El primer festival lésbico de la capital reúne este fin de semana a artistas, creadoras y colectivos de dentro y fuera de Aragón
Un festival que nace con vocación cultural, reivindicativa y festiva
Artistas de Lesbipolis en Hoy por Hoy Teruel
TERUEL
Desde la organización, Marta Serrano, portavoz de Café con Bollos, ha lanzado un mensaje claro: Lesbipolis quiere poner a Teruel en el mapa, visibilizar el talento local y demostrar que la cultura lésbica tiene espacio, público y futuro también en el medio rural.
La música será uno de los ejes del festival. Las integrantes de Broken Reality, Laura Alonso y Ara Pola, han subrayado la importancia de normalizar las temáticas LGTBI a través de la música, y han celebrado poder aportar desde un escenario joven y femenino a un evento “necesario para la ciudad”.
Desde el ámbito artístico, Valle Galera ha defendido la exposición Representaciones e historias lésbicas como una herramienta para construir imaginario, ampliar referentes y mostrar la diversidad de identidades a través de la gráfica y la novela visual, con especial protagonismo de creadoras formadas en Aragón.
En el escenario, Celia Gómez, de The Persons, ha reivindicado el humor, la irreverencia y la diversión como formas legítimas de activismo, destacando la importancia de reírse juntas y ocupar el espacio desde la alegría.
La sesión musical correrá a cargo de Iria Rodríguez, DJ Sukha, que ha anunciado un repertorio feminista y queer para bailar, disfrutar y reivindicar, defendiendo la fiesta como espacio político y colectivo.
El cartel del festival lleva la firma de Carola Hinojosa, diseñadora turolense, que ha explicado que su propuesta busca interpelar sin ambigüedades, hacer visible la palabra “Lesbipolis” y generar conversación en el espacio público.
La fotógrafa Elena P Barth presentará No tan Yermo, un proyecto que lanza un mensaje contundente: la ruralidad también puede ser queer, y no está exenta ni de diversidad ni de resistencia.
Y desde Madrid llegará la batucada dirigida por Cristina Fontenla, que ha destacado la percusión como forma de ocupar la calle, hacer ruido y acompañar las luchas locales, reforzando la visibilidad en el espacio público.