La crisis en Oriente Medio reabre el debate sobre los fertilizantes: Térvalis impulsa alternativas para reducir la dependencia exterior
El conflicto en torno al Estrecho de Ormuz amenaza el suministro mundial de materias primas y refuerza el papel de nuevas tecnologías agrícolas más eficientes.


Teruel
El conflicto en Oriente Medio y la tensión en torno al Estrecho de Ormuz han vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad del mercado mundial de fertilizantes. La región concentra una parte clave de la producción de materias primas utilizadas en la agricultura, por lo que cualquier alteración en el comercio internacional puede tener consecuencias directas en el campo.
Según explica Sergio Atarés, director de I+D de Térvalis, una parte muy significativa de los fertilizantes tradicionales depende precisamente de esa zona del mundo. En concreto, alrededor del 45% de la urea, el 25% del azufre y cerca del 20% del fósforo se producen allí, lo que supone aproximadamente un tercio de los fertilizantes a nivel global.
Esta concentración geográfica hace que conflictos como el actual puedan tener un impacto inmediato en el suministro y en los precios. Un escenario que recuerda a la crisis que vivió el sector agrícola en 2022 tras el inicio de la guerra de Ucrania, cuando el encarecimiento de la energía y de las materias primas disparó el coste de los fertilizantes para los agricultores.
Además, la dependencia no solo afecta a Europa. Países como India, Bangladesh o Pakistán también dependen del gas natural procedente de esta región para fabricar sus propios fertilizantes, lo que amplifica el efecto de cualquier interrupción en el comercio.
Más eficiencia para reducir la dependencia
Ante este contexto, desde el sector se insiste en la necesidad de avanzar hacia sistemas de fertilización más eficientes que reduzcan la dependencia de materias primas externas.
Atarés recuerda que actualmente solo alrededor del 50% del fertilizante nitrogenado que se aplica en los cultivos es realmente aprovechado por las plantas, debido a factores como el clima, el tipo de suelo o las pérdidas durante el proceso.
Las nuevas tecnologías buscan precisamente mejorar esa eficiencia. Entre ellas destacan los inhibidores y bioestimulantes, herramientas que permiten aprovechar mejor los nutrientes y producir lo mismo —o incluso más— utilizando menos fertilizante.
La apuesta tecnológica de Térvalis
En este proceso de transformación, el grupo Térvalis, a través de su empresa Fertinagro Biotech, lleva años apostando por la innovación en el sector. La compañía ha desarrollado numerosas tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia de los fertilizantes y reducir la dependencia de materias primas convencionales.
Según explica Atarés, la empresa cuenta con más de 270 patentes y un amplio trabajo de investigación desarrollado durante las últimas dos décadas, en colaboración con universidades y centros de investigación españoles.
El objetivo es avanzar hacia fertilizantes más inteligentes, capaces de adaptarse a las características del suelo y del cultivo. Para ello, la compañía trabaja con herramientas como análisis de suelos, imágenes por satélite o programas de recomendación de fertilización que permiten ajustar las dosis y mejorar el rendimiento.
Hacia una agricultura más biotecnológica
La tendencia del sector apunta además hacia una transformación más profunda: pasar de una industria basada principalmente en la química a otra con un mayor peso de la biotecnología.
El conocimiento de la biología del suelo, el uso de microorganismos beneficiosos y la adaptación de los fertilizantes a cada parcela son algunas de las líneas de trabajo que están marcando el futuro del sector.
Un cambio que, según los expertos, no solo responde a criterios medioambientales, sino también económicos. Mejorar la eficiencia permite reducir costes y hacer que la agricultura sea menos vulnerable a crisis internacionales como la que actualmente afecta a Oriente Medio.
En un contexto geopolítico cada vez más incierto, la innovación tecnológica se perfila así como una de las principales herramientas para garantizar la estabilidad del sector agrícola.




