David Bowie
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0024:26El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0006:52A vivir que son dos días
Relacionando gigantes empresariales
La semana pasada '¿Qué tiene que ver?' se detuvo en Mark Zuckerberg, creador de Facebook. Esta semana, José María Patiño quiere relacionar musicalmente al americano con uno de nuestros empresarios más célebres: Amancio Ortega.
08/03/2014 | 06:52
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0002:35El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0013:36Cadena SER, audios extra
Terciopelo de bajos fondos
Se ha oscurecido el sol. El sol se ha puesto gafas oscuras para asistir al entierro del animal que hizo que el rock sonara como unas garras afiladas arañando una superficie de terciopelo. Suavemente áspero. Sí, ya lo sabéis: ha muerto Lou Reed, el hombre al que la música estuvo esperando con 26 dólares en una mano, como una mujer que se siente sucia y enferma, más muerta que viva, para que opusiera ironía y escepticismo al exceso de ingenuidad y buen rollo que habían convertido en inofensivo al rock and roll. Y llegó todo vestido de negro, como dice la canción. Más chulo que un ocho. Era el chulo que puso a la música a hacer la calle en una esquina de Nueva York. Lou Reed fue el chulo y Nueva York la mujer que vendió en sus canciones. Nadie como él consiguió atrapar el ruido y la furia de esas calles grasientas, del sucio bulevar humeante que era en los 70 y los 80 la ciudad que nunca duerme. Era el chulo. El tipo que mola. A nadie le quedaban como a él las gafas de cristales ahumados. Y precisamente lo que hizo Lou Reed fue ponerle cristales oscuros a la música. Pintarla de negro, que diría Mick Jagger. Llenarla de sombras, turbiedades y turbaciones. Bajar las luces para después atravesar la oscuridad con fogonazos de ruido blanco. Hasta que él llegó el rock era en colores. Y en colorines hippies y psicodélicos. Con él, se volvió blanco y negro como un brochazo de alquitrán en un lienzo de blanco nuclear. Se llenó de grises ásperos como el hormigón de Nueva York, de oscuridades densas y de una luz tan blanca que quemaba. Luz blanca, calor blanco, como el que sube por el brazo con el chute de la heroína. Así es la música de Lou Reed, de la Velvet, el pinchazo en el oído de una aguja por la que te entra en el cuerpo una dosis convulsa de electricidad contaminada de noche, de vida, de vicio, de placer y dolor, de pecado y redención, de abismos a los que tememos tanto como los deseamos, de terciopelo desgastado y relucientes botas de cuero cuarteado. Así son las canciones de Lou Reed: como Venus in Furs, una Ven
30/10/2013 | 13:36
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0006:50A vivir que son dos días
De la Reserva Federal al reciente fallecimiento de Óscar Hijuelos
Las pistas musicales de Rafa Panadero nos llevan de la nominación de Janet Yellen para dirigir la Reserva Federal a la muerte del escritor Óscar Hijuelos, el primer hispano en ganar un Pulitzer.
19/10/2013 | 06:50
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0006:16A vivir que son dos días
Nombramientos y cambios importantes, a ritmo de buena música
Una sección con Rafa Panadero
12/10/2013 | 06:16
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0004:01El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0006:52A vivir que son dos días
"La música japonesa no es sólo la que las geishas tocan con el shamisen"
15/06/2013 | 06:52
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0000:00Error
| NaN:NaN:NaN
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
00:00:0009:02




