Sociedad

El 'Castillo de Salas' cumple 40 años de su hundimiento en Gijón

El director general de la Marina Mercante José Antonio Madiedo recuerda un suceso del que todavía quedan secuelas

40 años del hundimiento del 'Castillo de Salas'

Asturias

El 11 de enero de 1986 el Cerro de Santa Catalina en Gijón se convertía en un mirador privilegiado para una de las mayores catástrofes marítimas del último en el Cantábrico, con permiso del 'Prestige'. El granelero 'Castillo de Salas' encalló a los pies del Cerro con casi 100.000 toneladas de carbón. Se cumplen 40 años de un accidente que recuerda el que fuera director general de la Marina Mercante, José Antonio Madiedo.

Recibe la newsletter diaria de SER Gijón
La información que necesitas conocer para empezar la jornada

Apúntate

En aquel hostil 11 de enero de 1986 un temporal azotaba la región y el fuerte oleaje hacía imposible la navegación. Y a pesar de que las condiciones indicaban todo lo contrario, el 'Castillo de Salas', buque de 261 metros de eslora, 40 de manga y 14,5 de calado, perteneciente a la Empresa Nacional Elcano, decidió fondear en aguas exteriores del puerto El Musel con un cargamento de casi 100.000 toneladas de carbón procedentes del puerto estadounidense de Norfolk para la entonces Ensidesa.

El ancla del granelero perdió el agarre y el mercante quedó a la deriva, y fue arrastrado hasta el 'cantu de San Pedro', donde encalló generando una herida que al final sería de muerte. Tras cuatro días de intenso trabajo, el 15 de enero el 'Castillo de Salas' se partió en dos por algunos de los motivos que explica el que fuera director general de la Marina Mercante, José Antonio Madiedo.

El barco llegó a Gijón y tenía ocupado el muelle de atraque y le quedaba la opción de fondear, es decir, de echar el ancla en la zona destinada a fondeo, pero estaba ocupada por otros barcos.

Entonces, la siguiente opción era o quedarse dando vueltas hacia la mar o fondear de forma arriesgada entre esa línea de fondeo y las rocas. Y eso fue lo que se eligió. El barco engarreó, es decir, el ancla se deslizó sobre el fondo y terminó tocando con el casco sobre unas piedras. Eso produjo una grieta en el casco del barco y hubo una inundación. El barco, por efecto también de las mareas, quedó apoyado sobre dos rocas y, lógicamente, el barco es como una viga con todo el peso dentro y esto hizo que se partiese por la mitad.

El 24 de enero, la popa del buque quedó definitivamente sumergida, mientras que la proa fue hundida en una fosa de 4.000 metros de profundidad a unas 40 millas del Cabo Peñas. Sí se pudo desmontar parte de la popa, pero a los pies del Cerro está el grueso del casco del buque, de donde, según Madiedo, siguen saliendo carbón que llega a San Lorenzo a pesar de que un estudio del Instituto del Carbón (INCAR) concluyó tras analizar en 2020 unas 200 muestras, que el origen de esos vertidos estaba en la actividad de carga y descarga de carbón en el puerto de El Musel.

"Estoy totalmente convencido de ello. Es decir, cuando se hicieron análisis en la playa de Gijón sobre las partículas que hay allí, aparecen partículas de carbón que vuelan desde el museo, que pueden volar desde Aboño, pero que llegan y se depositan en la playa. Es cierto, pero esas partículas son diminutas. Lo que llega, cuando ahora ya van deteriorándose, van reduciendo de tamaño, pero hace unos años las piedras que salían a la playa eran enormes. Esas piedras nunca llegan por el aire. El carbón sí se podría detectar con un barco de arrastre, una red diseñada especialmente para poder capturar ese carbón. Hoy día hay equipos que permiten detectar con precisión la localización del carbón. Equipos autónomos, sin tripulación, que tienen todos los elementos necesarios para detectar eso. No se ha hecho, pues las razones realmente no las conozco, pero sería factible detectar ese carbón y extraerlo", explica.

Por vía judicial el caso se resolvió con dinero y sin culpables. La aseguradora del buque indemnizó con 38 millones de pesetas a la Cofradía de Pescadores y con otros 175 millones al Ayuntamiento de Gijón, que se retiró de la causa judicial. Finalmente, el caso fue archivado en 1993 sin que se establecieran sanciones.

El buque también ha dejado un legado artístico. Con una de las piezas recuperadas, el escultor Joaquín Rubio Camín creó la escultura 'Memoria', instalada en la Senda del Cervigón, en la costa de Gijón. Además, el ancla que no logró sujetar la embarcación se expone hoy en el Museo de las Anclas Philippe Cousteau de Salinas.