Jueves, 24 de Septiembre de 2020

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Gabriel Heras, médico de la UCI durante el COVID-19: "Nadie se juega la vida si no hay un compromiso social"

El médico de la UCI ha publicado su testimonio en la crisis del coronavirus en 'En Primera línea'

Imagen de la cubiera de 'En primera línea', el ensayo de Gabriel Heras, médico de la UCI durante el coronavirus

Imagen de la cubiera de 'En primera línea', el ensayo de Gabriel Heras, médico de la UCI durante el coronavirus / CEDIDA

Gabriel Heras es médico especialista en Medicina Intensiva. Su hospital fue de los primeros en acoger a pacientes con COVID-19. La Unidad de cuidados intensivos, en la que trabaja, se desbordó. En el ensayo, En primera línea, Un testimonio desde la UCI de la crisis del coronavirus, publicado por Península, cuenta cómo fueron aquellos días, cómo trabaja un médico de la UCI y cómo está siendo la vuelta a la normalidad para tantos y tantos sanitarios. Un testimonio en primera persona que supone un relato de un hecho que, en los próximos años y décadas, vermos como algo que cambio, sino el mundo, sí el modo de entender la salud y las políticas sanitarias.

 ¿Cómo es para un médico poner por escrito lo vivido, una mezcla de relato personal íntimo, pero también un retrato casi histórico a la vez de algo muy intenso, cuando además todo es tan reciente?

He sido uno de los médicos que ha estado en cuarentena al dar positivo en coronavirus. En ese tiempo pude hacer un ejercicio de terapira personal para intentar asimilar todo lo que habíamos vivido, haciendo hincapié en repensar cómo mejorar el sistema sanitario. El coronavirus ha tirado por tierra todo nuestro trabajo de humanizar la UCI, pero a la vez ha puesto de manifiesto la necesidad de esa humanización.

Una de tus luchas antes del COVID, era llegar a humanizar la sanidad. ¿Se ha tenido en cuenta lo suficiente durante esta pandemia? ¿Cómo es ese proyecto?

El proyecto tiene ocho líneas de investigación, que son la presencia de la familia en os cuidados, la relación entre profesionales y con las familias, la comunicación, la prevención de secuelas, la arquitectura humanizada y el proceso de morir. Todas estas líneas de investigación que estaban transformando las UCI se han ido a pique. El trabajo que estábamos haciendo era un poco visionario, pero lo que quería la gente. Si alguien no había visto lo importante que era que la gente no muriese sola, que la familia estuviera con el paciente, el coronavirus ha sido un gran dinamizador en este aspecto. Ya no se puede mirar hacia otro lado.

¿Crees que los profesionales sanitarios tendrán secuelas cuando esto acabe?

Antes de la pandemia, el 50 por ciento de los profesionales sanitarios dejaría la profesión si pudieran. Eso quiere decir que el sistema no cuida al cuidador y esto también ha quedado expuesto en la pandemia. Los profesionales hemos sacado las castañas del fuego en esta pandemia, incluso dejándonos la vida, porque han muerto 80 sanitarios.

El tema de los aplausos es interesante cómo lo abordas, era un momento de alivio, pero también un poco de cabreo por ver la consideración de los médicos... parece que no ha cambiado mucho, ahora tenemos a la mitad los centros de salud, la huelga de los MIR... 

No solo sirven los aplausos de las ocho de la tarde, ni los premios y los reconocimientos; hay que mejorar las condiciones de trabajo. Ahora mismo necesitamos descansar y reflexionar, muchos no han tenido tiempo ni de parar. Yo pude hacerlo, escribí el libro y vomité toda esa realidad. Nunca había visto tantos profesionales que en el día a día tenían que parar porque estaban rotos. Los sanitarios necesitamos contacto con la gente, no solo visual, también tocar, abrazar, acogerla, consolarla y todas estas cosas no las hemos podido hacer. Creo que muchos sanitarios dejarán la profesión, porque con las condiciones que tenemos por las que un tercio de la profesión tiene contratos precarios. Muchos van a pensar que no merece la pena jugarse la vida, si la gente no cumple las medidas. Nadie se juega la vida si no hay un compromiso social.

¿Los sanitarios no estaríais preparados para una segunda ola de la pandemia?

Ahora mismo no. Las sociedades científicas están trabajando en un plan de contención para la próxima pandemia y queremos estar preparados al 200 por ciento, en recursos materiales, pero también en lo humano. Se ha hablado mucho en la pandemia de respiradores, ventiladores y demás, pero si no hay gente especializada para su manejo, difícilmente se podrán llevar a cabo las intervenciones con éxito. Está muy bien tener hueco en UCI, camas y recursos, pero hace falta personal especializado para ello.

También mencionas a Fernando Simón en un par de ocasiones, entiendo que como la figura que ha aglutinado todas las decisiones gubernamentales este tiempo, ¿cómo valores su gestión? ¿Os habéis sentido desamparados?

Respeto el trabajo del doctor Simón, pero creo que durante la pandemia ha tenido algunas intervenciones poco afortunadas para los sanitarios. No soy muy crítico porque es muy difícil estar en esos cargos, pero hay cosas que no se pueden decir. Cuando dijo que cuando un médico se infectaba se le hacían pruebas. Eso no es así. Yo lo cuento en el libro tal cual. Me gustaría tomarme un café con el doctor Simón y preguntarle qué pasó.

¿Cuál ha sido el peor momento como médico en estos meses?

Lo peor de la pandemia ha sido las muertes en soledad. Eso ha ocurrido en una gestión de la pandemia basada en el miedo, como la gestión de las visitas, más que en la evidencia científica. Para la próxima pandemia es fundamental que las decisiones no se guíen desde el miedo, ni desde los egoísmos de comunidades autónomas o de hospitales. Hay otros modelos de países como Japón que han funcionado, basándose en estos modelos.

¿Han leído tus compañeros el libro? ¿Qué te han dicho? ¿Se han visto identificados?

Todo el mundo de la profesión me ha dicho que se ha sentido identificado. Eso me ha encantado porque no estoy contando una realidad única, sino una realidad común y eso es muy bonito. La gente que no es sanitaria me ha dicho que con el libro se ha enterado de cómo funciona una Unidad de cuidados intensivos. Es una manera de acercar ese trabajo a la población y de que vean que los médicos somos personas vulnerables y que también nos pasan cosas.

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