Identificados patrones dietéticos que podrían acelerar el diagnóstico del síndrome del intestino irritable
Un estudio aragonés detecta diferencias claras en el consumo de carbohidratos y lácteos que podrían servir como herramienta rápida de apoyo al diagnóstico en atención primaria

Hoy por Hoy Zaragoza y la ciencia (01/04/26)
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Zaragoza
Investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón y del Instituto Agroalimentario de Aragón han dado un paso relevante hacia un nuevo método de diagnóstico para el síndrome de intestino irritable, uno de los trastornos digestivos más frecuentes. Su estudio, publicado en Medicina Clínica, analiza los hábitos alimentarios de 109 personas y revela diferencias claras entre pacientes con esta patología y población sana.
Según explica Eva Latorre, coordinadora del estudio, el objetivo era mejorar un diagnóstico que hoy continúa basándose en la clínica y el descarte. “Queríamos apoyar al médico de atención primaria con una herramienta sencilla que reduzca tiempos y ayude a identificar mejor a los pacientes”, señala. El trabajo muestra que quienes padecen intestino irritable consumen una mayor cantidad de carbohidratos —especialmente arroz, patata y pan— y apenas toman lácteos, con menos de dos raciones a la semana de media. Con estos datos, los investigadores han desarrollado una fórmula que, mediante preguntas rápidas sobre la frecuencia de consumo de ciertos alimentos, clasifica a los pacientes en tres niveles de riesgo.
Aunque su aplicación sería sencilla en consulta, Latorre advierte de que antes debe ampliarse la muestra, limitada por ahora a 109 participantes residentes en Zaragoza. El siguiente paso será contrastar los resultados en otras ciudades españolas y países europeos para validar la herramienta diagnóstica. El estudio también analizó factores como índice de masa corporal, ejercicio físico o cambios de dieta, sin hallar diferencias significativas entre pacientes y personas sanas en estos parámetros.
Más allá de su utilidad para el diagnóstico, los hallazgos apuntan a que reducir el consumo de ciertos carbohidratos y reintroducir lácteos —incluso sin lactosa— podría mejorar los síntomas en algunos pacientes. “Los lácteos aportan más que lactosa y a menudo se eliminan sin necesidad”, recuerda Latorre.
El síndrome de intestino irritable afecta a millones de personas en todo el mundo y provoca dolor abdominal, hinchazón y alteraciones del tránsito intestinal. Estudios como este buscan acortar el camino hasta un diagnóstico certero y ofrecer pistas para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.




