Un hallazgo histórico revela el origen real de la tradición de apagar las luces durante la procesión de Servitas

Un hallazgo histórico revela el origen real de la tradición de apagar las luces durante la procesión de Servitas en Málaga
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Málaga
En la tarde del Viernes Santo, la procesión de la Orden Seglar de los Siervos de María, popularmente conocida como Servitas, volverá a recorrer las calles de Málaga en absoluta oscuridad. Es una de las estampas más sobrecogedoras de la Semana Santa malagueña: la ciudad apaga sus luces al paso de la Virgen vestida de riguroso luto.
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Hoy por Hoy Málaga (03/04/2026)
Hasta ahora, este gesto se interpretaba como una señal de duelo. Sin embargo, una investigación reciente ha revelado que su origen es otro y el apagado de luces estaría vinculado a un episodio ocurrido el 27 de marzo de 1937, en plena Guerra Civil. Aquella noche, mientras procesionaba la Virgen de Servitas, la única que salió ese año, varios buques republicanos, entre ellos el destructor Lepanto, bombardearon la ciudad.
La nueva documentación histórica ha sido explicada en SER Málaga por el fotógrafo, historiador del arte y dramaturgo Eduardo Nieto, que trabaja actualmente en la recuperación de tradiciones y episodios poco conocidos del patrimonio cofrade malagueño.
Un bombardeo durante la procesión de 1937
Nieto ha tenido acceso a documentos inéditos aportados por el investigador malagueño Luis Miguel Cerdera, autor del libro Bajo cinco banderas, y a material conservado por la propia Orden de Servitas.
La ciudad acababa de cambiar de manos y el frente aún estaba activo. En el mar, buques republicanos vigilaban la costa. Entre ellos, los destructores Lepanto y Churruca, preparados para hostigar posiciones estratégicas.
Aquella noche era Viernes Santo. En un contexto de posguerra inmediata, solo una procesión salió a la calle: la de la Orden Seglar de los Siervos de María. Era un recorrido más reducido de lo habitual, centrado en el entorno de la Catedral y zonas cercanas como la Plaza de la Merced.
Según los documentos analizados por Eduardo Nieto, ocurrió algo decisivo: desde tierra, se encendió el faro del puerto para facilitar la entrada de lo que se pensaba que era un barco aliado. Pero no lo era y ese gesto permitió a los barcos republicanos calcular distancias con precisión. Aprovechando la iluminación, comenzaron a bombardear la ciudad.
El impacto en plena procesión
Mientras la procesión avanzaba por el centro, comenzaron a caer proyectiles. Uno de ellos, según recogió la prensa internacional, impactó directamente en las inmediaciones del cortejo y el resultado fue caótico y hubo víctimas civiles, especialmente mujeres y niños
Entre esos documentos figura una conversación telegráfica del comandante del destructor republicano Lepanto, fechada el 27 de marzo de 1937, pocas semanas después de la entrada de las tropas franquistas en Málaga. El texto describe cómo el barco abrió fuego contra la ciudad aprovechando que el faro del puerto había encendido la señal de entrada, aparentemente confundiendo el buque enemigo con uno propio.
Según ese telegrama, las primeras salvas coincidieron exactamente con la procesión de Servitas. El periódico italiano Corriere della Sera se hizo eco de la noticia y publicó el 11 de abril de 1937 una fotografía de los impactos de proyectiles sobre el cortejo. Bajo el título “Trágico Viernes Santo”, el pie de foto afirmaba: “Mientras por la noche una procesión religiosa se celebraba en Málaga, reconquistada hace dos meses por las tropas nacionales, una bomba lanzada desde un navío rojo cayó en el cortejo, causando una matanza de mujeres y niños.”
Nieto confirma que se trata de un episodio desconocido para la inmensa mayoría de los malagueños: “El 99% de la población ignora que las luces comenzaron a apagarse por seguridad, para evitar que los navíos republicanos localizaran y ajustaran el tiro hacia el cortejo.” asegura.
Según explica, tras los primeros impactos, las autoridades ordenaron apagar inmediatamente las luces de la ciudad, una medida que evitó un bombardeo más preciso y que quedó ligada desde entonces a la procesión.
La Orden de Servitas conserva documentación interna que confirma este hecho histórico.
Nieto destaca que este episodio es clave para entender el valor simbólico de la orden: “El primer embrión de la posguerra lo protagoniza Servitas. Su silenciosa estación de penitencia arrastra una historia que nadie había contado.” enfatiza. Ya puedes escuchar la entrevista.




