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Sociedad

Adictas a las benzodiacepinas... y sin saberlo: España, líder mundial en su consumo

Tienen más de 65 años y según la estadística son las mayores consumidoras de benzodipacepinas en este país, que a su vez lidera la clasificación mundial en el consumo de este tipo de fármacos

Adictas a las benzodiacepinas... y sin saberlo: España, líder mundial en su consumo

Adictas a las benzodiacepinas... y sin saberlo: España, líder mundial en su consumo

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Madrid

"Y ya le digo un día al médico: estoy muy mal, mándeme algo doctor Roldán. Y me dijo, vale, te vas a tomar un Orfidal por la mañana, otro por la tarde y otro por la noche. Yo me debí relajar y ahora si no me tomo medio no me puedo dormir". Ilda tiene 77 años y sortea sus numerosas dolencias sin tomar medicamento alguno, pero gestionar el sueño y la ansiedad es otra cosa. Ilda venera por encima de toda la pirámide farmaceútica la aspirina y el Orfidal -una benzodiacepina de elevada potencia- y no por ese orden: "Me senté en el autobús para Cádiz a las 11 de la noche y se me había olvidado el Orfidal.

Mi compañera me dio unas pastillas y cuando me desperté pensé que no habíamos salido de Alcorcón pero ¡estábamos ya en Cádiz!". Se despertó 633 km después y a partir de entonces tiene 4 pastillas de "esas" en su botiquín -susurra- por si tiene que volver a viajar. Para el resto de las noches: Orfidal, "dicen que es muy malo pero yo no lo veo tan malo" concluye.

80 marcas comerciales, 237 presentaciones diferentes

Hace falta casi un mapa para guiarse por este entramado de nombres comerciales que tienen como principio activo la benzodiacepina. Hablamos de 80 medicamentos fármacos distintos que a su vez tienen 237 presentaciones diferentes: comprimidos, jarabes... y de ahí parte del despiste. Isabel busca en su bolso: "Lo tengo aquí: melatonina y lo que tomo para dormir: Rivotril". Es decir, unas gotas cuyo principio activo es el Clonazepán, otra benzodiacepina que, según el prospecto, actúa sobre el sistema nervioso central con propiedades ansiolíticas, anticonvulsionantes, miorrelajantes, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del estado de ánimo; pero para Isabel son sus gotas. Punto. Y dice que de momento funcionan.

A Perla, no y nos habla sacando también fármacos de su bolso de mano "esta que me dieron para dormir que la tomo porque creo que me voy a dormir pero no me hace casi nada. No me acuerdo del nombre". Es Loracepán, otra Benzodiacepina, en realidad es lo mismo que el Orfidal, con un efecto que se puede prolongar durante 20 horas. Con sus 79 años Perla habla con el blister en la mano del que extrae cada noche una pastilla desde hace 4 años. Le prescribieron la mitad, pero se interpuso la física más elemental "en realidad me habían recetado la mitad pero le dije al médico que no la podía partir, así que la tomo entera. Yo me la tomo pero no duermo más, lo que pasa es no pienso tanto. Soy muy miedosa y nadie, ningún médico, ningún cura me pudo sacar el miedo".

Estrés y preocupaciones

"Te preocupas por tu hermana, por tu hijo, por tu nuera, por tu marido que le tienen que operar. En esas condiciones, ¿quién puede dormir?", Irune está muy cerca de Perla y completa su relato, pero en su caso evita las recetas y en su lugar ha emprendido un peregrinaje permanente hacia farmacias y herbolarios: "Alguna vez me he tomado un Lexatín, pero no me gusta tomarlo porque sé que crea adicción. Les pido muestras a las chicas de la farmacia para probar. El otro día me dieron una gominola para inducir el sueño y fue la noche que menos dormí".

Ascen también pertenece a esa minoría consciente: sabe perfectamente qué toma cuando echa mano de las benzodiacepinas. En su caso, reconoce, es el reloj quien decide "es un mal menor. Si a las tres de la mañana no me he dormido, sé que no lo voy a hacer. Me tomo un Loracepán, duermo 4 ó 5 horas y me levanto ya nueva".

Ellas consumen más que ellos, más del doble. Su carga social es mayor y además, acuden con más facilidad al médico cuando se presentan cuadros de insomnio o ansiedad.

'Yonomebenzo'

El consumo de psicofármacos está relacionado con mayores niveles de demencia y una reducción de la agilidad. Hay que estar muy cerca para anotar esos efectos y establecer la relación con las benzodiacepinas. Pedro Gil es propietario de una farmacia en Molina de Segura a muy pocos kilómetros de Murcia, un municipio que bajo el lema de 'Yonomebenzo' busca desmedicalizar la vida cotidiana: "sí que te dicen que se han caido por la noche mientras se levantaban para ir al baño. Es muy fácil que les afecte al equilibrio."

Pedro Gil aclara que muchos mayores de 65 años se ven abocados a consumir este tipo de fármacos porque su día a día está muy lejos de esa vida plácida que el imaginario popular les concede: "Son gente que está muy sobrecargada aunque pasa desapercibido y pierden habilidades para negociar los conflictos y todo eso se traduce en un nerviosismo que les impide conciliar el sueño".

El consumo de este tipo de medicamentos debe ser puntual, entre 4 y 12 semanas, salvo que el médico considere otra cosa tras revisar el caso. Pasado ese tiempo el riesgo de adicción comienza a multiplicarse, al principio por dos pero eso es solo el principio.

Este reportaje ha sido posible gracias a la colaboración del Centro de Mayores 'Juan González de Uzuqueta' en Boadilla del Monte

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