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Opinión

No es un maldito contrato, es una estafa con todas sus letras

Almeida apela a una conspiración y sigue sin pedir disculpas con repuestas que se mantienen en la arrogancia del primer día, mientras que Villacís se aferra a su cargo con uñas y dientes

No es un maldito contrato, es una estafa con todas sus letras | La firma de Àngels Barceló

Las declaraciones de los dos comisionistas que estafaron a los madrileños a través del Ayuntamiento de Madrid, y que ayer pudimos escuchar en este Hoy por Hoy, evidenciaron muchas cosas, pero entre ellas evidenciaron que si uno se llama Luis y se apellida Medina, hijo del duque de Feria y de la Naty Abascal, es más fácil conseguir contactos, que te levanten el teléfono, y si además el nexo con el consistorio es un primo del alcalde, que se llama igual que el alcalde, que no trabaja con el alcalde, pero que ejerce de contacto, es más fácil conseguir el objetivo que uno se propone. En este caso llevarse una comisión de seis millones de euros.

Ayer, en el Ayuntamiento, el alcalde tuvo que responder a las preguntas de la oposición sobre este tema. Y sus respuestas se mantienen en la arrogancia del primer día, como si él pasara por allí, como si él no fuera el responsable de un ayuntamiento que no denunció la estafa en cuanto tuvo conocimiento, como si él no hubiera ocultado parte de la verdad en sus intervenciones para explicar el caso. Almeida sigue sin pedir disculpas a los madrileños, y sigue repartiendo las responsabilidades, reparto que llega, como no, a Pedro Sánchez.

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Nos cansamos de explicar aquí la diferencia entre la responsabilidad penal y la responsabilidad política. Es cansino, de verdad. El alcalde no puede ser ajeno a una gestión que acabó con una estafa de dinero público, no puede serlo, no puede eludir las responsabilidades. Nunca, pero especialmente en un tema que tiene indignado a los ciudadanos. En aquellos tiempos estábamos encerrados y muertos de miedo y la gente moría a centenares.

Ni siquiera el método de urgencia por el que se lanzaron las administraciones a la búsqueda de material sanitario es la excusa, porque incluso en la urgencia hay unos mínimos que hay que reclamar a quien se ofrece para el negocio. Unos mínimos que hay que vigilar, y el Ayuntamiento de Madrid no lo hizo. Y el alcalde de ese Ayuntamiento es José Luis Martínez-Almeida. Y no puede liquidar el asunto lanzando balones fuera y apelando a una conspiración. La confianza que deben tener los ciudadanos en los responsables de las administraciones está en juego. Y está en juego, como no, su propio prestigio.

Y, bueno, capítulo aparte merecen las palabras de la vicealcaldesa Begoña Villacís, de Ciudadanos que, aferrada a su cargo con uñas y dientes, reprochó a la oposición estar desviando la atención porque mientras se habla de ese 'maldito contrato', dijo, no se habla de las vidas que se salvaron. No es de un maldito contrato de lo que se está hablando, señora Villacís, se está hablando de una estafa con todas sus letras.

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