Jueves, 24 de Septiembre de 2020

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¿Cómo pueden evitar los recintos que ocurra lo mismo que en el concierto de Taburete?

El sector de la música pide colaboración a artistas y salas para evitar que se incumplan las medidas de seguridad y que haya un protocolo común y no uno para cada comunidad autónoma

Concierto de Taburete en Starlite Catalana Occidente en agosto de 2020

Concierto de Taburete en Starlite Catalana Occidente en agosto de 2020 / STARLITE CATALANA OCCIDENTE (EUROPA PRESS)

En los últimos días hemos visto incumplimientos en las medidas de protección frente al coronavirus en conciertos o plazas de toros. El concierto de Taburete fue uno de los que más repercusión ha tenido, ya que parte del público estaba sin mascarilla y no se cumplía la distancia requerida para evitar contagios del COVID-19. Lo mismo ocurría en la Plaza de Toros en Cádiz.

Pero, ¿de quién es la responsabilidad ante estas imprudencias? El Ministerio de Cultura se remite a que las Comunidades Autónomas son las que tienen que establecer los mecanismos de control, pero la Junta de Andalucía todavía no se ha pronunciado sobre estas dos actuaciones. 

Lo ocurrido en los conciertos este fin de semana preocupa al sector de la música, que sigue a medio gas y que no quiere perder todo el trabajo realizado hasta la fecha. Este fin de semana en Madrid se celebra el festival Madriz Summer Fest en el WiZink Center, uno de los recintos de mayor capacidad de toda España, que ya ha celebrado con éxito algunas actuaciones desde que se acabó el confinamiento.

"Que suene la música es lo que estamos intentando con un enorme esfuerzo por parte de promotores, recintos y artistas", dice Manolo Saucedo, consejero delegado del recinto. "Es preocupante lo que está pasando, para que funcione tenemos que tener la complicidad de todos. Lo primero es que el recinto sea grande para permitir las distancias. Después es muy importante hablar con los artistas y explicarles lo importante que es que ellos, desde el escenario, colaboren si ven algo extraño y que se pare el concierto para que todo el mundo mantenga las medidas de seguridad que se exigen en el protocolo", explica. "Nada de tirar púas, nada de pedir que el público se levante... estamos viviendo una situación en la que todos tenemos que colaborar", insiste.

Lo cierto es que grupos como Rayden, Cepeda y Lola Índigo han criticado la actitud del grupo de Willy Bárcenas, que primero mandó un comunicado echando balones fuera y sin reconocer lo ocurrido, para después salir pidiendo perdón por haber dicho sobre el escenario "Ni una puta mascarilla". "Es una irresponsabilidad que algún artista anime al público a que no cumpla con las normas de seguridad. Porque si eso sucede, ni vosotros vais a poder disfrutar de los conciertos de esos ciclos ni nosotros podremos acabar con ellos. Entonces eliminan el ocio y el trabajo de mucha gente que lo necesita", decía Lola Índigo sobre el escenario.

"Somos muchos los que este verano hemos perdido casi el 100% de nuestro trabajo (artistas, técnicos, etc). Así que se agradece a los compañeros que sí tienen la fortuna de volver a los escenarios, lo hagan pensando en los que aún no podemos y en su público", decía Ricky Merino en redes sociales.

Los sindicatos también piden respeto por las medidas y por todos esos músicos que se han quedado sin trabajo por el coronavirus. "Hay una larga cola de músicos que no están pudiendo tocar y se han quedado sin trabajo, por lo que cualquier irresponsabilidad como la que hemos visto este fin de semana es una falta de respeto para todos los que estamos esperando a volver a estar en directo", dice José Sánchez Sanz, responsable del sector musical de CNT. "La cuestión sería tener un control más generalizado en aquellas salas que están cerca del ocio nocturno", añade. 

Por su parte, David García Aristegui, autor de "SGAE: el monopolio en decadencia" y proferos en el master de Industria Musical de la Carlos III incide en que los festivales de música, en un ejercicio de responsbilidad se han postergado hasta 2021. "Siempre se habla del circuito de salas, que son más amigas para los artistas que los festivales, pero esto no siempre es así. En esas salas, las bandas no reciben dinero del alcohol, se les imponen los técnicos y tienen que pagar una fianza. Además, tienen que pagarse ellos la seguridad social. Son en esas salas donde se están incumpliendo las normativas en estos tiempos de pandemia", explica.

Desde Es Música, la Federación de Música de España, explican que está siendo complicado mantener la música en directo con la nueva normalidad. "La música ha quedado fuera de las medidas de carácter general, no hay rescate y no se sabe qué puede ocurrir al año que viene y lo peor es que estamos teniendo una situación de que nos faltan normativas y un plan estratégico nacional para poder salir adelante", explica Joaquín Martínez que recalca que la música en directo no tiene nada que ver con el ocio nocturno. "Hemos trabajado muchísimo para tener los protocolos y hacer la cultura segura y nos encontramos con que nos meten en el saco de lo peor", añade. "No tenemos nada que ver con la tauromaquia y lo que venimos haciendo desde el primer momento es cultura segura".

Cada Comunidad Autónoma tiene un protocolo diferente, lo que dificulta la organización de las giras de los distintos grupos. "Diecisiete tipos de normativas es complicado, hay que volver a unificar criterios", insiste Martínez. "Nuestro protocolo era muy restrictivo y, al final, la situación nos ha dado la razón. No queremos correr el riesgo de que se nos estigmatice como que nuestra actividad es peligrosa. Es cierto que hay imprudentes, pero no es lo que está ocurriendo en general", dicen desde Es Música.

Sin embargo, es complejo establecer un único protocolo, ya que cada sala y cada concierte puede tener unas características diferentes, como indica Manuel Salcedo de WiZink Center. "Es difícil que haya aun protocolo muy firme, porque cada recinto tiene unas características. Aquí entra más el sentido común y ser muy prudentes y a la vez transmitir seguridad al público. No hay que asustarles, se puede ir a un concierto y estar seguro, y si hay que usar mascarilla y no fumar, pues hay que hacerlo".

La industria sigue reclamando que ha sido uno de los sectores culturales más perjudicado, frente al cine o al teatro, y pide al gobierno un plan de rescate para sobrevivir. "La manera de salir adelante es que si suponemos un 3,2 por ciento del impacto económico del país, se considere que se dedique un dinero correspondiente al sector, y más ahora que hay dinero de Europa", explica Joaquín Martínez.

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