Jueves, 29 de Octubre de 2020

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La granjera no binaria: así es la última revolución literaria ganadora del Booker

Fue la primera persona no binaria en ganar el premio Booker de literatura con una novela sobre el duelo, la pérdida y la identidad

Marieke Lucas Rijneveld

Marieke Lucas Rijneveld / CEDIDA

Le encanta limpiar establos, trabajar en la granja de sus padres y estar en la naturaleza. Aprendió que existían las librerías después de haber copiado en Word sus libros favoritos, los de Harry Potter, que hasta entonces solo leía en la biblioteca de su pueblo holandés. Mariel Lucas Rijneveld es la primera persona no binaria, la primera persona holandesa y la persona más joven en ganar el premio Booker. Lo ha logrado con una historia de duelo, muerte y de opresión titulada La inquietud de la noche, que edita en España la editorial Temas de Hoy. En la novela, Jas, entre la infancia y la adolescencia, pierde a su hermano Matthies en un accidente en un lago, lo que provoca el desmoronamiento de su familia, con unos padres muy religiosos, y otros dos hermanos, Obbe y Hanna, que intentan digerir el suceso.

 

Es una historia de pérdida, de un hermano que muere y de cómo la familia se descompone tras esa tragedia, algo que cuenta le ocurrió en su infancia, ¿ha sido terapéutico? ¿Hasta que punto está su historia reflejada en esta novela?

Desde siempre, desde que tuve conciencia de que quería escribir, sabía que hablaría de la muerte de mi hermano. Ese fue el punto de partida para construir una historia de ficción. De esa muerte real y lo que vivimos he creado a unos personajes que no son mis padres, ni mi familia, sino una nueva historia. En realidad, ya existían dentro de mí. La mayoría de ellos están basados en parte en gente que conozco, y Jas está basada principalmente en mí misma. Yo también pasé una época en la que no me quitaba el abrigo. Mi madre es la única que se ha leído el libro, mi padre aún no se atreve a hacerlo, y mis hermanos y mi hermana, tampoco

Describe un ambiente rural, religioso, un lugar casi aislado de todo, en el que usted se crió, ¿Cómo ha sido definirse como una persona no binaria en un contexto como el suyo?

En el ambiente en que crecí es algo que nunca se ha planteado. Alguien nace y su identidad sexual y su identidad de género depende de lo que le han asignado. No es algo que se hable, se discuta o se piense. Eso me pasó a mí. No lo pensé, no lo hablé. Era difícil salir de ahí. Con el premio, en el momento en el que estoy en mi vida, todo ha cambiado. Ahora yo misma soy consciente de que se puede ocupar cualquier lugar entre los dos géneros establecidos o a la vez, ocupar los dos géneros y está bien de todas las maneras. A veces puede resultar opresivo, especialmente debido a la religión, pero que crecer en una granja, en el campo, siempre me ha parecido algo maravilloso y bonito.

En el libro se cuenta un suceso trágico y toda la oscuridad y drama que rodean algo así, pero hay humor, hay incluso pasajes con bromas escatológicas, para después hablar de Dios… ¿por qué esa mezcla?

Me alegro de que esto llegue y choque al lector. Es mi idea. Es lo que quiero reflejar por encima de todas las cosas. Como en la vida, en esta novela hay todo tipo de momentos, momentos oscuros y momentos luminosos y positivos. Hay situaciones positivas en todo. La protagonista, la niña, tiene esa manera optimista de mirar a las cosas, de vivir la vida y así lo trasmite. No todo es dureza, también existe esa luz y eso es lo que yo quería mostar en una novela que, evidentemente habla del duelo.

El duelo que ahora con el coronavirus ha vuelto a cobrar importancia, la reflexión en torno a la muerte, ¿hay una manera calvinista de enfrentarse al duelo y otra católica?

Hay muchas maneras diferentes de enfrentarse al duelo que creo que están relacionadas con el carácter de la persona, pero también con el entorno, con la gente con la que has crecido, con quien te encuentras y vives, con el lugar donde has vivido. En la novela se habla de un entorno religioso, protestante, muy estricto. En el cual se habla poco del duelo en voz alta. Eso provoca que cada personaje lo exprese a su modo, o bien con la agresividad, o bien tomando el papel de hermano mayor o bien con la fantasía. Son maneras de hacer frente a algo muy duro, a la pérdida y sí creo que es diferente con la cultura y con el contexto y con las familias.

Compaginas el trabajo en el campo y la escritura, no es algo habitual en los escritores, no me imagino a Vargas Llosa, o cualquier otro escritor, haciendo ambas cosas… ¿qué te aporta en lo literario el trabajo físico o manual?

En mi caso el trabajo físico y al aire libre me ayuda mucho. También esas con las vacas, que es un animal fantástico. No solo es algo placentero, sino que para mí es necesario. Después de pasarme un día entero en el ordenador, necesito el contacto con la naturaleza, con el aire y con el estiércol de los animales que hay que limpiar. Yo recomendaría hacerlo al resto de escritores, para mí es algo esencial, que me ayuda a escribir y a vivir.

Escribe desde muy joven, ¿qué libros le hicieron que empezara a sentir la necesidad de escribir? ¿Qué novelas y autores le han influido?

Tengo muchos referentes. En los primeros años, cuando empecé a leer, devoraba los libros de Roal Dahl, después J K Rowling. Pero a la vez, siempre he leído mucho la Biblia y tanto su lenguaje como las historias que la componen siempre han fascinado. Después, a los 19 años, cuando me independicé de casa, empecé a leer a un escritor holandés, Ian Volker, que trata temas que siempre he querido tratar. Habla con muchas metáforas, la naturaleza tiene mucha importancia, también una mirada diferente sobre la sexualidad, que me llega mucho.

Ha mencionado a J K Rowling, supongo que está al tanto del debate y la polémica por sus posiciones con respecto a las personas trans, ¿ha cambiado eso su mirada sobre la autora?

Sí, estoy al tanto de lo que ha pasado y del debate. No voy a hacer ningún comentario sobre lo que opina otra persona. Para mí, lo importante es el momento en el que leí el libro. Tenía diez o doce, lo saqué de la biblioteca y copié todo en word para tenerlo, era Windows 96. Entonces todavía no conocía la existencia de las librerías. Ese mundo fantástico que yo desconocía por la educación que había tenido siempre será importante para mí, porque me impulsó a empezar a escribir. Así que sí, lo considero algo diferente a las opiniones de quien lo haya escrito.

Otra cosa que llama la atención es que aparezca Hitler en la novela…

Hitler y yo nacimos el mismo día -arguye la joven escritora- y de niña se me hacía raro compartir el cumpleaños con un hombre tan monstruoso. Esto me llevó a preguntarme si yo también era mala persona, y me hizo desarrollar una fascinación por él.

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