La política española también se decide en los restaurantes: pactos, poder y errores de mantel
Espacios que se convierten en escenarios de acuerdos, desgaste político y tradición gastronómica

Hoy por Hoy Zaragoza y la gastronomía (17/04/26)
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Zaragoza
Buena parte de los grandes acuerdos políticos de la historia reciente de España se han gestado lejos del Congreso de los Diputados y alrededor de una mesa. Restaurantes y hoteles han servido, desde la Transición, como espacios discretos y amables donde el poder ha buscado consenso, negociación y, en ocasiones, refugio como relata el colaborador de Hoy Por Hoy Zaragoza, Enrique Barrado.
En un momento de incertidumbre política, con pactos por cerrar y la amenaza recurrente de nuevas elecciones, resulta oportuno recordar que la mesa ha sido escenario clave en algunas de las decisiones más importantes del país. El ejemplo más simbólico se remonta a 1978, durante la redacción de la Constitución. Los conocidos como “pactos del mantel” llevaron a los padres de la Carta Magna a reunirse en lugares como el Parador de Gredos, L’Hardy, el Hotel Palace o el restaurante José Luis. En el Parador, concretamente en el llamado Salón del Silencio —rebautizado años después como Salón de los Ponentes—, los siete redactores pasaron más de una semana trabajando casi sin salir de la sala, entre debates interminables, partidas de dominó y miles de enmiendas que revisar.
Poco después, en una sola noche y en el restaurante José Luis, frente al estadio Santiago Bernabéu, se pactaron 25 artículos constitucionales en una negociación que se prolongó hasta bien entrada la madrugada y que requirió incluso una recena para los asistentes.
En 1996, el Hotel Majestic de Barcelona fue el escenario del acuerdo entre José María Aznar y Jordi Pujol que permitió la investidura del primero como presidente del Gobierno. El llamado Pacto del Majestic consolidó el papel de estos espacios como lugares propicios para el entendimiento político. Más recientemente, en 2022, el restaurante madrileño Beker 6 acogió el almuerzo en el que Vox y el Partido Popular encarrilaron el acuerdo de gobierno en Castilla y León.
Sin embargo, no todas las mesas han sido sinónimo de construcción política. En 2018, Mariano Rajoy pasó buena parte del debate de la moción de censura que acabaría con su Gobierno en el restaurante Arahy, a escasos minutos del Congreso. Y en el otoño de 2024, durante la DANA que asoló la Comunidad Valenciana, la imagen del entonces presidente Carlos Mazón comiendo durante horas en el restaurante El Ventorro, mientras la emergencia ya había provocado decenas de víctimas, marcó negativamente el relato político.
La mesa sigue siendo un espacio de poder, pero también de exposición pública. Si antes simbolizaba acuerdo y discreción, hoy puede convertirse en un escenario de desconexión. En política, como en la comunicación, no siempre sumar es cuestión de buen menú: a veces, la mesa resta.
El Lanzón de San Jorge se reinventa sin perder la tradición
La festividad de San Jorge en Aragón no se entiende sin el Lanzón, un postre que desde 1982 forma parte inseparable de la celebración. Creado por los pasteleros Amadeo Babot y Ángel San José, este dulce elaborado a base de bizcocho, nata montada, turrón de Jijona, yema y almendra crocanti ha sabido evolucionar a lo largo de sus más de cuarenta años de historia.
Hoy, el Lanzón mantiene su esencia, pero se adapta a los nuevos gustos, con recetas menos azucaradas y reinterpretaciones que conservan el espíritu original. Diferentes pastelerías de Zaragoza han apostado por versiones propias, explorando nuevas texturas y formatos.
En Chocolates Capricho, la nata se convierte en mousse de vainilla con almendra marcona tostada, el bizcocho se baña en almíbar de amaretto y el crocanti se integra en el interior del pastel. En Hojaldres, el turrón de Jijona se presenta troceado, sin mezclar, para potenciar su textura y protagonismo. La Cuqui ofrece, además de la versión clásica, un Lanzón en forma de tarta de queso, con mousse, namelaka de frutos rojos y bizcocho de galleta.
Cibus apuesta por la deconstrucción, presentando el Lanzón como un milhojas de hojaldre caramelizado con nata fresca y crema tostada, mientras que La Artesa propone un formato en vaso, con semifrío de turrón, bizcocho emborrachado, teja de almendra y yema tostada.
Tradición y creatividad conviven así en uno de los dulces más emblemáticos de la festividad de San Jorge.
San Jorge también se celebra con vino en Maluenda
La celebración de San Jorge se extiende también al terreno enológico. Bodegas Raíces Ibéricas organiza los días 23 y 25 de abril dos jornadas de visita y cata maridaje en su bodega de Maluenda, dentro de la Denominación de Origen Calatayud.
La actividad comenzará a las 11:00 horas con una visita guiada por las instalaciones, en la que los asistentes podrán conocer el proceso de elaboración del vino, desde el viñedo hasta la bodega. A continuación, se celebrará una cata de tres vinos seleccionados, acompañada de un almuerzo con productos aragoneses y un dulce típico como cierre de la experiencia.
El precio es de 19 euros por persona y las plazas son limitadas, por lo que es necesaria reserva previa. Raíces Ibéricas desarrolla su actividad en distintas zonas vitivinícolas de España, aunque mantiene una fuerte vinculación con Aragón a través de vinos como la gama Las Pizarras, elaborados en la DO Calatayud.




