" Creo que todavía no soy consciente de quién era mi padre": Anna Saura emociona con un documental sobre el Carlos Saura más íntimo
La cineasta habla en A Vivir Aragón de Ese Niño de la Fotografía, un largometraje construido a partir de su archivo personal

ANNA SAURA: El niño de la fotografía
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Zaragoza
La faceta más humana, cotidiana y creativa del director aragonés es el centro de esta obra que se presentó en el Festival de Cine de Málaga y que descubrimos en Radio Zaragoza en compañía de Luis Alegre. La pieza, construida a partir de grabaciones personales acumuladas durante años, ofrece un retrato único del creador, alejado del mito y cercano al hombre.
Durante la entrevista ,Anna confesó un pensamiento que sorprendió a los oyentes: “Creo que todavía no soy consciente de quién era mi padre”. Una frase que resume la mezcla de admiración, naturalidad y cercanía con la que convivió junto a uno de los directores más influyentes del cine español.
La cineasta explicó que revisar su archivo personal —cientos de horas de grabaciones domésticas, conversaciones improvisadas y momentos cotidianos— fue un proceso emocionalmente intenso. “No era consciente de todo lo que tenía grabado hasta que empecé a montarlo”, señaló, destacando el valor íntimo de esas imágenes.
El documental muestra a un Saura cercano, curioso, incansable, capaz de saltar de la pintura a la fotografía, de la escritura al cine, siempre movido por una pasión creativa que no se apagó ni en sus últimos días. Anna lo recuerda con ternura: “Él no paraba; lo que para otros es trabajo, para él era vivir”.
Luis Alegre, que conoció de primera mano la complicidad entre padre e hija, subrayó el valor de esa relación en la película. Anna trabajó junto a su padre durante los últimos 10 o 12 años, impulsando proyectos, acompañándolo en rodajes, exposiciones y libros. “Todo con él era orgánico, natural”, explicó.
La conversación también deja momentos divertidos, como la anécdota de las cámaras que coleccionaba. Saura aseguraba tener 300, mientras su hija insiste en que “más de 1000 seguro”, fruto de su afición por rescatar cámaras de segunda mano que luego limpiaba y reparaba.
Ese niño de la fotografía se perfila como una obra imprescindible para comprender al creador y al hombre, un homenaje íntimo contado desde la única perspectiva posible: la de quien compartió con él no solo la vida, sino también el impulso creativo.




