El mudéjar, Patrimonio Mundial desde hace 21 años

Un 14 de diciembre del año 2001, el comité de Patrimonio Mundial de la Unesco se reunía en Helsinki para hacer extensible el reconocimiento de Teruel por el el que el Arte Mudéjar. / Ayuntamiento de Calatayud

Calatayud
Un 14 de diciembre del año 2001, el comité de Patrimonio Mundial de la Unesco se reunía en Helsinki para hacer extensible el reconocimiento de Teruel por el el que el Arte Mudéjar fue ya considerado en 1986 Patrimonio Mundial.
Así hace 21 años que este arte aragonés fruto de la convivencia de la cultura cristiana con la árabe, era reconocido como "un bien singular e irremplazable para la humanidad". Tenemos algunos ejemplos, como la Aljafería, La Seo o la Iglesia de San Pablo de Zaragoza y otros hitos religiosos en esta comarca comunidad de Calatayud la Iglesia de Santa Tecla de Cervera de la Cañada, la Iglesia de Santa María de Tobed y el ábside, claustro y torre de la Colegiata de Santa María de Calatayud.
Este tratamiento de Patrimonio Mundial supone un "sello de calidad", según explica Victoria Trasobares, directora de Territorio Mudéjar, quien explica que es muy importante para la gestión diaria de todas aquellas acciones y proyectos que se ponen en marcha. Afirma que esta marca se extiende "de lo local a lo global y de lo local o lo internacional", lo que resume como una carta de presentación.
La Unesco seleccionó esos seis monumentos de la Provincia de Zaragoza, como un fiel reflejo del mudéjar histórico y cultural, pero la declaración se hace extensiva a otros 157 monumentos incluidos en la candidatura y que Territorio Mudéjar ensalza desde el territorio, explicando cada detalle a vecinos y visitantes sin perder el foco: los propios pueblos de la provincia y todo el arte que albergan: "Territorio Mudéjar realmente nos permite implementar líneas de trabajo de calidad para el resto de ayuntamientos que ostentan dentro o que tienen en sus municipios monumentos mudéjares", aclara Trasobares.
Hablamos así de un arte delicado, de ladrillo y azulejo que se entrelazan en cada torre y cada fachada reproduciendo formas geométricas armoniosas y que reflejan la grandeza humana e intelectual de los pueblos.




