A Vivir Aragón
Ocio y cultura

Cuando la Historia se convierte en cómic: una nueva mirada a la Guerra Civil española

Julián Casanova presenta en A Vivir Aragón "España partida en dos", la adaptación gráfica de su ensayo sobre la contienda

A Vivir Aragón, España partida en dos

La Guerra Civil española sigue proyectando largas sombras sobre el presente y continúa siendo un terreno de debate, disputa política y memorias enfrentadas. Con el objetivo de ofrecer una lectura rigurosa y accesible del conflicto, el historiador Julián Casanova ha presentado en España partida en dos. Breve historia de la Guerra Civil española, un cómic que traslada su ensayo de referencia al lenguaje gráfico.

La obra, publicada por Planeta Cómic, está firmada a seis manos por Casanova, su hijo Miguel Casanova, responsable del guion, y el ilustrador Carles Esquembre. El resultado es un relato coral que combina análisis histórico, narración visual y recursos simbólicos para explicar uno de los episodios más complejos de la historia contemporánea de España.

El cómic se abre con una escena ambientada en 2019, el día de la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, una decisión narrativa que conecta directamente pasado y presente. Según explicó Julián Casanova, ese prólogo nace de la necesidad de explicar por qué la sociedad española tardó tantas décadas en afrontar ese gesto. “La dificultad para confrontar el pasado forma parte de nuestra historia reciente”, apuntó.

España partida en dos parte de un ensayo que el historiador publicó originalmente en 2012 para el ámbito anglosajón y que, desde entonces, ha sido traducido a varios idiomas. La adaptación al cómic ha obligado a realizar un ejercicio extremo de síntesis. “El libro ya era una versión condensada de la Guerra Civil, y el cómic es una síntesis todavía mayor”, explicó Miguel Casanova, quien reconoce que el principal reto fue trasladar conceptos complejos a un formato narrativo sin perder fidelidad histórica.

Lejos de limitarse a resumir el ensayo original, el cómic introduce escenas, diálogos y personajes ficticios que permiten recorrer la guerra desde perspectivas cotidianas. “No queríamos un ensayo gráfico tradicional”, señaló Carles Esquembre. “La clave era construir una narración con metáforas visuales, símbolos y emociones que ayudaran a comprender el contexto histórico”.

Uno de los capítulos más destacados es el dedicado a la religión, un tema especialmente sensible durante la contienda. El cómic concentra esta parte del relato en una misa de pueblo, un espacio aparentemente cotidiano que sirve para mostrar las tensiones sociales, el control ideológico y la polarización del momento. Una decisión narrativa y visual que, según los autores, permite explicar “que dentro de la Guerra Civil hubo muchas guerras”, también la religiosa.

Otra de las líneas centrales del libro es la recuperación de la memoria familiar. En uno de los capítulos, una abuela relata a su nieta recuerdos de la guerra durante un paseo por la Barcelona actual. Una escena que remite a la transmisión oral de la memoria y a la necesidad de escuchar a quienes vivieron el conflicto. Miguel Casanova reconoció que esta parte del cómic es un homenaje directo a ese tipo de testimonios, especialmente a los de mujeres que sobrevivieron y sostuvieron la vida cotidiana en tiempos de guerra.

Desde el punto de vista gráfico, España partida en dos apuesta por una paleta en blanco, negro y grises, una elección que remite a la fotografía de la época y refuerza la idea de una lectura crítica del pasado. “El pasado no es en color, ni debería leerse de forma complaciente”, apuntó Esquembre durante la presentación.

Los autores coinciden en que el cómic tiene una clara vocación educativa. Casanova destacó que su libro ya se utiliza en centros de secundaria y confía en que esta adaptación gráfica amplíe su alcance. “En la era digital, el historiador tiene que ser un guía”, afirmó. “No basta con ofrecer datos, hay que enseñar a contrastar, a desconfiar de los relatos simples y a respetar el conocimiento”.

España partida en dos no elude la complejidad ni las contradicciones del conflicto, ni tampoco el uso político de la historia en el presente. Su propósito, subrayan sus autores, no es cerrar el debate, sino abrirlo desde el rigor, la pluralidad de miradas y la divulgación responsable. Una propuesta que apuesta por las viñetas como herramienta para comprender, cuestionar y reflexionar sobre un pasado que sigue interpelando al presente.