Miércoles, 08 de Diciembre de 2021

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Migrantes como "proyectiles" contra Europa: el auge de una nueva forma de hacer guerra

Varios analistas internacionales coinciden en que la utilización de seres humanos como arma para presionar a los estados es una tendencia que aumentará en el futuro debido a su efectividad

"Es una guerra fría realizada de otra manera, donde lo que menos importa son los derechos de los refugiados", apunta Almudena Cortés, experta en migraciones en la Universidad Complutense

Una niña al lado de la valla de Bielorrusia mientras varios agentes de policía polacos montan guardia en el paso fronterizo de Bruzgi-Kuznica Bialostocka, cerca de la frontera bielorrusa-polaca.

Una niña al lado de la valla de Bielorrusia mientras varios agentes de policía polacos montan guardia en el paso fronterizo de Bruzgi-Kuznica Bialostocka, cerca de la frontera bielorrusa-polaca. / Viktor Tolochko/Sputnik (Europa Press)

La situación que se vive en la frontera entre Bielorrusia y Polonia le resulta muy familiar a la sociedad española. Un país con intereses políticos y económicos utiliza a decenas de migrantes enviándoles -engañados y aprovechándose de su desesperación- a la frontera para ejercer presión sobre la Unión Europea. Los paralelismos entre la actual crisis humanitaria y la ocurrida en Ceuta, de la cual se cumplen ahora seis meses, son numerosos y, según los expertos consultados por la Cadena SER, es un fenómeno que no es nuevo, pero que se producirá cada vez con más frecuencia.

La utilización de los flujos migratorios como elemento coercitivo es una consecuencia directa de la gestión de la crisis de refugiados de 2015, según apunta Félix Arteaga, investigador principal del Real Instituto Elcano sobre seguridad y defensa internacional: “El plan común no funcionó y cada país actuó como quiso, evidenciando que la inmigración es el punto débil de los países desarrollados en general y de la sociedad europea en concreto”. Fue en ese momento cuando los estados no pertenecientes a la UE se dieron cuenta que es mucho más efectivo utilizar seres humanos en lugar de bombas para perseguir sus objetivos.

Jaime Ferri, profesor de Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense y experto en política comparada y conflictos, apunta que existe un factor clave para esta utilización de las personas: “Son los países pobres los que utilizan esta arma, pero no lo harían si no supiesen que tienen el apoyo de un gran estado que les respalde en el chantaje a los países occidentales”. Para el caso de Bielorrusia, su ‘ángel de la guarda’ es Rusia, apunta el experto, mientras que en la crisis con Marruecos era, nada más y nada menos, que Estados Unidos, socio principal del país africano.

Además de un gran respaldo, lo que impulsa ahora este uso de migrantes y refugiados como “proyectiles vivos”, como ha señalado Josep Borrell, es el ejemplo de Turquía. El país liderado por Erdogan recibió hace casi seis años “cantidades ingentes de dinero de la UE para controlar los flujos migratorios, tras permitir la llegada masiva de personas a la frontera griega. Por ello, los estados están entendiendo muy bien las grietas de la Unión, en una lógica de una lucha soterrada por conseguir presionar y erosionar a los Veintisiete”, declara por su parte Almudena Cortés, experta en migraciones en la Universidad Complutense. 

En este sentido, Cortés recuerda que este tipo de medidas no son nuevas a nivel geopolítico, pero viven una escalada. “Han salido de las mesas de negociaciones, donde se presuponen unos límites, para trascender de forma pública y con la diferencia de que han pasado de ser solo una amenaza a llevarse a cabo de forma premeditada y orquestada. Es una guerra fría realizada de otra manera, donde lo que menos importa son los derechos de los refugiados”.

Migrantes en la frontera entre Bielorrusia y Polonia / Xinhua vía Europa Press (Xinhua vía Europa Press)

Su efectividad para desestabilizar es su mayor peligro

Cuando se toma la decisión de engañar a seres humanos en situaciones desesperadas para que acudan a un paso fronterizo, se realiza a conciencia y convencido de que funcionará, coinciden los expertos. Esta forma de "amenaza híbrida", tal y como lo calificó el ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, es una medida impopular ante la población civil, pero según Cortés “sale gratis” y, sobre todo, tiene una gran efectividad.

“Buscan la desestabilización fomentando el auge de movimientos populistas de ultraderecha, que son abiertamente xenófobos"

Arteaga apunta a que una de las razones por las que consigue tener tanto efecto es porque la tradición migratoria ha existido en Europa desde hace muchos años, con el ejemplo de los flujos entre España y Alemania. “La migración nunca han supuesto un problema de seguridad”, señala el experto, quien añade otro elemento clave: “Las imágenes de familias migrantes a las puertas de entrada de un país provocan una gran empatía en la población, que se traslada al debate público y las instituciones, gracias también a la cultura de acogida y respeto de los DDHH instaurada en Europa, lo que presiona a los dirigentes para que actúen”.

Dos niños migrantes salen de la tienda de campaña donde pasan las noches en la región de Grodno / LEONID SCHEGLOV / HANDOUT (EFE)

Por su parte, José Ángel López, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de Comillas ICADE, añade un elemento político: “Buscan la desestabilización de la UE fomentando el auge de movimientos populistas de ultraderecha, que son abiertamente xenófobos. Puede ser muy efectivo tanto como para atacar los valores europeos como para fomentar conflictos internos, así como para el auge de la xenofobia”.

Una prueba palpable de la efectividad que tiene este tipo de acciones se vio en la crisis de Ceuta. La llegada masiva de marroquíes, motivada por una crisis diplomática bilateral, fue uno de los factores que afectó en el cese de la ministra de Exteriores, González Laya: “Es una forma efectiva a corto plazo. Es un chantaje en toda regla en el que utilizan a personas humanas para sus propios intereses políticos y económicos. No son acciones legítimas, pero se ha visto cómo pueden influir en los gobiernos”, apunta Ferri.

Corredores seguros, la solución real

Todos los expertos consultados coinciden en que será cada vez más habitual ver imágenes como las que llegan de la frontera entre Polonia y Bielorrusia, por lo que existe el peligro de perder el control si no se toman medidas igual de efectivas como lo es el enviar masivamente migrantes a la UE.

“Para evitar estas situaciones, habría que desarrollar un control de fronteras por medio de corredores seguros. De lo contrario, seguiremos haciendo una gestión de los solicitantes de asilo estrictamente fronterizas. Por tanto, seguiremos presenciando una violación de los DDHH en las fronteras europeas”, declara Cortés, y matiza: “Se trata de negociar el número total de personas que se puede acoger, acordar cuotas por países, para que después se establezca una infraestructura que regule la documentación, situación y verificación de la llegada de cada migrante o refugiado”.

En la misma línea se posiciona el experto del Instituto Elcano, quien además incide en que los migrantes son “demográfica y económicamente necesarios''. Además, recuerda que “es importante un refuerzo en las políticas bilaterales con los países vecinos, colaborando conjuntamente en los puntos de salida para frenar esta llegada sin control de personas”.

Por último, José Ángel considera un “disparate” el plan de levantar un muro ideado por Polonia. Mientras, recuerda que no se deben repetir los errores del pasado: “La solución aplicada en Turquía, con el pago de cuotas para que acoja a estos flujos migratorios para así deslocalizarlos, es muy discutible desde el punto de vista moral y absolutamente ineficaz a largo plazo. Le ha dado un poder a Turquía a modo de interruptor, en el que cada vez que tiene un problema con Europa amenaza con abrir la frontera, con los costes altísimos que tiene esto a nivel tanto de principios como económicos”.

Además, concluye reflexionando sobre el momento clave para tomar una decisión eficaz y real: “Es una oportunidad de ofrecer un modelo común a estados rebeldes como Polonia y Hungría, ya que cuando eres miembro de una organización como la UE no valen ‘medias tintas’, es decir, no puedes decir que tú reglamento interno está por encima del comunitario, pero luego pedir ayuda y financiación. Urge sacar adelante un modelo migratorio que funcione y ponga fin a este peligroso fenómeno”.

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