares desde sus propios hogares comenzaban a hacer buen uso de sus máquinas de coser por tan buena causa, elaborando de manera altruista mascarillas para repartir entre los sanitarios o el personal de residencias de ancianos en sus respectivas localidades.

Las instalaciones del grupo Repsol en Móstoles (Madrid) adaptaban su producción de lubricantes de alta competición a la fabricación de geles hidroalcohólicos para su distribución a hospitales y centros sanitarios de toda España. Esfuerzo compartido asimismo por grandes empresas de un importante sector de nuestro tejido productivo como el de los cosméticos y perfumes. Las fábricas de L’Oreal, Puig o Nivea Beirsdorf han contribuido produciendo millones de litros de soluciones de gel hidroalcohólico. Algo que también ha sucedido con el sector de las bebidas alcohólicas y empresas como la cervecera Damm, González Byass y Osborne, por citar algunas.

Las grandes empresas del Ibex se coordinan

Aunque no podemos nunca olvidar el hecho de que hayan sido miles las pymes que se han sumado a la “cruzada” en el combate contra la peor crisis sanitaria de los últimos cien años, es destacable la respuesta de los grandes nombres que forman parte del Ibex en una coordinación sin precedentes movilizando sus efectivos para la adquisición urgente de material sanitario durante el peor momento de la pandemia en los meses de marzo y abril, cuando quedaban constatadas las limitaciones y dificultades del Gobierno y de las administraciones autonómicas a la hora de adquirir materiales en unos mercados internacionales saturados por la gran demanda global.

Telefónica, Endesa, Inditex, Iberdrola, ACS, Santander o BBVA decidían unir fuerzas sin ánimo de lucro y coordinar entre ellas sus redes de proveedores en Asia, destinar fondos (unos 25 millones de euros por empresa) para adquirir material sanitario destinado al combate de la Covid-19 en los mercados internacionales, transportarlos hasta España y coordinar su distribución con los gobiernos central y autonómicos. En dicho sentido, Inditex hizo muy buen uso de su red logística, una de las más importantes en todo el mundo y clave del enorme éxito global de Zara y del resto de las marcas del grupo.

Las grandes de la telefonía como Telefónica han dado asimismo su do de pecho en la lucha y aportado cientos de toneladas de material sanitario, importando desde el exterior pero también adquiriendo a proveedores nacionales. Las grandes empresas energéticas como Endesa o Naturgy también han contribuido en el esfuerzo de garantizar la gestión de infraestructuras esenciales para el país y garantizar el suministro de electricidad, gas o combustible en momentos tan críticos. Además del aplazamiento del pago de hipotecas y préstamos, las dos corporaciones bancarias de mayor peso - Santander y BBVA – impulsaron importantes donaciones financieras a las administraciones y a distintos programas científicos en la lucha contra el coronavirus. Mercadona, la mayor red de supermercados en toda España, contribuía con importantes donaciones al Banco de Alimentos o a la Cruz Roja a lo largo y ancho de nuestra geografía. La lista de empresas involucradas en este esfuerzo colectivo sin precedentes no termina aquí. Pero está claro que parece de recibo apreciar el que las grandes corporaciones españolas hayan sabido dar la talla en un momento tan crítico de nuestra historia reciente.

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