Lunes, 23 de Noviembre de 2020

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"No podemos jugar en la arena ni compartir los juguetes": cómo viven los niños la vuelta al 'nuevo' cole

Escolares de diferentes cursos desde infantil a bachillerato relatan cómo están afrontando el nuevo curso académico marcado por las restricciones del coronavirus

Los niños cuentan cómo están viviendo la vuelta al colegio.

Los niños cuentan cómo están viviendo la vuelta al colegio. / Getty Images (Getty Images)

Hace apenas un mes que millones de niños regresaron a las aulas que un día tuvieron que abandonar para protegerse de la pandemia de coronavirus. La ilusión y las ganas con las que afrontan la vuelta al cole son desbordantes, aunque ya nada es como lo recordaban. La mascarilla y el gel hidroalcohólico se han convertido en los principales aliados. El patio está repleto de flechas e indicaciones para respetar la distancia de seguridad en todo momento y los niños ya no pueden jugar como lo hacían antes.

"Lo que más echo de menos es jugar con mis amigas y hacer casas con las hojas de los árboles, pero nos han dicho que no podemos tocar las cosas ni estar muy juntas", cuenta Paula, una niña de 8 años que acaba de empezar 3º de primaria con una sensación rara por las nuevas medidas. Son las 13.00 horas y su madre la espera fuera del colegio para recogerla. Los padres no pueden acceder a las instalaciones del centro y para no aglomerarse, muchos se conforman con esperar a la entrada o en el parque de al lado.

Como Paula, los demás niños van saliendo de las aulas de forma escalonada para evitar la concurrencia. Primero salen los más pequeños de infantil acompañados por la profesora, como es el caso de José Luis. Aunque tiene 5 años y el uso de la mascarilla no es obligatoria para él, la lleva perfectamente colocada y está muy concienciado de la importancia que tiene ponérsela. "No me gusta porque me da calor y me molesta, pero mis papás dicen que la tengo que llevar para que el virus no me ataque. Solo me la quito un ratito para comer el almuerzo, pero muy poco tiempo", cuenta con timidez y agarra con fuerza su peluche.

"Me da mucha pena no compartir mis juguetes"

A José Luis lo que menos le gusta del "nuevo cole" es que no puede jugar con sus amigos ni compartir los peluches que tanto le gustan. "Tengo muchos juguetes, pero no puedo usarlos con mis amigos y me da mucha pena", confiesa. Además, recuerda que antes de la pandemia en cada clase hacían grupos y rotaban por diferentes áreas donde había diferentes tipos de juguetes. "Ahora no podemos coger los muñecos, ni hacer comiditas y en el recreo no vamos al arenero", cuenta el pequeño.

Nerea, otra niña de 7 años se queja del gel hidroalcohólico porque le secan las manos y le salen heridas, aunque sabe que es necesario. Le encanta bailar y es optimista: "Como solo puedo estar con mi grupo burbuja y en el patio solo podemos estar en un cuadrado, nos inventamos coreografías de baile y lo pasamos bien". Antes de la pandemia ya se entretenían así en el recreo, por lo que las nuevas medidas no le han perjudicado mucho. "A mí me da igual porque sigo viendo a mis amigas y cantamos y bailamos, aunque con la mascarilla nos cansamos más", explica.

"No podremos cambiar los cromos"

Sin embargo, a niños como Marcos que está en 6º de primaria le han arrebatado lo que más le gusta en el mundo: jugar a fútbol. "No podemos jugar con el balón porque podemos tocarlo todos y si está el virus nos podemos contagiar", explica, que además al haber limitado el patio por parcelas tampoco hay espacio para echar una partida. Todos sus amigos y él son profundos seguidores de la liga de fútbol y no hay año que no hagan la colección de cromos. "Este año nos han dicho nuestros padres y los profes que no podemos traer los cromos para cambiarlos como hacemos siempre", cuenta apenado, aunque intenta convencer a su padre para que le deje.

A pesar de las restricciones y las nuevas normas que deben seguir todos los alumnos, afirman que se han adaptado "muy bien" y lo que más les divierte a la llegada del colegio es la "pistolita". "Mis amigos y yo siempre venimos antes para que nos tomen la temperatura con la pistolita y ver lo que pone", cuenta Marcos, que admite ponerse muy nervioso cuando llega su turno. "Me pongo nervioso porque pienso que voy a tener fiebre y no me van a dejar entrar en clase", relata y se acuerda de que hace una semana a una niña de otra clase no le dejaron entrar porque tenía unas décimas de más. "Otro día otro niño empezó a toser en clase y le dolía la cabeza, así que llamaron a sus papás y se fue a casa", explica, muy consciente de los protocolos de actuación en caso de contagio o sospecha.

Cruzando la calle donde está el colegio, está el instituto al que todos estos niños irán en unos años. Es la hora de la salida y todos los adolescentes se van dispersando en dirección de sus respectivas casas. A algunos se les ha hecho más cuesta arriba la vuelta a las aulas después de tanto tiempo encerrados y con las clases de forma online. "Después de tantos meses se nos hace bastante rara la vuelta y más con lo inusual que está siento", cuenta Alejo, que acaba de pasar a 4º de la ESO y lo que supone en este contexto.

"Cada vez que entramos o salimos desinfectamos las mesas"

"Tenemos todas las clases presenciales y al tener muchas optativas cambiamos de aula bastante, por lo que cada vez que entramos o salimos nos echamos gel y desinfectamos las mesas", explica Alejo, que ha percibido que las mesas están más separadas este curso para garantizar la distancia de seguridad y ha reparado en que los profesores no se levantan de la mesa a dar paseos por los pasillos entre pupitre y pupitre. "Son muy cuidadosos y tampoco comparten la tiza. Cada uno lleva la suya para evitar el contacto", cuenta.

Alejo está en la edad de socializar con sus compañeros de clase, pero en estas condiciones solo pueden relacionarse en los recreos con la mascarilla puesta en todo momento y guardando un metro y medio de distancia. Pero lo peor no es eso. "En educación física tenemos que correr con la mascarilla y es muy agobiante. Solo podemos quitárnosla si estamos a siete metros entre unos y otros, pero es muy difícil", explica, a la vez que insiste en la tarea añadida que tienen todos los alumnos al tener que desinfectar todo el material deportivo que utilizan en el gimnasio. "No queda otra que cumplir las normas y estamos haciendo que todo vaya lo mejor posible", asegura.

"Echo de menos abrazar a mis amigas"

"Lo que más raro se me hace y echo de menos es abrazar a mis amigas y saludarnos con dos besos cuando nos vemos", señala María, una preadolescente de 13 años que acaba de comenzar 2º de la ESO. También relata las indicaciones de los profesores en las distintas asignaturas: "Nos han dicho que no vamos a hacer trabajos en grupo ni exposiciones, y me molesta mucho porque me encanta hacer los deberes con mis amigas y los trabajos juntas", cuenta apenada. Además, en los recreos no pueden hacer "nada". "Es un rollo porque antes dábamos vueltas por los pasillos y ahora tenemos que estar quietas en una parcela con la mascarilla puesta y distanciadas". Y recuerda que cada viernes llevaban almuerzos para compartir entre ellas y eso ya no sabe cuando volverán a hacerlo. "Solíamos hacer bizcochos o galletas y luego los compartíamos, pero ahora no nos dejan", narra.

Algunos son optimistas con la llegada del nuevo curso y esperan poder mantener el modelo presencial durante todo el año, aunque piensan que, si tienen que hacer cuarentenas cada vez que haya una sospecha o un contagio en el aula, van a perder mucho tiempo de aprendizaje y la calidad educativa no va a ser la misma que otros años. "Me preocupa que el curso pasado ya noté un bajón académico porque online tampoco hacíamos mucho y recuperar el ritmo y el tiempo perdido creo que en estas condiciones va a ser difícil", cuenta Mateo, que este año se enfrenta a 2º de bachiller y a la prueba de acceso para entrar en la universidad.

Con incertidumbre y protocolos de actuación frente al COVID-19 que han llegado tarde, alumnos y profesores se enfrentan al curso académico más difícil hasta la fecha. Algunos centros han tenido que cerrar por la transmisión del virus y en otros ya ha habido clases confinadas. Aún es pronto para anticipar qué pasará a lo largo del curso, pero lo que está claro es que la educación y aprendizaje de millones de alumnos estarán marcados por el coronavirus.

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