Sociedad

La mala calidad del aire aumenta las desigualdades sociales

La contaminación provoca más de 253.000 muertes prematuras en la Unión Europea y puede reducir la esperanza de vida hasta en dos años

Gijón, Asturias, Spain - February 26, 2019: The city of Gijón from the beach of San Lorenzo on a foggy day at sunset, Asturias province, north of Spain. / saulgranda

Gijón

El problema de la contaminación está en el centro de las preocupaciones de los vecinos de la zona oeste. Los malos datos registrados estos días en las estaciones de control de la calidad del aire ubicadas en El Lauredal y La Calzada llevaron al Ayuntamiento a activar el protocolo especial para episodios de contaminación. Una situación que genera incluso desigualdades sociales, como se señala en un informe elaborado por la asociación sin ánimo de lucro, Salud por Derecho. Su autor es Adrián Alonso.

Un informe detecta que la contaminación genera desigualdades sociales

La exposición continuada a la mala calidad del aire puede generar efectos que van más allá de una molestia.

Las consecuencias de la mala calidad del aire

La mala calidad del aire provoca más de 253.000 muertes prematuras en la Unión Europea y puede reducir la esperanza de vida hasta en dos años. El impacto también tiene una dimensión económica. La contaminación del aire supone un coste medio de más de 1.200 euros al año por habitante en las ciudades europeas, debido a gastos sanitarios, pérdida de productividad y otros efectos asociados.

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En las ciudades, el tráfico motorizado es la principal fuente de emisiones contaminantes. Aunque los vehículos de mercancías y transporte de personas representan solo alrededor del 13% de la flota, son responsables del 51% de las emisiones de óxidos de nitrógeno en la Unión Europea.

En el informe se analizan distintas intervenciones urbanas que ya están demostrando su capacidad para reducir emisiones y mejorar la salud. Entre ellas destacan las zonas de bajas emisiones, las calles escolares sin tráfico o el rediseño de barrios para favorecer la movilidad activa. La evidencia muestra que estas políticas pueden tener impactos relevantes. Las calles escolares han logrado reducciones de entre el 23% y el 33% en los niveles de dióxido de nitrógeno en los entornos cercanos a centros educativos.