Ocio y cultura

Conservar un cuadro sin tocarlo es posible

La profesora titular de Química Analítica de la UPV/EHU, Maite Maguregui, colabora en el análisis de una decena de pinturas que realizó Edvard Munch para el Aula Magna de la Universidad de Oslo. Reconoce en Radio Bilbao que "cada vez resulta más interesante encontrar métodos de análisis in situ que no afecten a la obra"

Bilbao

Diferentes conocimientos para llegar a un bien común y, en este caso, es la conservación preventiva de las obras artísticas. Quien sabe de ello y de los equipos multidisciplinares que investigan al respecto es la zornotzarra Maite Maguregui, profesora titular de Química Analítica de la UPV/EHU y miembro del grupo de investigación IBeA. Contactada por la Universidad de Oslo, invitada por ellos, forma parte del equipo que analiza la técnica utilizada por Edvard Munch, que pintó en entre 1909 y 1916 un total de once pinturas murales monumentales de gran tamaño para el Aula Magna de la Universidad de Oslo.

Hablamos de lienzos que se fijaron en la superficie de la pared y que "aunque están dentro, se encuentran en una ciudad como Oslo y el polvo y el material particulado en suspensión de la atmósfera entró en la sala", asegura Maguregui. El proyecto en el que participa busca conocer la gran variedad de materiales empleados por Edvard Munch en dichas pinturas, monitorizar su estado de conservación y llevar a cabo su limpieza como medida de conservación preventiva.

De momento, han tenido que analizar las obras partiendo de que a veces el muestreo está prohibido, así que su trabajo se ha centrado en desarollar métodos de análisis in situ que no afecten a la obra. Especializada en el desarrollo de metodologías de análisis basadas en el uso de técnicas portátiles y de laboratorio no invasivas, en el caso de Munch, Maguregi ha utilizado un instrumento portátil basado en espectroscopia Raman.

Se trata de "una técnica que permite analizar una superficie pictórica sin tocarla". Según nos detalla, "es una especie de cilindro, a mnodo de sonda, que hace contacto con la superficie de la pintura sin ningún tipo de agresión". Eso tiene un láser, diferentes fuentes de radiación que impactan sobre la superficie sin necesidad de tomar muestras, reduciéndolo al máximo. A partir de ahí, pueden obtener información sobre pigmentos aglutinantes empleados en la obra. En caso de que el muestreo se permita, nos dice, las muestras que toman "son micrométricas y se magnifican bajo el microscopio".

En este momento, el grupo de investigación al que pertence Maguregui se centra en obtener los primeros resultados e interpretaciones, para, en un futuro cercano, poder desarrollar nuevos materiales sostenibles que permitan la conservación de estas obras y otras superficies decoradas. Para todo ello, la financiacion, nos reconoce, será determinante.

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