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GRAZALEMA, TÍO PEPE Y CASA MARTÍN

Grazalema de nuevo en candelero. Esta vez por una muy buena causa: una extraordinaria cata de vinos únicos, no comercializados, de González Byass, y de una joya que albergaba Casa Martín 1920 en su bodega particular: una botella de Tío Pepe de casi los mismos años, 1920

Antonio Flores, el célebre enólogo de la bodega González Byass, dirigió junto a su hija y sucesora Silvia, una cata única

Antonio Flores, el célebre enólogo de la bodega González Byass, dirigió junto a su hija y sucesora Silvia, una cata única / Cadena SER

Antonio Flores, el célebre enólogo de la bodega González Byass, dirigió junto a su hija y sucesora Silvia, una cata única

Ocasión muy especial. Casa Martín 1920, delicioso bar, taberna, vinoteca, y restaurante informal situada en la plaza de Grazalema, abrió sus puertas tras recomponerse de los daños sufridos por las terribles inundaciones del pasado otoño, organizando una cata extraordinaria. Antonio Flores, el célebre enólogo de la bodega González Byass, dirigió junto a su hija y sucesora Silvia, una cata única. Botellas de sacas diferentes de Tío Pepe en Rama desde su aparición, hace 16 años, y diferentes muestras de botas sacadas para la ocasión, verdaderos tesoros jamás probados por los afortunados asistentes y que muy pocas veces habían traspasado el umbral de la bodega jerezana. Tesoros que llegaron a Grazalema para homenajear la resistencia ante la adversidad climatológica de esta hermosa villa serrana y la resistencia ante el paso del tiempo de ellos mismos, de esos vinos viejísimos. Una cata y una lección memorable que se acompañó de los sones de la guitarra de Jesús El Madriles, hijo y de los maridajes preparados para cada vino por el equipo de Casa Martín 1920.

Con Antonio Flores la cata es siempre una excelente lección de enología, una garantía de sentido y sensibilidad, llena de emoción y arte. Para empezar, una primicia total, el recién sacado Tío Pepe en Rama 2026 aún sin comercializar con una Alegría al toque de guitarra mientras Antonio Flores lo describe de esta forma tan poética: “Tiza, talco, yodo y sal / un poquito de levante y de poniente un vendaval…”. Seguety mos con un Tío Pepe en Rama 2025, más potente, perfecto y con un Tío Pepe en Rama 2018 de extraordinaria nariz y boca.

Curioso comprobar cómo en este caso, la realidad contradice a la idea generalizada de que los finos en rama aguantan menos en botella que los que no están embotellados en esas mismas circunstancias. Antonio Flores recuerda cuando se atrevió a embotellar un Tío Pepe en Rama por primera vez para The Wine Society de Londres -antes del 2010 que fue cuando salió oficialmente al mercado- quisieron indicar en la etiqueta un consumo preferente de sólo 3 meses. A los tres años algunas botellas que quedaron de aquel envío, mostraron una mayor riqueza y complejidad.

Tras la grandeza del Tío Pepe en Rama 2018 que se mostró exuberante y vivo, seguimos metidos en fino con una excepcional muestra -sacada de la bota para la ocasión, no se comercializa- de la “bota punta” de la pierna 17, de la bodega donde nació el Tío Pepe, de la llamada Solera Fundacional Rebollo. Punzante, rebosante de sabor y vida, y con toques cítricos que aportaron aún más sensaciones vibrantes.

Tras esta experiencia única, Sergio Nieto Menacho, propietario de Casa Martín 1920, no quiso ser menos y llegó el turno de la sorpresa que nos tenía preparada. Una botella de Tío Pepe que estaba en ese establecimiento, bar que su familia regentó desde los años 20 del pasado siglo, y que luego él, Sergio, reabrió hace unos ocho años.

Corcho de la botella en el centro de las manos

Corcho de la botella en el centro de las manos / Paz Ivison

Corcho de la botella en el centro de las manos

Corcho de la botella en el centro de las manos / Paz Ivison

Una botella de su colección que tuvo la generosidad de abrir. El corcho podemos observarlo en la foto adjunta -completamente reducido hasta límites insospechados pero entero- salió tras una cuidadosísima apertura. Podríamos considerarlo como una momia de lo que fue un corcho. La cápsula y la precinta en buenas condiciones. Traspasado a un decanter, la expectación era máxima. Color ámbar oscuro pero limpio y brillante. ¡¡Estaba vivo!!! Lógicamente muy evolucionado, había olvidado su condición de fino pero ni gota de alteración microbiana, de lo que podríamos llamar picado acético… Una experiencia única, ¡¡casi milagrosa…!! Grazalema se mostró como una excelente “conservadora” natural.

Contraetiqueta del Tío Pepe de los años 20

Contraetiqueta del Tío Pepe de los años 20

Contraetiqueta del Tío Pepe de los años 20

Contraetiqueta del Tío Pepe de los años 20

En la contraetiqueta de la sorprendente botella se podía leer literalmente lo siguiente: “Para que el público pueda distinguir los productos de esta casa de las imitaciones que de ellos hacen González Byass & Cia previenen a los consumidores que las botellas de sus vinos y brandies llevan el sello con su nombre en la cápsula y que los tapones de unos y otros llevan también su marca estampada a fuego”

No pudimos ver el sello en el tapón porque -como hemos dicho- el tapón estaba tan reducido y adelgazado que no tenía más diámetro que un lápiz fino pero ese mensaje de las posibles imitaciones nos hace pensar que los tiempos en los que fue embotellada bien pueden corresponder al primer cuarto del siglo pasado, los tiempos de la primitiva Casa Martín.

Botellas catadas de vinos únicos, no comercializados, de González Byass

Botellas catadas de vinos únicos, no comercializados, de González Byass

Botellas catadas de vinos únicos, no comercializados, de González Byass

Botellas catadas de vinos únicos, no comercializados, de González Byass

Tras este emocionante experimento enológico, siguieron las sensaciones. Llegó llegó el turno de una muestra sacada de la bota Tonetti -firmado por ellos célebres payasos- con una buena cremosidad y elegantes toques de vainilla y camomila…; un 4 Palmas de aproximadamente 55 años de la saca del año 22, amontillado que aún mantenía algunos recuerdos de acetaldehídos…; una añada palo cortado de la añada 2000 aún sin comercializar (será la próxima en salir al mercado de la colección de añadas de la bodega) …; una muestra de una de las seis botas de oloroso fino, que se calcula que tiene 80 años. Cuando se trasladaron las Soleras de Alfonso de la bodega de la Constancia a la del Cuadrado, se quedaron 6 botas tal vez olvidadas. No se tocaron, quedaron sin rociar. Resultado, una joya que homenajea a esa tipología no oficial de oloroso fino. Seco, muy seco y profundo.

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Una muestra sacada de bota de 4 Cortados de la Solera Fundacional, un vino resinoso y difícil, y unas gotas de Trafalgar 1805, que Pitu Roca en su día calificó como “Pólvora, sangre y serrín” pusieron fin a esta sublime experiencia. Mientras la guitarra y los felices asistentes cantábamos Noches de Bohemia, cuyo autor Antonio de los Ríos, El Madriles, es el padre nuestro guitarrista particular, Jesús El Madriles

Cariñosa dedicatoria de Antonio Flores a Casa Martín

Cariñosa dedicatoria de Antonio Flores a Casa Martín

Cariñosa dedicatoria de Antonio Flores a Casa Martín

Cariñosa dedicatoria de Antonio Flores a Casa Martín

El eco de las montañas que rodean Grazalema nos devolvía la felicidad de tan gran experiencia.

 

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