Fallece Mari Pepa Gómez, la voz eterna de Motril que convirtió la radio en hogar
La histórica locutora de Radio Motril deja un legado imborrable tras más de 40 años de cercanía, compromiso y pasión por la comunicación, convirtiéndose en una de las voces más queridas y reconocidas de la ciudad
Mari Pepa Gómez, locutora de Radio Motril
Motril
Hoy Radio Motril suena distinta. Hay silencios que pesan más que cualquier palabra, y este es uno de ellos. Se ha ido este miércoles una compañera, una voz cercana, de esas que no solo informan, sino que acompañan, que hacen sentir a quien escucha que no está solo al otro lado.
Hablar de Mari Pepa Gómez es hablar de entrega, de cercanía y, sobre todo, de una forma de entender la vida desde la generosidad. Durante décadas, su voz acompañó a Motril, pero su huella va mucho más allá de la radio.
Durante más de 40 años, y especialmente a lo largo de un cuarto de siglo en Radio Motril, su voz ha acompañado a generaciones enteras, convirtiéndose en parte inseparable de la vida cotidiana de la ciudad de Motril que la nombró hija predilecta.
Quienes hemos tenido la suerte de conocerla coincidimos en lo mismo: Mari Pepa siempre ha estado ahí para todo el que la necesitara. Su compromiso con los demás ha sido constante, ayudando sin pedir nada a cambio y participando activamente en la vida social y cultural del municipio.
Su historia comienza casi como un juego. Con apenas nueve años, en la antigua Radio Juventud de Motril, aquella niña inquieta que “se apuntaba a un bombardeo” descubrió un micrófono por primera vez. Lo que empezó como teatro infantil y pequeños espacios radiofónicos terminó siendo una vocación de por vida.
La trayectoria de Mari Pepa no fue fácil. Su juventud estuvo marcada por dificultades personales en una época en la que, como ella misma recuerda, “la sociedad era cruel”. Sin embargo, supo abrirse camino con esfuerzo y determinación. Madrid, Málaga y hasta París formaron parte de su recorrido vital antes de regresar a su tierra, donde encontraría su sitio definitivo en la radio.
Fue en 1977, con la puesta en marcha de Radio Motril de la Cadena SER, cuando su carrera alcanzó su plenitud. Aquí hizo de todo: desde magazines como El mundo de la mujer hasta programas musicales y espacios flamencos que ella misma producía. Su estilo cercano, sencillo y respetuoso con el micrófono conquistó a la audiencia. De ella aprendí que al micrófono nunca hay que tenerle miedo pero si mucho respeto.
Incombustible y siempre sonriente. Su carácter abierto y cercano la convertían siempre en el alma de muchas celebraciones, en esa persona que nunca falta y que siempre suma.
Rodeada siempre de amigos, su vida ha estado marcada por el cariño de quienes la han conocido. Entre sus grandes pasiones se encontraba la Romería del Rocío.
Mari Pepa ha sido una mujer que contagiaba vida, optimismo y humanidad. Una voz que no solo se escuchaba, sino que se sentía.
Después de una vida intensa, con el amor de su vida, Jean Mari Nollet, sus dos hijos, Joaquin y Natalie, sus nietos, a los que adoraban, viajes, experiencias y hasta un libro escrito toca despedir a una compañera que deja una huella imborrable aunque hay algo que no se apagará nunca: su voz, su forma de contar, su huella en cada programa y en cada persona que tuvo la suerte de conocerla.
Hoy toca despedirse de una compañera, pero también agradecer a Mari Pepa Gómez cada palabra, cada momento y agradecerte por hacer de la radio un lugar un poco más humano.