Sociedad

"Cualquier niño pequeño con algo de pluma crece escuchando la palabra mariquita"

Jesús Arenas es desde hace 20 años orientador educativo en centros públicos de Gran Canaria y trabaja para acabar con la LGTBIfobia. Señala que él nunca ha vivido episodios graves por su condición sexual pero sí reconoce que hay una violencia instaurada y permanente, que se hace más grave cuanto más se visibilizan las personas LGTBI.

EFE

Las Palmas de Gran Canaria

Jesús Arenas es desde hace 20 años orientador educativo en centros públicos de Gran Canaria y trabaja desde la educación pública para acabar con la LGTBIfobia.

Él dio a conocer su homosexualidad cuando tenía 15 años. "Nosotros bromeamos diciendo que no salí del armario, sino de la vitrina porque ya se veía venir", ha relatado en SER Las Palmas donde ha contado que sus padres lo aceptaron bien: "Siempre fue más fácil con mi madre, yo soy de un pueblo muy pequeño y, cuando alguien sale del armario en el entorno rural, sale del armario toda la familia, por lo que a veces uno no lo hace para intentar protegerla".

Ese pueblo es Villanueva Mesía, en Granada, donde en en ese momento había escasos referentes. Según cuenta Arenas, de adolescente formaba parte de un grupo cristiano y, cuando decidió visibilizar su homosexualidad, le invitaron a abandonarlo: "Cuando se acercaba la fecha de confirmación, a un amigo y a mí -que ya éramos gays visibles y nos mostrábamos como tal de una manera sana- nos invitaron a abandonar el grupo. Nos dijeron 'o una cosa o la otra', que se podía ser gay pero no visible".

Día del Orgullo LGTBI: "Ni están todos los derechos conquistados ni todo es permanente"

07:43

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Reconoce que fue duro con esa edad, sobre todo, por tener que abandonar a su círculo más cercano pero "no nos compensaba quedarnos sin mostrarnos como somos". Más tarde, en la universidad explica que sufrió el rechazo de algunos compañeros por besarse en público con su chico.

Violencia instaurada y permanente

Aunque asegura no haber vivido ningún episodio grave, cuenta que "cualquier niño pequeño con algo de pluma crece escuchando la palabra mariquita, y luego cuando creces evolucionas tú y evoluciona la palabra y te llamán maricón".

"Hay una violencia instaurada y permanente, que se hace más grave cuanto más se visibilizan las personas LGTBI", según Jesús Arenas que refrenda esta afirmación con el siguiente dato: "Según las estadísticas, en el ultimo año han aumentado las agresiones en un 43 por ciento, y 9 de cada 10 no denuncia"

Por eso, avisa de que los derechos y avances logrados en los últimos años pueden peligrar con el avance de la ultraderecha: "Ni todo está conquistado ni todo es permanente".

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