El Gobierno da luz verde ambiental al desmantelamiento de 11 pozos y 34 kilómetros de gasoductos del proyecto gasístico en Doñana
La actuación responde a una solicitud de la propia empresa, motivada por el agotamiento técnico de varios yacimientos, y contempla el sellado definitivo de los pozos y la retirada de siete tramos de gasoductos

Vista del Parque Nacional de Doñana desde la localidad de Almonte (Huelva) / Laura Ramírez (EFE)

Huelva
El Gobierno ha otorgado el informe de impacto ambiental favorable del proyecto de desmantelamiento de once pozos de gas natural y 34 kilómetros de gasoducto en el entorno de Doñana, en las provincias de Huelva y Sevilla. Con este paso, la empresa Trinity Energy Storage ha iniciado el abandono parcial de las intalaciones que iban a ser empleadas en los proyectos de almacenamiento subterráneo de gas natural en Doñana (marismas oriental y Aznalcázar), impulsados originalmente por Gas Natural —actual Naturgy—. Un proyecto por el que esta última empresa mantiene una reclamación patrimonial de 358 millones de euros contra la Junta de Andalucía por no concederle la Autorización Ambiental Unificada.
La actuación responde a una solicitud de la propia empresa, motivada por el agotamiento técnico de varios yacimientos, y contempla el sellado definitivo de los pozos y la retirada de siete tramos de gasoductos.
La actuación ha sido autorizada por el Gobierno en una resolución de 9 de abril de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, a la espera de la autorización defenitiva que debe llegar de la Dirección General de Política Energética y Minas como órgano sustantivo.
Las organizaciones ecologistas valoran positivamente el paso dado por la empresa, aunque advierten de que no supone el cierre total del proyecto gasístico en el entorno de Doñana.
El portavoz de la oficina de WWF en Doñana, Juanjo Carmona, señala que la clausura de estas infraestructuras es “una buena noticia, pero solo en parte”, ya que permite eliminar tuberías y otras instalaciones industriales del espacio protegido y de la zona de especial protección Doñana Norte y Oeste. Carmona recuerda que estos pozos ya habían recibido informes desfavorables cuando se planteó reutilizarlos como almacenamiento de gas una vez agotados.
Sin embargo, WWF alerta de que el proyecto Marismas Occidental no se desmantela y continúa activo al norte de la aldea de El Rocío. Según Carmona, esta instalación mantiene riesgos hidrogeológicos y de posible contaminación sobre un acuífero ya sobreexplotado y evidencia que se sigue apostando por las energías fósiles “sin beneficios para la comarca ni para Doñana”.
En una línea similar, el portavoz de Ecologistas en Acción en el Consejo de Participación de Doñana, Juan Romero, considera positivo que, a medida que se extinguen los permisos de extracción, se retiren las infraestructuras asociadas. A su juicio, esta decisión ayuda a alejar “el fantasma del almacenamiento permanente y de la reinyección continua de gas en el subsuelo” de la comarca.
Romero subraya que desmontar estas instalaciones reduce los riesgos para las poblaciones del entorno y defiende que el futuro de Doñana debe basarse en las energías renovables y no en la extracción y reinyección continuada de gas.
Según la resolución de la Direción General de Calidad y Evaluación Ambiental , el proyecto incluye el sellado permanente de los pozos mediante barreras de cemento para evitar cualquier posible flujo de hidrocarburos, el desmantelamiento de todas las instalaciones de superficie y la restauración de los terrenos para permitir su uso natural, agrícola o ganadero, con revegetación con especies autóctonas.
Los trabajos se desarrollarán entre los términos municipales de Almonte e Hinojos (Huelva) y Aznalcázar (Sevilla), en un ámbito considerado entorno de Doñana y en áreas próximas al acuífero Almonte-Marismas, dentro de la demarcación hidrográfica del Guadalquivir.
Con este proyecto, Trinity Energy Storage desiste de una parte relevante de los planes de almacenamiento subterráneo de gas natural en Doñana que no llegaron a ser autorizados por la Junta de Andalucía (Aznalcázar), pese a contar con la Declaración de Impacto Ambiental favorable aprobada por el Gobierno en 2013. El almacenamiento de gas en el subsuelo de Doñana ha sido objeto de una larga controversia administrativa, judicial, política y social durante más de una década, y sólo uno de los cuatro subproyectos planteados inicialmente (marismas occidental) ha llegado a desarrollarse parcialmente.
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Santiago González Sarrión
Jefe de Informativos de Radio Huelva.




