Colas desde la madrugada en Palma para conseguir el certificado de vulnerabilidad
Más de 500 personas han llegado a esperar a ser atendidas. Los trabajadores aseguran que tienen órdenes para no reforzar un servicio desbordado
Palma
Segundo día de largas colas para obtener el certificado de vulnerabilidad en la Oficina de Atención a la Ciudadanía Social en Palma, en la calle Joan Maragall, junto al edificio de GESA. Más de medio millar de personas se han llegado a congregar para pedir este documento imprescindible para poder obtener la regularización de las personas migrantes. Desde primera hora de la mañana ya había decenas de ciudadanos en la fila; incluso muchos han dormido frente a las puertas de las oficinas que han abierto a las nueve de la mañana.
Durante la jornada de este viernes se ha atendido a unas 300 personas en esta oficina. Una fila ordenada, muchos llevaban horas esperando, y en ocasiones se producían momentos de tensión porque había alguien que quería colarse.
Largas colas este viernes (17/04/2026)
Los trabajadores del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Palma denuncian instrucciones políticas para no reforzar el servicio en la Oficina de Atención a la Ciudadanía Social, desbordada por la regularización masiva de inmigrantes. Los trabajadores afirman que, cuando el grupo de funcionarios de refuerzo iba a incorporarse a la oficina, recibieron este jueves una orden para no hacerlo.
Hay que tener en cuenta que las personas solo entregan su solicitud; pueden hacerlo en las ocho oficinas de Atención a la Ciudadanía. Solo pueden presentar el documento las personas que residen en Palma y les contactarán durante las próximas semanas.
Cada persona tiene una historia detrás. Ninguno de los que están allí tiene papeles y, si trabaja, lo hace en negro.
Es el caso de Fabián, barbero de profesión. Lleva tres años en España y durante este tiempo ha vivido en Madrid, Bilbao, Valencia y ahora en Mallorca. Lamenta que, sin papeles, no tenga una estabilidad laboral.
Jimena ha trabajado en hostelería y cuidando a personas mayores, no tiene papeles, confía en poder salir adelante una vez obtenga la documentación en regla.
Junto a ella espera Leo; trabaja en el sector de la limpieza, también sin contrato. Lleva tres años en Mallorca y ha traído a su familia y todos trabajan en situación irregular. Paga 700 euros por una habitación que comparte con su hija.
A pesar de todo, celebran que se les ofrezca la oportunidad de regularizar su situación y no estar obligados a trabajar en negro y vivir de las "chapuzas", como dice Leonardo, que realiza arreglos de electricidad, soldadura o maquinaria pesada.