Ucrania: cuatro años después de la invasión rusa
Nicolás Castellano
De las trincheras al frente invisible: así ha cambiado en cuatro años una guerra que parece enconada
Enviado especial a Ucrania
Cuando se cumplen cuatro años de la invasión rusa a gran escala que se inició ese 24 de febrero de 2022 con algunas de las escaramuzas, muy cerca del puente Habana, y algunos misiles que cayeron en el centro de la ciudad, la Plaza Maidán es hoy, cuatro años después, el símbolo de cada una de esas muertes que, según Naciones Unidas, son 15.000 en cuanto a civiles, pero centenares de miles en cuanto a bajas militares, que ninguno de los dos ejércitos se atreve a asumir o a enumerar de manera concreta. Cada una de estas banderas aquí en Maidán recuerda a muchos de esos fallecidos. Sus familiares traen aquí flores en su recuerdo.
Cuatro años después, esta contienda militar ha cambiado mucho. Primero, en el terreno militar. Hablábamos de trincheras, de tanques, de la importancia de la artillería o de la infantería hace cuatro años. Pero la guerra ha cambiado y evolucionado de manera inimaginable. Los drones hoy son los auténticos protagonistas. El frente es invisible: drones aéreos, marítimos y terrestres han hecho cambiar absolutamente la tecnología militar para siempre en la historia de los enfrentamientos bélicos.
En el terreno diplomático, sin duda, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha influido absolutamente. Primero, por la pérdida de apoyo militar por parte de Ucrania, que ha afectado mucho, la pérdida de munición... Eso sí, el apoyo en inteligencia se mantiene y, por eso, Ucrania sigue resistiendo las andanadas diarias del ejército ruso.
Y en el ámbito político, sobre todo también el sostén de la Unión Europea, que es el principal donante ahora mismo para que Ucrania siga resistiendo esta potencia militar y esos ataques diarios de Vladimir Putin. Un Putin que tampoco se puede anotar ningún tanto importante en el campo de batalla porque el frente prácticamente está congelado desde 2014.
Tuvieron de hecho que huir de aquí. Estaban a prácticamente media hora cuando, en los primeros días de la invasión rusa a gran escala hace cuatro años, se apostaron en Bucha, en Irpin y en otras localidades muy cerca de aquí, de la Plaza Maidán.
Así que, cuatro años después, esta guerra parece enconada a pesar de las negociaciones. Ninguna de las dos partes parece dispuesta a ceder y tampoco Zelenski está dispuesto a claudicar ante esas imposiciones que trata de poner en marcha Donald Trump, que está mucho más cerca de las tesis de Vladimir Putin que de las tesis de Europa.
De hecho, si en algo se puede enorgullecer Vladimir Putin es en haber dividido ese bloque occidental en el que Estados Unidos ya no está en las mismas tesis de Europa para intentar resistir los avances de Rusia y la amenaza de Rusia sobre el entorno geográfico de la Unión Europea.
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