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Jony relaja la tensión de El Molinón

Un gol del extremo cangués para endosarle el 3-1 al Villarreal B arregla una noche que parecía plácida y estuvo a punto de comprometerse

Jony celebra con rabia su gol al Villarreal B. / LaLiga

Jony celebra con rabia su gol al Villarreal B.

Gijón

Tal parece que el Sporting se ha propuesto hacer bueno el dicho de que, para lucir, hay que sufrir. Que le motiva complicarse la vida. Porque ni siquiera el día que parecía que podía ganar sin padecimientos, incluso sin despeinarse, pudo evitar el sufrimiento. Estaba El Molinón tenso, preocupado, y frotándose los ojos, viendo peligrar una victoria que estaba encarrilada, hasta que apareció Jony para a trompicones, como el equipo, aliviar a la grada con el 3-1 definitivo. Los tres puntos se quedaron en casa y el Sporting duerme en playoff, como cuarto clasificado. De la clasificación, nada que objetar; de la endeblez defensiva, la falta de continuidad en el juego o el mal momento de Djuka de cara a portería tocará seguir hablando.

Cuando a los 24 minutos de partido el Sporting ya ganaba 2-0, después de haber tenido cinco ocasiones, pocos esperaban que fuera a producirse un momento de apuro como el de la segunda parte. A los siete minutos Aitor García lograba un gol de bandera tras aprovechar una apertura del reaparecido Cristian Rivera, el más entonado de la noche. Tras recortar, y cuando todo el mundo esperaba un centro, el onubense buscó el palo largo, superó al portero y pudo dedicarle el tanto primero a su hijo y luego a su compañero Nacho Méndez, operado esta semana de la rotura de ligamento.

Apenas cinco minutos después pudo ampliar la ventaja Djuka, pero el balcánico está peleado con el gol, con los elementos y consigo mismo, aunque la legión de fans del delantero negarán la evidencia. De su garra nadie duda, pero en este momento poco más que eso le aporta al equipo. Con lo primero le vale, en todo caso, para ser el jugador con diferencia más ovacionado por El Molinón. Su remate de cabeza del 23, tras un gran centro de Zarfino, fue justo al centro, a estrellarse en el portero, echando por tierra una ocasión pintiparada, que dirían los clásicos.

La posición adelantada de Djuka a punto estuvo de arruinar el segundo gol de la noche, el que parecía dejar el asunto sentenciado. La pizarra le sigue dando frutos al Sporting: una falta botada por Otero y volcada al área por Izquierdoz acabó en un centro de Insua y en el remate de Zarfino. El uruguayo estaba en posición legal, pero hacia la pelota corría también Djuka, que estaba ligeramente adelantado. Tras la revisión, el gol subió al marcador.

La noche empezó a torcerse con la lesión de Aitor García, que rompió en una carrera cuando amenazaba con plantarse solo en el área. Entró en su lugar Aitor.

La primera señal de que estaba más de parranda que muerto la dio el Villarreal B al filo del descanso, cuando Tajende estrelló un balón en el palo.

Tras el paso por vestuarios y una revolución de caras en el Villarreal B, una historia ya recurrente. El Sporting se aculó, era incapaz de salir y empezó a generarse en El Molinón ese silencio incómodo que auguraba que esa película muchos ya la habían visto. Y así fue: Pacheco colocaba el 2-1 tras rematar solo en una jugada en la que Mariño pudo hacer más, pero no salió a tiempo.

La historia se repite. El Sporting gana, pero no acaba de convencer. Le falta continuidad, le sobran las segundas partes. El miedo era real y el Sporting jugaba con fuego. Se llevó un buen susto cuando Niño recibió un pase a la espalda de la defensa y remató de primeras; estaba ligeramente adelantado pero esa vez Mariño sí había salido bien de su marco. Otro cuando Haissem hizo una gran jugada por la banda derecha, llegó hasta línea de fondo y sacó un centro que, tras pasar entre un mar de piernas, acabó en córner. Y así, en varias jugadas en las que la defensa del Sporting era un coladero, un grupo de hombres al borde del ataque de nervios.

En la otra portería, Íker Álvarez casi le arregla la noche a Djurdjevic al no blocar fácil una invención del serbo-montenegrino: un disparo flojo desde 35 metros. Pero nada pudo hacer el guardameta cuando Jony, que había entrado unos minutos antes junto a Cote, tiró de garra para llevarse un balón en la banda, tirar una pared con un rival, encontrar una autopista entre dos de los tres centrales amarillos y, con un disparo ajustado al palo, lograr el gol de la tranquilidad. Esa que por ahora trasmiten más los resultados que el juego del equipo. Pero los 15 puntos de la saca al Sporting ya no se los quita nadie.

David González

David González

Vinculado a SER Gijón desde 1998. Director de SER Deportivos Gijón y voz de los partidos del Sporting...

 

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