Sábado, 15 de Agosto de 2020

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PODCAST 'FOUR MORE YEARS'

Capítulo 2: 1956, a Estados Unidos le sigue gustando Eisenhower

En 1956 los estadounidenses volvían a elegir entre los mismos candidatos que cuatro años antes. Pese a que esta vez Stevenson sí iba a intentar sacar partido de la televisión, el resultado iba a ser el mismo. Pocos presidentes han conseguido llegar a un segundo mandato con la aceptación que tenía Eisenhower en aquella campaña.

Pocos presidentes de los Estados Unidos han finalizado su primer mandato con unos índices de popularidad tan altos como Dwight Eisenhower. El héroe de la Segunda Guerra Mundial se había adaptado bien a la Casa Blanca y ni siquiera un problema de salud le iba a apartar de la política. A menos de ocho meses de las elecciones su médico le confirmó que estaba plenamente recuperado del infarto sufrido el año anterior y Ike celebró la noticia anunciado que se presentaría a la reelección.

A esas alturas millones de estadounidenses veían en él a uno de los suyos, un hijo del pueblo que se había hecho a sí mismo, un hombre de familia dispuesto a darlo todo por su país. Tratar de ganarle en ese terreno iba a ser probablemente el reto más difícil para el candidato demócrata, que volvía a ser Adalai Stevenson.

Stevenson no sólo era un destacado miembro del establishment político de Washington DC, también estaba divorciado de su mujer y además arrastraba la derrota sufrida contra el mismo rival en las elecciones celebradas cuatro años antes. La carga iba a ser demasiado pesada pero en su segundo intento, estaba decidido a no repetir los mismos errores.

Esta vez el demócrata venció sus prejuicios hacia ese nuevo artefacto llamado televisión, que tan útil le había resultado a Eisenhower en 1952. De hecho, introdujo un nuevo formato que a partir de entonces sería habitual: los anuncios de contraste, en los que una voz en off repasa las promesas no cumplidas pero presentadas en otro anuncio anterior del candidato rival. Pero poco más pudo hacer.

Las principales agencias de publicidad rechazaron trabajar para Stevenson porque corrían el riesgo de perder alguna de sus grandes cuentas, todas pertenecientes a donantes del Partido Republicano. Nadie podrá decir que Stevenson no lo intentó, pero los estadounidenses seguían tarareando la sintonía comercial de “We Like Ike”.

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