El traje nuevo del emperador
Firma de opinión de Gonzalo Herreros, historiador

El traje nuevo del emperador. Gonzalo Herreros
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Córdoba
Hace exactamente 500 años, en la primavera de 1526, un rey de Castilla y Aragón extranjero que no hablaba ninguna lengua peninsular, Carlos de Habsburgo, contrajo nupcias en Sevilla con su prima hermana, la princesa Isabel de Portugal. La pareja, que reinará también en el Imperio Alemán, hizo un viaje de novios por Andalucía que les llevaría hasta Granada y pasando por Córdoba, cuna de la madre de ella, la infanta doña María. Durante este mes de abril que ya se acaba el Ayuntamiento y el Real Círculo de la Amistad han organizado un ciclo con cuatro conferencias, una por semana, con el objetivo de poner en valor y dar a conocer las claves de aquella visita regia a nuestra ciudad, que tuvo lugar entre el 20 y 23 de mayo de aquel año. La única ocasión documentada en que un emperador ha visitado nuestra milenaria urbe. Fastos, lujo, toros, ceremonias sacras… la Córdoba de hace cinco siglos se vistió con sus galas más deslumbradoras, la ocasión lo merecía.
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DescargarHoy, 2026, la ciudad vuelve a ataviarse por mayo con sus mejor atuendo floral y colorido, gastronómico y lúdico, para una corte que sigue siendo igual de extranjera, pero no de príncipes sino de turistas. Una exultante medina que asume su papel de líder en el sector desde la cultura y el patrimonio, pero que aún tiene pendiente debatir desde las administraciones, las empresas y los vecinos qué modelo de relación queremos con los visitantes, su volumen, su tránsito, sus espacios, su agenda. Porque como decía Paracelso, todo es veneno, nada es veneno… todo depende de la dosis.
Y mientras hordas de filas de gorras y radioguías al pecho siguen colmatando rincones de esta torre de babel en temporada, todos seguimos haciendo como si viéramos al emperador vestido, como si nada pasara, como si el pulso de la Córdoba que late entre las viejas y derruidas murallas no estuviera agonizando, en silencio, como ella acostumbra.




